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por Beatriz Gimeno

Tonterías biologicistas y pornografía

Enero 2012

 

Siempre me preocupa el tema de la biología utilizada como base para la propagación de estereotipos de género y estoy muy pendiente de estas cosas. Que las ciencias naturales en general son una de las columnas sobre las que tradicionalmente se apoya la ideología antifeminista es muy conocido y ha sido muy estudiado y denunciado. Tenemos estudios de sobra que demuestran cómo la biología es utilizada sistemáticamente para reforzar estereotipos desiguales, para “naturalizar” la desigualdad, en definitiva. La razón es que la naturaleza y las ciencias que pretenden explicarla gozan de una credibilidad ilimitada en el público no informado, en todo el mundo, en realidad. Y más que una credibilidad, una fe; se piensa bien de todo aquello que se dice que es natural siempre que “eso” que se dice confirme los estereotipos socialmente construidos. Se cree a pies juntillas que los hombres son agresivos por culpa de las hormonas y eso se entiende como natural, es decir, normal, bueno.

Jamás se explica cómo si la biología es el destino existe tanta disidencia y tantas personas que no se ajustan a los dictados de ese destino; ni se explica por qué, si la biología nos marca un camino ineludible, las sociedades dedican tantísimo esfuerzo a socializar a niños y niñas para que se adecuen a sus respectivos roles y a castigar a tod@s aquell@s que se desmarcan. Los medios de comunicación generalistas son uno de los lugares donde más fácilmente se expanden ideas simples sobre el género que la gente no muy informada, o aquella que busca que le confirmen lo que ya cree o quiere creer siempre que lo diga un experto, acepta sin cuestionar.Todo esto viene a cuento de este artículo.

Yo creía que ya no me pueden sorprender las tonterías que “los expertos” pueden llegar a decir sobre las mujeres. Pero a lo que nunca te acostumbras es a ver que la gente, o mucha gente, se las cree. El otro día vi un artículo que me dejó patidifusa. Ver porno, dice el artículo, activa en las mujeres sentimientos maternales; la culpa es de una hormona. Lo que me faltaba por leer. Toda la vida escuchando y leyendo eso de que a las mujeres no nos gusta el porno para terminar leyendo que, además de no gustarnos, nos activa no sé qué hormona relacionada con el inexistente (por otra parte) instinto maternal. La verdad es que a las mujeres nos gusta el porno mucho, poco, nada, un poquillo, casi nada, ligeramente o lo odiamos, porque las mujeres somos muchísimas y a cada una le gusta una cosa diferente; porque no hay manera de encerrar la diversidad de deseos y prácticas de las mujeres en un estereotipo de ese calibre.

Es verdad que lo que a muchas mujeres no nos gusta es el porno mayoritario porque, en general, está hecho para que les guste a los hombres heterosexuales, pero aun así hay mujeres a las que sí que les gusta ese porno. Es verdad, desde luego, que la mayoría del porno al que podemos acceder es muy machista y es verdad que en un sistema patriarcal el sexo es una de las herramientas usadas para dominar a las mujeres, así que es lógico que el feminismo encontrara problemática la pornografía. En ese sentido es entendible que a muchas les guste (es decir, les excite) y aun así lo rechacen, lo que genera un conflicto no pequeño. Por todo ello la cuestión de la pornografía y el feminismo es compleja y ha dado lugar a miles de análisis.

Aquí no tengo espacio para detallar toda esa complejidad. Mi opinión, expresada muy brevemente, es que la pornografía es la representación explícita del sexo con el fin de excitar sexualmente y que no tiene por qué ser inevitablemente sexista o machista. Cada persona tiene la pornografía (las representaciones visuales del sexo) que le excitan en la cabeza, las que sean, y ese es el porno que le gustaría ver. Otra cosa es que ese porno que a una le gusta no exista o no sea fácil de encontrar, y que el que existe no nos guste o incluso nos repugne o nos perturbe.

Ahora ya no es tan difícil encontrar pornografía elaborada por mujeres e incluso por mujeres feministas. Yo sí creo que la pornografía puede usarse para alterar y combatir el sexismo, puesto que estoy convencida de que hay que volver a la sexualidad, a la materialidad sexual; porque ese es un terreno que el feminismo mayoritario ha abandonado, y ahí se juegan muchas cosas. No es posible cambiar la sociedad patriarcal cambiando leyes y costumbres sociales únicamente, sin abordar también la sexualidad, el terreno del simbólico.

La cuestión de la pornografía es complicada, no lo voy a negar, y a mí también me genera problemas. Pero no siempre hay que huir de los problemas. A veces es mejor enfrentarlos, y una manera de enfrentarlos es asumir la propia realidad: desde luego que hay pornografía que me excita y puedo jurar que no despierta en mí ningún sentimiento maternal. Me importa un bledo la hormona que digan que se me activa.

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