
La bisexualidad ha existido siempre, aunque en la antigüedad no fuese conocida por ese nombre ya que los conceptos de heterosexualidad, homosexualidad, lesbianismo y bisexualidad eran ajenos a la época, de hecho aparecieron recién empezado el siglo XIX. En algunos países la bisexualidad era algo más o menos aceptado, como sucedía en Grecia, de donde, precisamente, es esta poetisa lírica, a la que Platón, dos siglos después de su muerte, calificó como la décima musa: Safo
Llevo muchos meses escribiendo sobre bisexualidad y me he dado cuenta de que, hasta ahora, no he mencionado uno de los estudios más famosos de orientación sexual: La tabla de Klein. Por lo que, para empezar el año, voy a hablar de una de las primeras personas que dieron a conocer al mundo la bisexualidad desde el punto de vista médico y psiquiátrico y uno de los primeros defensores por los derechos de los bisexuales: el Dr. Fred Fritz Klein.
La sexualidad humana es tan compleja que, en ocasiones, es difícil de asimilar y, en determinadas etapas de la vida, buscamos explicaciones. Cuando era más joven, solía plantearme muchas preguntas sobre este hecho, especialmente ansiaba saber cómo podría desarrollarse mi vida si no fuese bisexual. /Users/mael2002/Desktop/MiraLes - Enero 2012/dra-dietrich
Son tantas las explicaciones que tratan de buscar algunos para entender la bisexualidad, que este mes he decidido indagar sobre unas cuantas razones para demostrar porqué el hecho de ser "bi" es algo igual de fantástico, o desafortunado, que ser hetero, gay o lesbiana. Todo ello en clave de humor, por supuesto, así que no podéis dejar de leerlo por si alguna de vosotras decide pasarse a esta orientación sexual, donde sereis recibidas con los brazos abiertos.
Aunque algunos afirmen que la bisexualidad es tan solo una moda, lo cierto es que es tan antigua como la vida misma. En la actualidad hay un gran afán por descubrir referentes de cualquier tipo. Todos quieren encontrar a algún famoso en quien verse reflejados, sin darse cuenta de que cada individuo es único y que la felicidad sólo se consigue aceptándose a uno mismo tal y como se es. Pero hay que reconocer que los referentes siempre han sido de gran ayuda para muchos...
Septiembre, por fin. Un gran mes para la visibilidad bisexual, ya que el día 23 se celebra, internacionalmente, el Día de la Bisexualidad. Se pretende reivindicar que se trata de una orientación sexual con identidad propia y diferenciada del resto pues, a pesar de que la sociedad en la que vivimos es mucho más abierta y tolerante en cuestiones de sexo que hace unos años, la bisexualidad continúa siendo un tema prohibido.
Hay razones que el corazón no entiende. Corazonadas que la razón no aprueba. Y “encoñamientos” que ni la mente ni el corazón pueden explicar. Y, a pesar de todo, los tres conviven tan alegremente y nos convierten en quienes somos. Nos forman como personas, nos hacen avanzar y desplomarnos, y nos dominan en algún que otro momento a lo largo de nuestras vidas.
En los tiempos modernos que corren, las prisas, el trabajo y las diferentes ocupaciones nos impiden relajarnos y sentarnos tranquilamente a charlar con los amigos. Vamos corriendo de un lado para otro y dejamos de lado las relaciones humanas. Tener un buen amigo o una pareja con este tren de vida, a veces, se nos forja imposible. Sin embargo, debido a las nuevas tecnologías, la forma de relacionarnos ha cambiado. Podemos mantener contacto con diferentes sujetos a kilómetros de distancia, en cualquier parte del mundo, en cuestión de segundos. Atrás han quedado las semanas de espera del correo, con el corazón en un puño, hasta tener noticias de la persona querida.
