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Historia de los bares lésbicos en el mundo

por Leila Gherabli

Ir a un bar lésbico es algo tan cotidiano y tan común que se nos olvida que hace unos años atrás podía ser un motivo para ir a la cárcel.

Hace décadas, cuando estábamos a años luz de internet y las apps, un bar lésbico era esencial para poder conocer a otras mujeres. Un espacio para ser libre, para ser una misma.

Según este vídeo de Broadley, los bares de lesbianas del mundo se están cerrando a un ritmo alarmante (¿te acuerdas de lo rápido que te fuiste a vivir con tu ex? Pues más rápido aún).  Así que para no olvidarnos de nuestras raíces, hoy vamos a echar un vistazo al pasado, a París en los años veintes, donde comenzó todo.

Le Moncloe

En ese tiempo París era considerada una ciudad moderna y progresista con una actitud abierta hacia el sexo.  Por eso empezaron a abrir varios bares de gais y lesbianas ahí.  Entre ellos destaca Le Monocle, como uno de los primeros y más famosos bares de lesbianas.

"Le Monocle", cabaret spécial pour femmes, à Montmartre. Paris (XVIIIème arr.), vers 1930.

“Le Monocle”, cabaret spécial pour femmes, à Montmartre. Paris (XVIIIème arr.), vers 1930.

Le Monocle estaba situado en Montmartre (actual barrio gay de París), la zona preferida de las lesbianas de la época. Contaba con clientas tan distinguidas como Radclyffe Hall, escritora de la famosa e influyente novela lésbica El Pozo de la Soledad.  ¿Y el código de vestir? Pues nada de tacones ni minifaldas, se decía que las clientas iban casi todas vestidas como hombres, con smoking y melena corta del estilo años 20.

¿Porque “Le Monocle”?

El nombre del famoso bar se refiere a la afición de muchas lesbianas de esta época de llevar un monóculo (lente de cristal para un solo ojo), no porque se pusieron todas medias ciegas con las copas, sino que para indicar su preferencia sexual, menos mal que hoy en dia no hace falta nada más que mantener las uñas cortas y darle el me gustaMíraLES en Facebook. 

morris-at-le-monocle-paris-1932-1Le Monocle permaneció abierto entre los años 20 y 40, hasta la ocupación nazi en Francia, cuando cerraron el bar y todos los homosexuales fueron perseguidos.

Unos años más tarde volvieron a abrirlo otra vez, pero la época dorada de Le Monocle ya había acabado.

La foto de arriba esconde una historia bien siniestra.  La mujer de la derecha, Violette Morris (una de las clientas), era una deportista francesa bisexual que se sometió a una mastectomía doble con el fin de encajar mejor en los coches de carreras. Morris ganó el nombre La Hiena de la Gestapo cuando empezó a hacer de espía para los nazis, sobre todo por sus métodos brutales en interrogatorios.  Por estas actividades Morris fue condenada a muerte y asesinada por la Resistencia Francesa en 1944, con 51 años.

Monokel

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París no era el único sitio donde se encontraba lesbianas con monóculos.  Otro bar, el Monokel, abrió en Berlin en 1932, pero también se cerró bajo la ocupación nazi.

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Eldorado

Ahora vamos a pasar por Eldorado, el local más grande y popular de travestis, lesbianas y gais del Berlin de la preguerra.  Tiene una historia bastante complicada porque la dirección cambió varios veces, provocando confusión incluso en los clientes de aquellos tiempos. No obstante, se trataba de un bar legendario, inmortalizado por pintores y escritores, que contaba entre sus clientes con muchas turistas, famosos y miembros de la alta sociedad berlinesa.

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Aunque ahí se mezclaba el mundo homosexual y heterosexual, Eldorado fue conocido mayormente como un local de travestis y transexuales.  Los clientes que visitaban por primera vez el lugar eran muy curiosos e intentaban descubrir entre ellos quién era una mujer y quién un hombre.  Podían comprar fichas para bailar con los travestis más conocidos.  A la mañana siguiente éstos contaban las fichas y su número era la medida de su éxito entre el público.

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Entre los clientes famosos de Eldorado se encontraban estrellas como nuestra Marlene Dietrich, ícono bisexual con el poder de enamorar a mujeres y a hombres, una cualidad que en ese tiempo causaba mucha admiración y que el escritor Kenneth Tynan llamó “sexo sin genero”.

Si alguna vez te has preguntado como en esos años ligaban sin Tinder, aquí tienes un a clase maestra en el arte de seducción.  En su autobiografía, el fallecido actor Klaus Kinski describe el momento en que Dietrich conquistó a la entonces novia de Kinski, Edith Edwards, “Marlene le arrancó las bragas a Edith entre bastidores en un teatro de Berlin y, usando solo la lengua, le llevó al orgasmo”.

