Clue relato erotico lésbico

CLUE. Novela erótica ilustrada. Capítulo Once

Once. La verdadera naturaleza

And when at last I come to the end

I turned back to page one…

If you’d allow me to read your mind”

Unputdownable. Roisin Murphy

 

Cuando Sara me recordó aquello se me hizo un nudo en el estomago, quería interrogarla aparentando cierta indiferencia, normalidad absoluta, pero me pareció que mi pregunta no se ajustó en lo más mínimo al propósito buscado.

—¿El tipo? —le susurré con cara de alelada—. ¿Es tu marido o algo así? —le cuestionaba alucinada. Yo estaba colada por Sara, en la vorágine de sucesos mi mente obtusa no se había detenido a pensar ni por un segundo nada más que en ella. ¿De qué me estaba hablando ahora?

Sara rió descomedidamente.

—Aún no he llegado a casarme ni con él ni con nadie. Es un lío, un lío intermitente.

Para pasar de estar pletórica a caer con todo el equipo sólo bastaron dos minutos. Nada podía hacerme sentir más pereza que verme capturada en un trío amoroso con un agente masculino, me vino a la cabeza entonces la imagen de aquella mano gigante, de aquel hombre sentado que casi duplicaba la edad de Sara.

—Tú también tienes un rollo con alguien, ¿no? —me decía con el obvio objetivo de desmontar cualquier interpelación por mi parte.

—Sí, también tengo un rollo.

—Pues me alegro de que lo hablemos aunque no me gusta mezclar las cosas.

—¿Cómo se llama el tipo? —Ni siquiera supe por qué me importaba su nombre.

—¿El tipo?

—Sí.

—Román —contestó desganada.

—¿Eres bisexual?

—¡No! ¡Para nada! Sólo me gustan las chicas —me decía haciendo aspavientos en el aire como si yo hubiera pronunciado un conjuro que la dejara maldita de por vida.

Clue relato erótico lésbicoSinceramente no entendía si se estaba burlando de mí o si decía la verdad pero para no querer mezclar las cosas me estaba poniendo en la punta de la lengua un montón de nuevas preguntas. ¿Por qué nada puede ser sencillo y simple? ¡Valga la redundancia!

—¿Y sabes qué? —me seguía diciendo—. Me gustan mucho. —Se acercaba rozándome para subirse encima de mí—. Mi verdadera naturaleza se está despertando ahora mismo contigo y me hace muy muy feliz.

La veía desplazarse con toda su figura pavoneándose mandando con sus ojos este perseverante influjo que me domina y tan sólo supe posicionarme para recibirla como un perro deseoso de que su amo le rasque la barriga sin querer dejarlo ir. La tenía entre mis ingles, el calor de sus muslos apretando mi epidermis y su tacto suave me convirtió en la presa más fácil de una diosa hambrienta de felicidad. Su pelo caía enjaulando mi cara mientras se aproximaba para besarme, la sentía tan mía en ese instante que no podía creer que esto pudiera estropearse, ceder a lo común, no existía un desencadenante más lógico que cohabitar en un remoto destino fuera del alcance de los mortales manteniendo toda esta intensidad. Cualquier agorero mal bicho me hubiera prevenido de cuán aislada me hallaba de la realidad, condenando mis anhelos al pozo de los desatinos más cercano. Mis manos atenazaban su espalda en ese punto exacto en el que comienza a convertirse en un arco semierecto hacia sus hombros despegando sus pechos forzados a permanecer en un sugestivo balanceo que Kali controlaba para hacerme perder la razón; dejaba su sutil bamboleo que mi sexo expectante chocara contra su vientre allá donde deja de ser vientre para volverse un arma de doble filo, y mi entereza pendiente de un hilo se fue diluyendo en mis fluidos que sin gobierno ni autoridad por mi parte servían de nexo cristalino entre nuestras pieles, delatados, a veces, por el libre sonido que hace el “amor” cuando dos mujeres se están acostando juntas. Me mantenía tumbada y sin cesar en su movimiento transportó mi mano entre sus piernas asegurando la palma hacia arriba, me pedía sin decirlo que restregara su vulva abrasada como si fuera a gritos, tenía a Kali entre mis dedos rogando mi compasión, complací cada una de sus súplicas mientras mordía con su cuerpo adelante y atrás la mano que seguía disciplinadamente su danza, en cuanto presentí que se estaba derritiendo aceleré mis movimientos, ella se contraía y se soltaba cada vez más rápido, y como una peonza en el aire giró sobre sí y me soltó cayendo con su cabeza en mi hombro. Sólo era persona libando sus labios, los internos, los externos, los del rostro. Pegaba mi lengua por todas partes como si sintiera ansias, temiendo que fuera a acabarse, que Sara se acabase, que su materia desapareciera por habérmela engullido demasiado deprisa.

Mis sospechas no tenían fundamento, nos pasamos todo el fin de semana follando, habíamos superadoClue 11_1 todas mis expectativas. A Sara le gustaba darse cuenta en todo momento de qué me hacía sentir, estaba pendiente, vigilante y yo podía notar cómo se excitaba dándome placer. Me examinaba con cuidado mientras me acariciaba el pelo, era bonito, incluso romántico, vibrante, tanto que me intimidaba. ¡Sara! Me gustaría tanto leerte el pensamiento, saber qué quieres de mí o si esperas algo de nosotras, si soy un lío intermitente o si siquiera pasaremos de este fin de semana. Me detenía en ella sin poder apartar la mirada, me parecía tan espectacular que ni me planteaba el hecho de tomar en consideración qué quería yo de Sara o si esperaba algo de nosotras. ¿A quién pretendía engañar de todas maneras? Kali era mi dulce y delicioso alucinógeno, distorsionaba mi realidad y mis sentimientos haciéndolos parecer fascinantes y una parte de mí sentía el típico miedo poderoso a poner el pie encima del imperceptible límite entre un buen viaje y un efecto estupefaciente verdaderamente tóxico. De cualquier forma, como chamana de los eternos pringados no me veía capaz de poseer la virtud visionaria de predecir ni un futuro próximo ni ningún acontecimiento más lejano de un minuto.

Recordé también que no habíamos concluido la conversación que nos había llevado a esto y como si fuera ella la adivina me dijo:

—Pero no hablemos tanto de mí. Y bien, ¿cuál era ese secreto que ibas a contarme?

Si hacía unos minutos me había parecido gracioso contarle la escena con la vecina-webcam ahora mismo me sentía miserable hablando de aquello.

—¿Secreto? Basta de secretos hoy. ¿No te mueres de hambre?

Clue La noche en que Sara me habló de aquel tipo me levante a hurtadillas y subí a la planta de arriba, al lado de la piscina que nos había servido de núcleo para nuestro primer polvo seguía la botella de vino, rebusqué un vaso en aquella imitación de barra de bar a la intemperie y me senté, la luna estaba perfecta cayendo en el agua como si de un mar profundo se tratase: ¿Un lío intermitente? ¿Con un hombre? Sara, ¿qué narices es todo esto?

 

¡El próximo miércoles un nuevo capítulo: 12/15!

Ilustraciones: Chus Rodríguez

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There are 2 comments

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  1. vandyk

    Volviste *–* me tiene completamente enganchada la historia. Esperé casi dos meses por la continuación hahahaha no es nada esperar una semana más saludos !


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