
¿Alguna vez os habéis sentido privilegiados por vivir en España? Seguro que sí: ese sol, esas playas, esa dieta mediterránea, ese ambiente… o mejor dicho, “ese ambiente”. Son muchos los gays y lesbianas que sienten que en España se vive mejor la homosexualidad que en otros países. Se nos considera un país abierto y tolerante, ¿pero realmente es así?
Este reportaje nos muestra a partir de numerosos testimonios, de hombres y mujeres, por qué muchos extranjeros deciden elegir nuestro país como destino turístico homosexual e incluso como lugar donde fijar su residencia. Sin embargo, al igual que el sueño americano queda en muchas ocasiones en tan solo un sueño, en España también se derrumba ese paraíso idealizado y es frecuente que esas personas terminen encontrándose por las calles los mismos prejuicios que en su país.
Además del sector turístico, España, destino gay trata diversos temas como el matrimonio homosexual o la visibilidad lésbica. Es un documental que desprende optimismo y da un rayo de esperanza para seguir avanzando, no sólo en términos legales, sino en la tolerancia que hemos ido ganando paso a paso.
Os animo a ver este material que no tiene desperdicio, para que cuando llegue el día del Orgullo, no nos sintamos únicamente orgullosas de ser lesbianas, sino de ser lesbianas en España
¿Dónde se denuncian los robos de cosas intangibles? En abril llegó una nueva colaboradora a MíraLES. También es víctima de robo. A ella le robaron diez años de su vida. ¿Cómo sucedieron los hechos? Comenzaron cuando tenía 20 años y acudió a su madre para decirle que, al parecer, le gustaban las chicas. Su madre acudió al sicólogo. El sicólogo acudió a sus juicios: “No te preocupes, eres normal (entendiendo normal como heterosexual). Lo único que sucede es que te obsesionas con chicas, pero eso no quiere decir nada, todo el mundo tiene obsesiones. Cuando te vuelva a pasar, vienes a verme”.
Ella vivió una década repitiéndose esas palabras cada vez que se enamoraba de una mujer. Ella vivió una década manteniendo relaciones breves y fallidas con chicos. Diez años le costó empoderarse y que sus sentimientos gritaran más algo que su sicólogo y su madre.