
Tras años escuchando que los bisexuales son unos viciosos, que hay que tener cuidado con ellos, que tienen más posibilidades de ligar por la noche (parece ser que por el día no se puede ligar), que pasan los ratos libres haciendo tríos y de acusarles de ser lesbianas o gays reprimidos que no se aclaran. Yo me pregunto, pero ¿por qué tenemos que elegir? Qué necesidad hay de ser de una acera u otra, si lo que a nosotros nos apetece es sentarnos en medio de la calle, incluso a riesgo de que alguien nos lleve por delante.
Supongo que uno se cansa de que le hagan decantarse por una u otra orientación y llega un momento en el que grita a los cuatro vientos que sí, que es bisexual, que está orgulloso de serlo y que no piensa cambiar. Que es una elección personal, que cada uno debe vivir según sus convicciones y gustándose a sí mismo, y que ya estamos hartos de que nos critiquen por todos los bandos.
Y aunque no haya que buscarle ninguna explicación a la sexualidad, pues creo que viene definida desde nuestro nacimiento, aquí van una serie de razones (positivas, por supuesto, ¡que las malas ya nos las sabemos todos!) por las que ser bisexual es algo igual de fantástico, o desafortunado, que ser hetero, gay o lesbiana.

1. En primer lugar, si buscas a tu media naranja, multiplicas las posibilidades de encontrarla (aunque, evidentemente, eso no significa que la encuentres. Como se suele decir, a veces te podrías hacer un zumo con ella y hasta saldría amargo).
2. Por otro lado, si no buscas a tu pareja ideal, puedes inclinarte por disfrutar de una gran variedad de relaciones esporádicas (¡Esta razón mola!).

3. En el caso de que la relación sea con una mujer, no tienes la necesidad de explicarle dónde se encuentran tus puntos del placer (los hombres pueden hacer muchas cosas, pero hay cuestiones en las que no están muy puestos, especialmente en anatomía femenina).
4. Respecto a la seducción: ¡Somos las amas! (Como tenemos que gustar a ambos sexos, necesitamos sentirnos siempre atractivas y estupendas, porque, chicas, no hay que dejar pasar ninguna oportunidad de disfrutar).
5. Puede darse la ocasión, y es bastante probable, de que tengáis alguna ex en común, y para qué engañarnos: es muy placentero eso de poder criticarla y despellejarla juntos.
6. En el caso de las mujeres, el hecho de poder ir al baño juntas es estupendo. Y ¿a qué? Se preguntarán muchos, pues por ejemplo a… ¿maquillarnos? (Bueno, ya sabéis que hay muchas zonas del cuerpo que necesitan un retoque de urgencia a lo largo de la noche o del día, y una buena mano amiga siempre es bienvenida a la hora de “satisfacer” esas necesidades).
7. Al tener la mente más abierta, obtenemos muchas experiencias que otros no se atreven a llevar a cabo (aquí entran los famosos tríos, orgías e intercambios de parejas que nos han hecho tan famosos. Vamos, que tenemos que llevar una agenda para organizar tanta bacanal).
8. Se dice que somos más activos sexualmente, así que… ¡eso no vamos a desmentirlo! (Si en el fondo es verdad ¿no?). Lo importante es estar abierto a todas las posibilidades y no decir nunca que no a nada antes de probarlo. Es la mejor filosofía de vida que podemos tener.
9. Estamos súper de moda. Y aunque ya sabemos que eso no es lo más importante, puede que te ayude a ligar más. Las oportunidades hay que aprovecharlas.
10. Y por último, y lo más importante de todo, tenemos el doble de posibilidades de ir al infierno. Como se suele decir, las chicas buenas van al cielo, pero las malas van a todas partes. Eso sí, sin perder nunca, pero nunca, nunca jamás, el sentido del humor.
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¿Dónde se denuncian los robos de cosas intangibles? En abril llegó una nueva colaboradora a MíraLES. También es víctima de robo. A ella le robaron diez años de su vida. ¿Cómo sucedieron los hechos? Comenzaron cuando tenía 20 años y acudió a su madre para decirle que, al parecer, le gustaban las chicas. Su madre acudió al sicólogo. El sicólogo acudió a sus juicios: “No te preocupes, eres normal (entendiendo normal como heterosexual). Lo único que sucede es que te obsesionas con chicas, pero eso no quiere decir nada, todo el mundo tiene obsesiones. Cuando te vuelva a pasar, vienes a verme”.
Ella vivió una década repitiéndose esas palabras cada vez que se enamoraba de una mujer. Ella vivió una década manteniendo relaciones breves y fallidas con chicos. Diez años le costó empoderarse y que sus sentimientos gritaran más algo que su sicólogo y su madre.