
La actriz Cynthia Nixon, que interpretaba al personaje de Miranda en la serie Sexo en Nueva York ha declarado que ella escogió ser lesbiana. Ahora hay pocas lesbianas que lo declaren tal cual y, además, en cuanto lo dices saltan mucha gente enfadada diciendo que ellos/ellas no han elegido. Bueno, yo también lo elegí, siempre lo he dicho. Hace años muchas mujeres lo elegían pero después se impuso la explicación más gay: se es gay o lesbiana de nacimiento. Como ya he escrito mucho sobre esto no quiero volver a los mismos argumentos y no dudo que hay mucha gente que siente que no tuvo elección, pero que no les quepa duda que muchas otras personas elegimos, porque comparamos y nos pareció mejor.
Nixon, por ejemplo, dice exactamente eso en su entrevista: que fue heterosexual y que se hizo lesbiana y que le parece que es mejor. Y reconoce también que ese comentario ha molestado a parte de la comunidad gay. Es cierto, como he dicho, que molesta. A una parte de la comunidad gay le parece que la única manera de defenderse de la homofobia y de defender los derechos lgtb es asumir que somos lgtb de la misma manera que se es alto o bajo, blanco o negro. De esta manera, es imposible “curarnos” o cambiarnos.
Las cosas no son así. En primer lugar porque la homofobia es completamente irracional y no lógica así que es inútil tratar de ofrecer explicaciones lógicas a los que no es más que odio e irracionalidad. . A los que nos odian les da igual que seamos lgtb por nacimiento o por convencimiento. Si lo somos de nacimiento dirán que nos cambien lo que haya que cambiar y si decimos que es por elección dirán que nos reeduquen.
El error es tratarlos como si fueran razonables y olvidar que el valor a defender, en este caso y en cualquier otro de discriminación, no es la biología, sino la igualdad y la libertad. Si nos empeñamos en presentarnos como “más tolerables” porque hemos nacido así, estamos jugando su juego y estaremos abriendo la puerta a otro tipo de discriminaciones. Y de hecho, eso es exactamente lo que ocurre a veces. Por ejemplo, asumimos que no podemos evitar ser gays o lesbianas, pero sí podemos escoger comportarnos de una u otra manera así que criticamos a los que tienen pluma porque “llaman la atención” o porque no son como se debe ser. En el momento en que abdicamos de la idea de que lo que hay que defender es la igualdad de todos y todas siempre y en todo caso, ya estamos abriendo la puerta a que nos discriminen a nosotras mismas.
Que cada una piense lo que quiera sobre la razón por la que es lesbiana, pero que no cierre la puerta a las que pensamos (y sentimos) de manera diferente. Tengo una amiga heterosexual de todo la vida. Una mujer muy atractiva que siempre ha tenido mucho éxito con los hombres y a la que le gusta el sexo. Cuando cumplió los 45 se comenzó a quejar de que ya no ligaba nada, de que se había vuelto invisible, de que los hombres no la miraban etc. Yo le dije que si fuera lesbiana ligaría mucho porque es muy guapa y que para las lesbianas la edad no es tan determinante como lo es para los hombres a la hora de tener sexo.
Se rió mucho de mí pero hace un par de meses me enteré de que había empezado a salir por el ambiente y que ahora era lesbiana. Hablé con ella y me dijo que nunca había pensado que le gustaran las mujeres pero que cuando empezó a pensarlo se dio cuenta de que si no había tenido ninguna relación lésbica era sólo por eso, porque nunca lo había pensado, porque no lo había buscado, no se le había pasado por la cabeza. Pero que cuando yo lo puse en su cabeza…la idea ya no se le fue…y ahí está. Ahora dice que es lesbiana y que le encanta el sexo con mujeres. Yo tengo muy claro que me hice lesbiana porque , aunque los hombres me gustaban sexualmente, no los soportaba ni en la convivencia ni me gustaban tampoco emocionalmente. Las mujeres me gustaban mucho más para todo y de ahí a gustarme también el sexo con ellas sólo había un paso que me fue muy sencillo dar. Un paso que cambió mi vida y la hizo mucho mejor.
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¿Dónde se denuncian los robos de cosas intangibles? En abril llegó una nueva colaboradora a MíraLES. También es víctima de robo. A ella le robaron diez años de su vida. ¿Cómo sucedieron los hechos? Comenzaron cuando tenía 20 años y acudió a su madre para decirle que, al parecer, le gustaban las chicas. Su madre acudió al sicólogo. El sicólogo acudió a sus juicios: “No te preocupes, eres normal (entendiendo normal como heterosexual). Lo único que sucede es que te obsesionas con chicas, pero eso no quiere decir nada, todo el mundo tiene obsesiones. Cuando te vuelva a pasar, vienes a verme”.
Ella vivió una década repitiéndose esas palabras cada vez que se enamoraba de una mujer. Ella vivió una década manteniendo relaciones breves y fallidas con chicos. Diez años le costó empoderarse y que sus sentimientos gritaran más algo que su sicólogo y su madre.