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por Gloria Mor

Mastúrbate, mastúrbate

Diciembre 2010

 

A primera hora de la tarde, mientras en la radio sonaba un clásico de Mecano, me sorprendí a mí misma tarareando el estribillo de la canción a mi manera:“Sombra aquí, sombra allá… Mastúrbate, mastúrbate… Un espejo de cristal… Y tócate y tócate…” Si es que mi mente es muy lista y sabe cuándo mi cuerpo necesita algo de marcha. Esto lo soluciono yo ahora mismo.

No hay nada mejor para reducir el estrés y mejorar el humor que dedicar un ratito a darse placer a una misma (eso no significa que esté subsanando falta de sexo o que no tenga una pareja que me haga gozar). La masturbación tiene grandes beneficios y puede mejorar la vida sexual. De hecho, según diversos estudios, las mujeres que se masturban a menudo disfrutan de una vida sexual mucho más activa, abierta y placentera. Lo malo es que parece ser un tema tabú entre nosotras. Cuántas veces habremos comentado con unas amigas la gran noche que pasamos junto a nuestra pareja o al lado de una desconocida que nos ligamos la noche anterior. Y, sin embargo, nunca hablamos de lo que nos divertimos la otra tarde en casa mientras nos masturbábamos frente al espejo o en el baño del trabajo o en la cocina de nuestros padres…

Así que vamos a hablar de ello y, sobre todo, a tocarnos. Examina tu punto G, el clítoris y otras zonas erógenas. Averigua qué ritmo y presión te produce más placer y continúa hasta alcanzar el orgasmo. Acostada, sentada, en la ducha, frente a un espejo, piernas separadas o piernas muy juntas… Descubre la posición que más te acomoda, y a practicar. Sondea tu vulva con caricias, abre los labios externos e internos y estimula el clítoris con tu dedo corazón, realizando movimientos hacia delante y hacia atrás, en círculos, introduciendo los dedos o con ligeros y suaves golpecitos.

Pero el camino más seguro para llegar al mejor orgasmo es que no te concentres en un solo punto; jugar con otras partes erógenas es la vía más segura al clímax. Todo el cuerpo es una fuente de placer, y zonas como tus pezones o el vientre son también muy sensibles a la estimulación. Afortunadamente, hay infinitas variantes y posibilidades que puedes ir descubriendo.

Aunque soy una gran defensora de los dedos, los vibradores, los dildos y otros juguetes sexuales suelen ser también una forma eficaz y rápida para llegar al orgasmo, pero si no tienes ninguno siempre puedes recurrir a unas cuantas sugerencias caseras que he encontrado por Internet:

  • Mastúrbate con un cepillo de dientes eléctrico. Eso sí, coloca una toalla húmeda sobre él y lubrica el clítoris antes, no vaya luego a haber accidentes.
  • Usa el costado de tu depiladora eléctrica frotando hacia arriba y hacia abajo y usa la otra mano para estimular entretanto el borde de la vagina o el clítoris. (Cuidado con los pelos).
  • Tiéndete con una almohada entre las piernas. Restriega el clítoris contra ella en movimiento circular. Coloca una mano en el pezón, apretándolo, y en la otra mano puedes tener un vibrador para introducirlo en la vagina o en el trasero. (Esta es buena, ¡eh!)
  • Pasa la pierna sobre el borde de la bañera y oprime el clítoris contra él muy fuerte. Es estimulante porque está frío.
  • Saca el cabezal de tu ducha y deja salir un gran chorro de agua. Abre los labios de la vagina exponiendo el clítoris. El agua puede estar ligeramente caliente, pero no te pases, que la zona es delicada.
  • Finalmente, puedes probar con una fruta en forma de pene, una pequeña botella de plástico o una salchicha. Hay una gran variedad en el mercado, aunque las de aperitivo no te las recomiendo (demasiado pequeñas, se pueden quedar dentro y a ver quién las saca después). Y, siempre que sea posible, cúbrela con un preservativo.

Y ahora, manos a la obra. ¡Nunca mejor dicho! A tomar posiciones y a empezar a masturbaros, a tocaros, a explorar vuestro cuerpo y, si se os ocurre alguna otra forma original de llegar al clímax, no dudéis en mantenerme informada.

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