

La letra escarlata es uno de esos blogs que, una vez que lo visitas, te gustaría contar con horas libres para descubrir cada recoveco y cada palabra que contiene, pues conforme vas leyendo, vas reflexionando sobre muchos temas que confluyen en una misma persona y en muchas de nosotras. Su autora es una mujer que se implica totalmente con aquello que escribe y nos da a conocer su día a día, como lesbiana, bibliófila, traductora, madre, esposa enamorada… Conozcamos un poco más a Hester Prynne y su propia versión de La letra escarlata.
1. ¿Cuál es la fecha de nacimiento de La letra escarlata y qué te motivó a su creación?
La letra escarlata nació en junio del año 2004, pero el mundo de las bitácoras me atraía ya desde finales de los 90, cuando sobre todo se escribían desde Estados Unidos. Cuando abrí el blog sentía que estaba a punto de estallar. Tras años de gobierno conservador en España, de manifestarnos contra la guerra, de que las lesbianas fuésemos ciudadanas de segunda para todo, de pronto las elecciones traían un aire fresco y prometedor y yo quería ser parte de él, pero no desde un lugar institucional, sino desde una plataforma donde nadie coartase lo que tuviera que decir.
2. ¿Qué influencia tuvo La letra escarlata de Nathaniel Hawthorne en el nombre de tu blog?
Obviamente, le robé tanto el título como el nombre de su personaje principal. En La letra escarlata de Hawthorne, Hester Prynne es una mujer acusada de adulterio a quien condenan a llevar cosida en su pecho la letra “A” (de “adúltera”) para ir siempre marcada y que todo el mundo sepa que es una pecadora. Me atrajo como título porque es un libro que habla del machismo más sombrío, de la hipocresía y, sobre todo, del poder que puede tener una simple letra. Porque en mi blog lo más importante son las letras; las imágenes y todo lo demás son complementarios.
3. En el blog podemos ver tu lado más reivindicativo, ¿qué papel crees que desempeña actualmente el feminismo dentro del mundo lésbico?
Lamentablemente, no todas las lesbianas son feministas y algunas siguen teniendo el patriarcado como único modelo tanto en sus relaciones de pareja como en su forma de ver el mundo. Pero muchas otras sí que lo somos, es más, para mí el lesbianismo y el feminismo van a la par y son indisolubles. Las lesbianas desafiamos la esencia suprema del heterosexismo al amar a otras mujeres, al invertir nuestras energías en otras mujeres y en dialogar y construir un mundo distinto. No obstante, hay muchos tipos de feminismos y de lesbianismos, no quiero generalizar. Así es como lo vivo yo.
4. De manera aproximada, ¿cuánto tiempo dedicas al mantenimiento de La letra escarlata?
Uno de los lemas de La letra escarlata es “no tengo tiempo para escribir poco”. Aunque no le dedico tanto como me gustaría, tres o cuatro horas a la semana caen seguro. La gente me dice, ¿pero cómo tienes tiempo de hacer tantas cosas? Como si el blog fuera algo de lo que pudiera prescindir en caso de estar hasta arriba. Pero es que para mí La letra escarlata es parte de mi oficio de escritora. No gano dinero con esto, pero yo no trabajo solo por dinero (que también), sino para aportar mi granito de arena para hacer un mundo un poquito mejor.
5. ¿Cuáles son las fuentes de información que más sueles consultar en el momento de ponernos al día con la actualidad lésbica?
Soy una lectora compulsiva de periódicos online del mundo entero y también estoy suscrita a muchas revistas. De ahí saco un montón de ideas. Además de los libros, de lo que se está hablando en la calle, de algo que me viene a la cabeza… ¡y de MíraLES, por supuesto!
6. Con motivo de resultar ganadora en el Concurso Literario sobre Visibilidad Lésbica, hiciste la siguiente declaración: “Hay quien se pone de los nervios con las bolleras gordas, ateas y felices que tienen hijos y creen que pueden mover montañas sin utilizar los puños”. Como escritora, ¿dirías que las letras son capaces de mover montañas? Al menos hasta el punto de que los demás tomen conciencia y partido.
Sí, sí y sí. El poder de las letras es incontestable. A nivel personal, creo apasionadamente en la biblioterapia, en ser mejor persona o sentirte mejor contigo misma gracias a la lectura. No hablo de autoayuda, hablo de leer Jane Eyre, por ejemplo, y pensar, si ella pudo en sus circunstancias, qué no podré hacer yo. A nivel político, a lo largo de la historia los libros han removido conciencias y han logrado que el mundo se transforme.
