
El 23 de septiembre se celebra el Día de la Bisexualidad. Un día para gritar al mundo la existencia de esta orientación sexual, que no es una etapa y que está claramente definida y diferenciada de las demás. Un día para hacerse visible y para defender la libertad de elegir pareja entre hombres o mujeres, según nos dicte el corazón. Y un día para luchar contra la bifobia y defender esta innegable realidad.

Septiembre, por fin. Un gran mes para la visibilidad bisexual, ya que el día 23 se celebra, internacionalmente, el Día de la Bisexualidad. Se pretende reivindicar que se trata de una orientación sexual con identidad propia y diferenciada del resto pues, a pesar de que la sociedad en la que vivimos es mucho más abierta y tolerante en cuestiones de sexo que hace unos años, la bisexualidad continúa siendo un tema prohibido.
Somos muchos los que desconocemos el origen de dicha celebración, así que navegando por esta maravillosa red que todo lo sabe, me he instruido sobre dicha procedencia para poder comentaros que fue concebida como una respuesta a la marginación y prejuicios que sufrían los bisexuales, tanto por parte de los heterosexuales como de los homosexuales.
La primera vez que los bisexuales salieron a la calle para reivindicarse como orientación sexual independiente fue en EE.UU. en el año 1999, durante la Asociación Internacional Gay y Lésbica que se realizó precisamente en la semana del 23 de septiembre. La iniciativa fue tomada por tres activistas bisexuales (Wendy Curry, Michael Page y Gigi Cuervo Wilbur) que consideraron que los gays y las lesbianas habían adquirido mucha fuerza después de los disturbios de Stonewall el 28 de junio de 1969, mientras que la comunidad bisexual, que igualmente se adhirió, aún seguía siendo invisibilizada.
Coincide también con el aniversario de la muerte de Sigmund Freud, que fue el primer teórico que habló sobre la existencia de la bisexualidad. Para este médico y neurólogo austriaco, llamado padre del Psicoanálisis, “toda persona desde el momento de su nacimiento tiene la capacidad de amar a otra persona con independencia de su sexo y de su género, de la misma manera que todos podemos sentir placer ante una caricia agradable, sin importar el sexo de quien provenga”. Desde entonces, el Día de la Bisexualidad ha crecido en popularidad y ahora hay una gran variedad de celebraciones anuales que tienen lugar en USA, Canadá, Europa y Australia.

En España, este año se celebrará por cuarta vez, promocionado por las asociaciones que forman la FELGTB, Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales. Como anécdota, debemos señalar que el pasado año se desplegó, en la Puerta del Sol, la bandera bisexual más grande de Europa. Entre las actividades que se suelen realizar se intenta, sobre todo, hacer más visible la realidad bisexualidad. Defender que es completamente lícito sentir atracción por una persona (romántica, afectiva o sexualmente), con independencia de su sexo o género, no necesariamente al mismo tiempo ni de la misma forma; y superar muchos de los prejuicios, como la supuesta promiscuidad que muchos creen inherente a esta condición sexual. Primordialmente, se trata de luchar contra la bifobia, es decir, el rechazo hacia las personas bisexuales o hacia la bisexualidad misma. Pues se pretende que éstos se decanten por una de las dos posturas establecidas, heterosexualidad u homosexualidad, y renieguen de su bisexualidad. En definitiva, el Día de la Bisexualidad es más que necesario para recordarles a todos que en la sexualidad, como en la vida, no todo es blanco o negro (ya lo dice Malú en su canción). Deberíamos tener la libertad de elegir entre todos los colores que deseemos utilizar y dejar claro que cualquier opinión sobre cómo disfrutar de nuestras vidas es igual de respetable. Y, a pesar de que aún haya muchas personas que dudan de la existencia de la bisexualidad, la presencia de ésta es evidente e innegable y el próximo día 23 se escucharan miles de voces confirmándolo.
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¿Dónde se denuncian los robos de cosas intangibles? En abril llegó una nueva colaboradora a MíraLES. También es víctima de robo. A ella le robaron diez años de su vida. ¿Cómo sucedieron los hechos? Comenzaron cuando tenía 20 años y acudió a su madre para decirle que, al parecer, le gustaban las chicas. Su madre acudió al sicólogo. El sicólogo acudió a sus juicios: “No te preocupes, eres normal (entendiendo normal como heterosexual). Lo único que sucede es que te obsesionas con chicas, pero eso no quiere decir nada, todo el mundo tiene obsesiones. Cuando te vuelva a pasar, vienes a verme”.
Ella vivió una década repitiéndose esas palabras cada vez que se enamoraba de una mujer. Ella vivió una década manteniendo relaciones breves y fallidas con chicos. Diez años le costó empoderarse y que sus sentimientos gritaran más algo que su sicólogo y su madre.