5 mitos de nutrición

Queridas lectoras, ¿qué mejor que un artículo sobre mitos de nutrición que nos tienen locas para empezar a cuidarse? Que si esto es bueno porque lo dice mi vecina o esto no porque lo escuché ayer en la tele… ¿En qué quedamos? Pues bien, espero que en este artículo encontréis algunas respuestas.

1. La cerveza engorda.

Se acerca el buen tiempo y con ello nuestras ganas de salir a tomarnos un quinto fresquito. Qué bien entra, ¿no? Pues bien, como buena bebedora de cerveza que soy y como buena profesional de la dietética que en teoría también soy, he de decir que este es el topicazo que más me interrumpe estos momentos de placer. Constantemente me acosan mis compañeros de cañas con frases como: “Y tú como dietista, ¿recomiendas el consumo de cerveza?”, “¿Pues no es lo que más engorda? Que son puros hidratos que van “del tirón” para el culo.”, “Yo paso, Coca-cola mejor, la cerveza es una bomba de calorías.” o “He oído que la cerveza es lo peor que se puede tomar, especialmente en las comidas, favorece que los alimentos engorden más”. Y otras paparruchadas por el estilo que al final hacen que opte por tomarme esa cerveza bien fresquita o sola o en casa.

RESPUESTA: La cerveza, que se hace con cereales, engorda ya que es un alimento que posee calorías, unas 35 kcal por cada 100 ml. Ahora bien, al proceder de cereales, estos hidratos (al contrario que los de los refrescos azucarados) son azúcares complejos, lo que significa que al transformarse en glucosa en el organismo, pasarán a la sangre de forma gradual, proporcionando energía de forma progresiva.

Además, también aporta vitaminas del grupo B (fundamentalmente ácido fólico), fibra y antioxidantes, y un alto poder de hidratación y efecto diurético (lo que la hace una bebida ideal para la recuperación y la hidratación tras la práctica de ejercicio físico).

Por tanto, consumida con moderación, no es sólo un buen alimento, sino una opción bastante ligera (una caña aporta menos de 80 calorías) para acompañar unas risas este verano en las terracitas. Ahora bien, ojo con lo que acompaña a la caña, que ahí sí puede estar el secreto de la “barriga cervecera”.

2. ¿Azúcar, miel, edulcorantes? ¡SOS!

Mucho se ha hablado ya del azúcar, de que no posee absolutamente ningún nutriente, de que los excesos se transforman en grasa, que produce adicción… Sin meterme ahí, pero recomendando evitar el azúcar refinado en nuestras dietas, lo que es una realidad es que vivimos en una sociedad en la que tendemos a endulzar cada bebida que tomamos. Quizá el problema sea cultural: desde pequeños nos han acostumbrado al sabor dulce y se ha convertido en una especie de “necesidad”.

RESPUESTA: Comparando azúcar y miel, en cuanto a número de calorías (399 kcal por cada 100 gramos el azúcar y 302 kcal por cada 100 gramos la miel), si el consumo es relevante, será mejor consumir miel, ya que aporta menos calorías y aventaja al azúcar en otras cosas: además de azúcares simples, posee pequeñas cantidades de proteínas y nutrientes (destacando vitaminas del grupo B y minerales como el potasio y el fósforo) además de potentes funciones como antioxidante, astringente, posee enzimas beneficiosas que facilitan y suavizan la digestión, revitaliza, etc.

Ahora bien, si tenemos una enfermedad por la cual tengamos que reducir nuestro aporte de hidratos de carbono (diabetes, problemas cardiovasculares, dislipemias…), no quedará más remedio que prescindir del azúcar y la miel y pasarnos a los endulzantes químicos (como las polémicas sacarina, aspartamo o acesulfato K) o naturales (estevia, con una carga calórica prácticamente desechable, o la fructosa, que sí aporta calorías).

Mi consejo es intentar desacostumbrar al cuerpo de esos sabores dulces, desintoxicarlo de sustancias que no aportan más que sensación de bienestar y calorías vacías. Si no se puede evitar, recurrir a la miel si el consumo es moderado, o a edulcorantes (en caso de patologías), aunque la opción más saludable, insisto, es prescindir de ellos.

3. ¿Cuándo como fruta? ¿Antes, durante o después de las comidas? Amenazo con no probarla más que en rodajitas en la copa de ron… ¡ojo!

A ver, que la fruta engorda, eso está claro, ya que son alimentos que aportan calorías –casi en su mayoría azúcares simples–. La cosa es… ¿engorda más si me la como antes o después de la comida?

RESPUESTA: Pues bien, he de decir que sus calorías serán exactamente las mismas antes, durante o después, si bien es cierto que, si la tomamos fuera de las comidas, aumentan sus beneficios. Además de hidratos de carbono en forma de azúcares simples (fundamentalmente), poseen fibra y agua, lo cual las convierte en saciantes. Por ello, lo mejor es incluirla en los primeros momentos del día o entre horas o antes de la comida, para controlar la ansiedad y la necesidad de dulce y evitar que en la próxima comida nos excedamos.

4. Pan integral o blanco. ¿Cuál engorda más?

Esta es otra afirmación típica: “Si es por adelgazar, se compra todo integral, ¡y punto!”

RESPUESTA: Que un alimento sea integral significa que en su elaboración se han empleado cereales y/o granos enteros, sin refinar, lo cual aumenta su contenido en fibra y el valor nutricional (disminuye la velocidad de absorción de los azúcares por la presencia de fibra, aumenta la cantidad de vitaminas y minerales y además sacian más, precisamente por el aumento de fibra). Sin embargo, el valor calórico es prácticamente igual.

Así pues, debo recomendar alimentos integrales no porque sean adelgazantes, sino porque son más naturales y nutritivos y al ser ricos en fibra, nos harán sentirnos saciadas más rápidamente (muy útil en estrategias de control de peso).

5. Alimentos light. ¿Sí o no?

RESPUESTA: Que un alimento se catalogue como light, ligero, con reducción de azúcares o grasas o similar no significa que en sí no tenga calorías, sino que se han reducido éstas en un porcentaje (normalmente un 30%) o se ha disminuido la cantidad de grasas, hidratos de carbono o colesterol que aportan. Pero aún así, sigue aportando calorías, lo que no nos da carta blanca para hartarnos de dicho producto. Es más, en algunos casos, para reducir los niveles de grasas de los productos y hacerlos sabrosos, lo que se hace es aumentar la cantidad de azúcares simples, lo que los hace más polémicos si cabe.

La clave, como siempre, moderación.

¿Queréis saber más? Tendréis que esperar a la segunda parte saciar vuestra curiosidad aunque, hasta entonces, ¡podéis ir poniendo estos consejitos en práctica! ¡Ánimo y suerte!

Cristina Borrero González

Técnico Superior en Dietética y experta en nutrición deportiva




There are 3 comments

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  1. kellys

    Hola!
    Muy interesante el artículo, me ha gustado mucho la parte de la cerveza y de la miel.
    Yo he leído en una revista que es bueno comerse una manzana o algo así mientras preparas el desayuno, porque así lo primero que ingieres es natural, y ahora que leo tu articulo… tengo miedo a adelgazar! porque la revista era fitness sport y no es para adelgazar, pero si dices que tiene efecto saciador… desayunare menos?
    También he leído que es bueno beber un vaso de agua al levantarte, antes de hacer tus cosas, porque limpias tu organismo.
    Espero la segunda parte! Saludos y animo a todas!!


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