Desde que existen los blogs, no nos tenemos que conformar solo con la versión de la prensa oficial, siempre podemos tener puntos de vista alternativos. Y ninguna línea editorial que te dicte lo que puedes y lo que no puedes decir, eso es lo mejor de todo.
7. Es curioso cómo la cultura lésbica (cine, series, literatura…) ha ido aumentando de manera vertiginosa en los últimos años. ¿Qué piensas de este boom lésbico? ¿Nos beneficia realmente en nuestra visibilidad o se queda en lo más superficial y mediático?
Creo que es muy bueno que por fin tengamos modelos a los que mirar que no sean exclusivamente heterosexuales, como ha ocurrido toda la vida. De hecho, todavía me resultan insuficientes. No obstante, me preocupa más la calidad que la cantidad. Muchas de estas pelis, series o novelas son realmente malas y se publican solo por su temática bollo. Me apetece ver un peliculón lésbico o leer un libro y quedarme boquiabierta con la calidad. Me pasa a veces, pero las menos.
8. En tu blog nos ilustras con todo detalle sobre la bollomaternidad. Algo que se agradece, dado que no todas tenemos información directa sobre ese tema. ¿Darías algún consejo a las parejas que estén planteándose ser madres?
Que lean mi blog (je, je) y toda la información que puedan al respecto. Que se unan a alguna asociación de padres y madres LGTB (como por ejemplo, GALEHI en Madrid). Que no hagan caso de la gente que da su opinión como si fuera una verdad.
A la madre no biológica le diría que lo dejase todo bien atado legalmente antes siquiera de empezar el proceso. También que se prepare mentalmente para mucha gente que no le va a considerar la “verdadera madre”.
A las dos futuras madres, que tengan en cuenta que el proceso es muy largo y muy duro, que cojan fuerzas. También es muy bonito, claro que sí.
9. ¿En qué sentido te influyen las seguidoras de tu blog?
Cuando las lectoras dejan comentarios constructivos (aunque estén en desacuerdo conmigo), siento que aprendo muchísimo. También me anima a seguir escribiendo el hecho de que el blog reciba tantas visitas, por supuesto. Haber sido premiada por MíraLES me ha motivado muchísimo.
10. ¿Qué evolución sacas de estos años de trabajo? Pros y contras.
He evolucionado porque he crecido como persona. He pasado de ser una veinteañera que vivía con amigas en un piso de Malasaña a ser una señora casada y con una hija. Además, he leído mucho más y ese aprendizaje se nota en mi estilo. Mis intereses han cambiado y eso también se puede percibir en los temas sobre los que escribo. Creo que cumplir años no le ha sentado mal del todo a La letra escarlata. La mayor ventaja puede ser que ahora me lee un público de más edad y la mayor desventaja, que he perdido a las lectoras jóvenes que antes se iniciaban en el rollo bollo conmigo… uy, cómo ha sonado eso.
11. Ahora que se va acercando el cambio de año… ¿tienes algún propósito en especial para el futuro de La letra escarlata?
Seguir promoviendo, dentro de mis limitadas posibilidades, una forma de ver el mundo en positivo, dándole suma importancia al amor (todo tipo de amor) y al cuidado, y despreciando lo superfluo. Seguir poniendo muy nerviosos a los señores malos. Reinventarme en cada post. No dejar de escribir nunca y disfrutar haciéndolo.
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La letra escarlata
¿Dónde se denuncian los robos de cosas intangibles? En abril llegó una nueva colaboradora a MíraLES. También es víctima de robo. A ella le robaron diez años de su vida. ¿Cómo sucedieron los hechos? Comenzaron cuando tenía 20 años y acudió a su madre para decirle que, al parecer, le gustaban las chicas. Su madre acudió al sicólogo. El sicólogo acudió a sus juicios: “No te preocupes, eres normal (entendiendo normal como heterosexual). Lo único que sucede es que te obsesionas con chicas, pero eso no quiere decir nada, todo el mundo tiene obsesiones. Cuando te vuelva a pasar, vienes a verme”.
Ella vivió una década repitiéndose esas palabras cada vez que se enamoraba de una mujer. Ella vivió una década manteniendo relaciones breves y fallidas con chicos. Diez años le costó empoderarse y que sus sentimientos gritaran más algo que su sicólogo y su madre.