Marlene Dietrich, 1940's

A pesar de su considerable fama, Eldorado, como El Monocle, no fue capaz de sobrevivir a la situación política.

En 1932 Kurt Melcher se convirtió en jefe de la policía de Berlín y anunció una “profunda campaña contra la vida nocturna licenciosa” de la ciudad.  Se ordenó que la hora de cierre oficial de todos los locales homosexuales adelantase a las 10 de la noche.  En octubre de 1932, Melcher prohibió en absoluto que las parejas homosexuales bailasen en publico, lo cual produjo el fin de Eldorado.

En 1933 los nazis estaban llegando al poder y empezaron a detener a gais y travestis con frecuencia.  Años más tarde serían deportados a campos de concentración y obligados a llevar un triángulo rosa. En el mismo año Ludwig Konjetschi, el dueño de Eldorado, temiendo por la seguridad de su familia, se fugó con ellos de la ciudad.  El Berlín de Eldorado ya había dejado de existir.

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La situación de las lesbianas en Estados Unidos tampoco era muy positiva, en lo que a derechos y visibilidad se refiere, pero las chicas sabían divertirse, a pesar de todo. Vamos a hacer un recorrido por los bares lésbicos más importantes de Los Ángeles:

Canyon Club 

Un club privado con una enorme pista de baile y piscina que atraía “mujeres que parecían mujeres”.  Contaba con un público profesional que prefería pagar la cuota anual de $20 a correr el riesgo de ser detenidas en una redada policial. Cuando la policía se acercaba, los trabajadores del bar encendían  y apagaban las luces para indicar que las parejas gais y lesbianas debían cambiar y bailar con un miembro del sexo opuesto.  Por si eso fuera poco, el dueño era un policía jubilado al que no les gustaban los homosexuales (aunque su dinero sí) y el club estaba situada en lo alto de un cañón, aislado, sólo se podía llegar por una estrecha y sinuosa carretera.  Bueno, ¡no hay nada como el estrés para vender copas! Se mantuvo desde los años 40 a los 60.

Club Laurel 

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El éxito y la fama de esta discoteca lujosa no se debía tanto a las estrellas de cine que solían pasar por ahí, sino que sobre todo a su propia dueña, la cantante Beverly Shaw, famosa entre la comunidad lesbiana.  Se decía que Shaw, la cual comparaban con Marlene Dietrich, se vestía en traje de caballero para actuar y poseía una muy seductora voz.  Cuando una vez preguntaron a Shaw cómo hizo para conseguir que sus espectáculos resultasen tan especiales, respondió:  “Durante las canciones lentas miraba directamente a la audiencia.  Siempre elegía un par de mujeres atractivas y les cantaba directamente a ellas”. El Club Laurel existió desde 1957 a 1971

The Star Room

La clientela: profesoras, secretarias, enfermeras.  ¿El objetivo?  ¡Ligar!

Este bar de lesbianas (en las décadas de los 50 y 60) fue propiedad de Jo Heston, la que se casó con un hombre porque la ley no permitía que una mujer fuese dueña de un bar.  La ley también prohibió que Heston sirviese bebidas.  Por eso (y sólo por eso) atendían chicos detrás de la barra.

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Según la escritora Lillian Faderman, la dirección tenía una manera bastante creativa para comprobar que las clientas no estuviesen bailando demasiado cerca (por si había algún policía encubierto): dirigía una linterna a la pista de baile.  Si el rayo de luz no llegaba al espacio entre una pareja significaba que estaban bailando de manera poco “apropiada” y se tendrían que separar.

Joani Presents 

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Otro bar con dueña notable.  Joan Hannan era una baterista mayormente conocida por tocar en la película de Marilyn Monroe Some Like it Hot.  Según Hannan, para conseguir el papel la obligaron a ser “una mujer heterosexual”, lo cual tiene que haber resultado difícil para la que era considerada como “la intrépida líder en la comunidad homosexual”.  A pesar del contratiempo, Hannan veía la experiencia como el punto culminante de su carrera, y su oportunidad para conocer a la Monroe, la cual Hannan describió como “muy, muy simpática.  No era tonta para nada.  Solía llegar tarde, eso sí.”

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Joani Presents (1961- 1973) atraía una gran variedad de mujeres de clases diferentes y mantuvo una gran popularidad mientras estuvo operativo. Cerró cuando Hannan se fue con su novia a vivir en otra ciudad.

 

 




There are 5 comments

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  1. thania

    Woow..!! Esta vez se lucieron con este reportaje, me encanto muy.. pero muy bien aporte para quienes no teniamos idea de lo que fue en el pasado. Mil gracias y os felicito.!! Saludos.


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