boda lesbianas cuba

No permiten las bodas lésbicas, pero ellas se casaron igual

Desobediencia lésbica en pro del amor. Nos gusta. Por eso te contamos esta historia. 

En España puedes conocer a una chica, enamorarte, pedirle matrimonio, casarte, tener hijos y que los hijos sean legalmente de las dos, como hasta poco solo sucedía solo entre parejas heterosexuales. 

Y a veces se nos olvida que en gran parte del mundo esto no es así. Chica conoce a chica, se enamora, quizás quiere casarse, tener hijos… pero el Estado decide que sus sentimientos y sus anhelos no son válidos, porque las parejas del mismos sexo no tienen la misma importancia ni los mismos derechos que las que están compuestas por hombres y mujeres. 

Desobediencia lésbica. No las dejan casarse, pero el amor es más fuerte

Shellys Mayara Sierra Sánchez y Riley Lortscher son un ejemplo del “chica conoce a chica y se quiere casar” en Cuba, un país que no aprueba el matrimonio igualitario, y que justamente estos días protagoniza enardecidos debates sobre si las parejas homosexuales deberían o no tener este derecho. En las redes sociales se enfrentan continuamente las personas con sentido común y los homófobos acérrimos, con argumentos tan absurdos que pareciera que si se aprueba el matrimonio igualitario, serán ellos los obligados a casarse con alguien de su mismo sexo.

Shellys y Riley optaron por la desobediencia lésbica, y organizaron una preciosa boda por todo lo alto, que aunque carece de legalidad, tiene gran simbolismo. Las fotos de la boda fueron compartidas en las redes sociales por los organizadores (Aire de Fiesta), con el texto titulado “Dos chicas excepcionales se casan”

“Por aquello de que las imágenes hablan por sí solas, el post de hoy será sólo eso…o sobre todo eso. Que estas mujeres excepcionales, esta madre transformada en oficiante, este encuentro íntimo y libre, así como debe ser el amor, les deje como a nosotros un sabor dulce. Para Maya y Riley, y su historia de dos, en La Habana! Porque aunque el #HuracánMichael quiera arruinarnos el día, no hay lluvia que pare tanto pero tanto amor”.

Las fotos se viralizaron y otra vez encendieron el debate entre quienes se alegran de ver tanto amor, y quienes solo quieren imponer odio y desigualdad.  

Enhorabuena, chicas. Sigamos desobedeciendo leyes lesbófobas.
VER: Dos fascinantes historias de amor lésbico en Camboya, con final feliz




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