Guerra_de_novias_2

Cada vez discutimos más. ¿Cómo solucionar los conflictos con nuestra novia?

Discutir es un verbo que tiene dos posibles enfoques en la lengua española:

  • Examinar y tratar entre [varias personas] un asunto o un tema proponiendo argumentos o razonamientos para explicarlo, solucionarlo o llegar a un acuerdo acerca de él.
  • Defender [dos o más personas] opiniones o intereses opuestos en una conversación o un diálogo.

Como vemos, a la hora de hablar sobre las cosas que generan conflicto con nuestra chica podemos tomar la primera acepción y dirigirnos a solucionar el problema y acercar posturas o bien, sencillamente como en la segunda, defender nuestra opinión sin intentar acercarnos. Pero ¿por qué hay mujeres que no tratan de entenderse?, ¿has pensando qué sentido tiene intentar imponer a tu pareja tu opinión?, ¿qué te aporta y qué aporta a la pareja esa conducta? Y lo más importante, ¿cómo podemos hablar de lo que nos separa sin que de hecho, nos separe..?

VER: Beneficios emocionales de salir del armario
Lo que suele pasar

No nacimos para estar juntas, es una verdad dura de asumir pero realmente somos seres individuales intentando convivir. Todas hemos tenido nuestros respectivos aprendizajes, todas hemos tenido nuestras experiencias y sobretodo, todas tenemos nuestra opinión basada en todo lo anterior. ¿Tiene alguna la verdad universal sobre algo?, ¿se acerca más ella a la solución o yo? La respuesta es ambas y ninguna.

Generalmente cuando surge un conflicto entre nuestra chica y nosotras suele ser de la siguiente manera, os pongo un ejemplo que lo ilustra:

-¿Podrías recoger al menos tu ropa de donde la has dejado tirada?, ya que no limpias mucho, por lo menos mantén algo de orden.

-¿Que no limpio?, eso lo dirás tú, además yo por lo menos no dejo la pasta de dientes pegada al lavabo, parece que lo haces a posta, ¿no te das cuenta o qué?

-Pero si la pasta de dientes es tuya, ¡qué parece que estás ciega!

-¿¡Qué?! (…)

¿Y cómo se “resuelve”?, pues así:

-Perdona, no quería insinuar que no limpias.

-Yo tampoco lo del baño. (Hacéis las paces y los dos problemas siguen ahí hasta que poco a poco van comiéndose la relación y hace que cada vez discutáis más a menudo y por lo mismo.)

VER: Decálogo de una lesbiana feliz y visible

Lo que debemos hacer

No se trata de pedir perdón y que ambas cedáis. Tampoco se trata de que ninguna tenga razón por que es posible ambas la tengáis. De lo que se trata es de que tengamos muy claro que una relación es siempre un contínuo intercambio en el que se hacen ajustes que hacen de vuestra vida algo divertido y nuevo. Vas a pasar a lo desconocido cuando entras en el mundo de otra mujer. Ni debes abandonar tus ideas, ni debes absorber las suyas. El único imperativo es que generéis unas nuevas juntas, por que el objetivo último cuál es, ¿tener razón o vivir juntas?

Fórmulas para no discutir

  • Habla siempre de manera impersonal de lo que sucede. Dí por ejemplo: “No me gusta (a mí), cuando toda la ropa está tirada. Me produce cierto estrés, (a ti, una vez más.) Ya no hay una actitud de ataque, eso hará que ella conecte más con cómo te sientes y esté más predispuesta a cambiar.
  • Utiliza siempre un tono suave, si en el momento estás muy enfadada es mejor que pospongas la conversación para más tarde, vete a dar un paseo.
  • Ella no lo hace para molestarte, simplemente tiene otras costumbres, recuérdalo.
  • Por último, mantente abierta a sus posibles observaciones, es más, pregúntale si hay algo en lo que tú puedas mejorar para que ella también se sienta más cómoda.

Partiendo desde estas premisas vais a poder arreglarlo casi todo: Impersonalidad, Tono, Individualidad y Flexibilidad. Y a ser felices.

Raquel Moya, Psicóloga LGTB
¿Y Psi hablamos?




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