Junio. Un mes repleto de grandes acontecimientos. En primer lugar mi cumpleaños. Sé que con eso bastaría pero, aunque parezca mentira, aún hay más. En segundo lugar, y no por ello menos importante, el Día Internacional del Orgullo LGTB (Lesbianas, Gays, Transgénero y Bisexuales), también conocido como Día Internacional del Orgullo Gay. Con motivo de esta celebración cientos de personas llegan a la capital para conmemorar los disturbios de 1969 en Stonewall...
Si para un adulto la bisexualidad resulta complicada de entender, no digamos para un adolescente. Los miedos y las dudas se agolpan en su cabeza. Cientos de preguntas, que difícilmente se atreven a realizar, buscan una respuesta. Ser gay o lesbiana ya está aceptado socialmente, pero ¿ser bisexual? Decirle eso a unos padres no es aún tarea fácil, ya que es la elección más criticada o menos comprendida por muchos sectores sociales.
Dudas, dudas y más dudas. Quien haya tenido una pareja bisexual sabe perfectamente de lo que hablo. Las mujeres suelen pensar: “¿Disfrutará más con un hombre que conmigo? ¿Qué le doy yo que no le pueda dar él? ¿Me engañará con el vecino del quinto que, según me dijo el otro día, está buenísimo? Hoy tenía que ir el fontanero a casa, ¿habrá tonteado con él? ¿Cena con los compañeros de trabajo? Seguro que alguno anda detrás de ella y al final cae rendida entre sus brazos”. Y en el caso de los hombres los pensamientos no difieren tanto: “Esa noche sólo para chicas ¿no será una excusa para salir a ligar? ¿Echará de menos el sexo con otra mujer? ¿Qué hará en las duchas del gimnasio? Queda demasiadas veces con esa amiga, ¿será de verdad una amiga o se estará enrollado con ella a mis espaldas?
¿Has practicado alguna vez intercambio de parejas? ¿Te gustaría pero no te arriesgas a proponerlo? El intercambio de parejas es una fantasía sexual que muchos tienen, pero que exclusivamente unos cuantos se aventuran a realizar o a confesar por miedo a perder a su compañero, o a que piensen que han dejado de sentir deseo por él o ella. Sólo una gran confianza y conocimiento de la pareja puede suponer que ésta no se sienta ofendida con la proposición ¿Te atreverías?
“¡Soy feliz!”, me dije al levantarme. Y entonces sonreí. Sonreí al mundo con una sonrisa impasible y orgullosa. Con una sonrisa hipócrita y quimérica, porque sabía que no era cierto. Sabía que no era feliz, pero ¿por qué no aparentarlo? ¿Por qué no caminar con la cabeza bien alta y mirar fijamente a los ojos de los demás y expresarles: “¡Soy feliz! ¡Pese a todo, soy feliz!” Aunque por dentro el odio me corroa y la tristeza se haya apoderado tanto de mí que esté a punto de estallar. Aunque haya perdido la fe en la justicia, en la bondad, en la solidaridad… Pero ellos no lo saben. Por lo tanto, alzo la voz desafiante y grito con todas mis fuerzas:
A primera hora de la tarde, mientras en la radio sonaba un clásico de Mecano, me sorprendí a mí misma tarareando el estribillo de la canción a mi manera: “Sombra aquí, sombra allá… Mastúrbate, mastúrbate… Un espejo de cristal… Y tócate y tócate…” Si es que mi mente es muy lista y sabe cuándo mi cuerpo necesita algo de marcha. Esto lo soluciono yo ahora mismo.
—Hola, me llamo Gloria y soy bisexual.
—Bienvenida, Gloria. ¡Te queremos!
Otra vez la misma pesadilla… Claro, es normal que siendo una viciosa, pervertida y promiscua acabe soñando con que asisto a una terapia de grupo. (Y terminamos la sesión con una gran orgía, por supuesto).
Usted, mujer lesbiana, no se engañe. Usted no existe. Ya sé que pareciera que si, pues así, a simple vista, viajando en el metro o paseando en la calle, parece usted una mujer común y corriente, una mujer real.
Pero no lo es.