Amina refugiada

Amina estuvo a punto de ser asesinada por su familia por ser lesbiana y ahora, en España, se va a casar con su novia

Amina nació en Argelia y ya, per se, su vida no iba a ser todo lo libre que le hubiese gustado, pero es que además es lesbiana. Casi le cuesta la muerte a manos de su familia, pero ha tenido mucha suerte y ahora, en España, es feliz y va a casarse con una mujer.

Todo comenzó cuando, con poco más de 20 años, le dijo a una compañera de trabajo que le gustaba. Fue un atrevimiento que casi le cuesta la vida literalmente. A raíz de este suceso su familia se enteró y su vida comenzó a ser un infierno.

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“Me pegó un guantazo y le dijo a mi hermano que yo era lesbiana”

Su madre la obligó a irse a casa de su hermano mayor y allí fue sometida a un interrogatorio del que casi sale indemne. Solo cuando su hermano revolvió entre sus cosas y encontró su diario, en el que contaba su secreto más íntimo, fue cuando toda su familia lo supo y comenzó la pesadilla. Su madre y su hermano hablaban y ella escuchó “Vamos a matarla”.

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Una mujer, en Argelia, es una vergüenza para la familia, porque siempre se espera que haga algo malo. La cultura, la mentalidad, es así en mi país. La mujer es la vergüenza de la familia. Y si eres lesbiana, eres aún peor

“A los gays les dan palizas por las calles y lo graban para subirlo a las redes sociales pavoneándose orgullosos de pegarle a una persona homosexual. Mujeres no hay. O no se ven. Porque de saberse su condición, las matarían”

Volvió a casa de su madre y le dijo que se merecía morir por lo que era. Le quitaron el móvil y no la dejaban salir de casa e intentó suicidarse.

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“Cogí el cuchillo y me corté las venas. Al ver la sangre, mi madre me llevó al hospital. Y a partir de ahí me dejaron salir a la calle y trabajar, eso sí, siempre debía estar controlada. Volví al trabajo, o eso creyeron. Cogí dinero, una bolsa pequeña, pillé un taxi y me fui a Argel”.

Desapareció seis meses, pero luego volvió porque se enteró que su madre estaba enferma por su huida. La obligaron a casarse, por aparentar, con un mujeriego que no la trataba mal aunque ella no era feliz. Finamente, le convenció para irse del país. Ella vino a España con un pasaporte falso que le costó casi 500€ y pudo quedarse, él llegó pero le devolvieron a Argelia. Ahí acabó la pesadilla y comenzó la vida que tiene ahora.

Su marido le pidió el divorcio y a ella se le abrió el cielo. En diciembre de 2018 conoció a la que es su novia (aún no es capaz de decir que es lesbiana) y en diciembre de este año se casarán.

“Todavía a día de hoy me da vergüenza decir que soy lesbiana. Llevo 34 años negándolo. Llegué a España con hiyab y en pleno Ramadam, porque soy religiosa. Era. Ahora lo soy, pero más moderada. Es algo cultural. Aquí no pueden hacerme nada si voy sin hiyab, pero mi familia no sabe nada de que tengo una relación de pareja con una chica desde diciembre de 2018 y el próximo diciembre me voy a casar.”

 




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