Beatriz Peña nos cuenta cómo es ser lesbiana en Colombia

Cuando estaba en el colegio, siempre al terminar, esperaba sentada fuera a que saliera una de mis mejores amigas. Lo hacia día tras día, sin entender muchas veces ni yo misma por qué, solo sé que cuando la veía, mi corazón latía mas rápido y sudaba como si hubiera corrido la media maratón de Bogotá. Esto pasó durante muchos años hasta que me gradué del colegio y fue apenas terminada mi carrera universitaria cuando me di cuenta de por qué hacía esto. Me gustaban las mujeres.

Tengo un hermano y tres primas a las que considero mis hermanas. Un día decidí invitarlas a comer un helado, con la intención de decirles que era lesbiana. Ya había decidido “salir del closet” porque había tenido una experiencia con una mujer y estaba segura de que eso era lo que quería para mi vida. Al llegar al lugar, ordenamos los helados y empecé a sudar nuevamente. Sin más, les anuncié que tenía algo muy importante que decirles y comencé a llorar como una magdalena. Ahora al recordarlo, no puedo evitar reír. Mis primas pensaron lo peor, se angustiaron y empezaron a calmar mi llanto y cuando pude hablar, susurré en voz baja: “es que soy lesbiana”. Ellas comenzaron a reír y me favorecieron como pensé que lo iban a hacer y durante toda la conversación no pararon de decirme lo mucho que me querían y lo importante que era para ellas y para la familia. Este episodio pasó de ser un momento angustioso a un momento emotivo y hermoso que recuerdo ahora con mucho amor.

En la actualidad, en mi familia se han presentado otros casos de homosexualidad, ante lo que me corresponde a mí, por ser la “pionera” en estos temas en la familia, indicar el camino a seguir, ayudar a salir del clóset y minimizar el impacto.

A pesar de esto, debo decir que vivo en el país donde las injusticias son tan comunes como el sol en primavera, la indiferencia es una ideología y la corrupción la norma, ser colombiana es de todos el peor mal que se le puede hacer a alguien, y repaso por mi cabeza mis acciones buscando que pude haber hecho yo para merecer ser colombiana y no doy con ninguna, he llegado a pensar que posiblemente he sido castigada con esta nacionalidad por errores que me fueron heredados de mis padres, abuelos o tatarabuelos. Sí, debe ser eso.

Actualmente vivo en un pequeño lugar donde la vida parece más justa, cerca del mar, rodeada de bellos paisajes y animales silvestres, para hacerme a la idea de que no estoy en Colombia. Allí, acompañada de buenos libros y música, dedico mi vida a “descolombianizar” a las personas, enseñándoles a cuidar la naturaleza, simples normas de convivencia y buenas costumbres.

Mi experiencia como lesbiana ha sido un poco dura ya que en este país el machismo es excesivo y las familias tradicionalistas, sin embargo me las he arreglado para sobrevivir. Con mi familia fue complicado al principio pero ya han ido entendiendo y respetando la diversidad sexual, pero en el día a día de este país, ser lesbiana es casi un delito, la gente te señala, te juzga y hasta te agrede verbalmente, pero ¿qué esperar de un país donde su presidente es el más homófobo y machista de todos? En Colombia hay organizaciones que defienden nuestros derechos pero no son suficientes para las injusticias y abusos que se cometen con la población LGTB. Los líderes de estas organizaciones se convierten casi en héroes o titanes al defender causas como éstas en un país que todavía no ha podido ni siquiera, solucionar sus problemas de hambre y analfabetismo y que tiene muchas otras necesidades sin resolver de índole humano.

Ser lesbiana aquí es sumarle un problema más al listado interminable que se deriva por el solo hecho de ser colombiana, por ejemplo el que se nos dificulte salir del país es ya un obstáculo grandísimo para quienes aspiramos a tener otra clase de vida o simplemente escapar de esta absurda realidad. Los y las que me conocen dicen que soy algo pesimista, pero yo les respondo: “los pesimistas somos optimistas con experiencia”. Mi sueño es poder algún día salir de este país a otro con mejores condiciones de vida y poder caminar por las calles tranquila con mi novia cogida de la mano.




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  1. Ana

    Ud es una vergüenza para Colombia, Ser Colombiana es el mejor regalo y bendición que me ha dado Dios, le agradezco día a día haber nacido en un país tan hermoso y ser lesbiana en Colombia es realmente lo mejor… que tristeza que por personas como ud en el mundo se lleven una mala imagen de un país tan hermoso; y si no ha podido salir de Colombia es por eso mismo porque no ama su país… que vergüenza que ud diga ser una Lesbiana Colombiana.


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