Derribando mitos

―Hola, me llamo Gloria y soy bisexual.

—Bienvenida, Gloria. ¡Te queremos!

Otra vez la misma pesadilla… Claro, es normal que siendo una viciosa, pervertida y promiscua acabe soñando con que asisto a una terapia de grupo. (Y terminamos la sesión con una gran orgía, por supuesto).

Parece ser que los bisexuales no somos capaces de ser fieles. Natural, con el gran abanico de posibilidades donde elegir tenemos la puerta abierta al mundo de la lujuria y el desenfreno. ¡Qué más quisiera yo! ¡Ni que nos fuésemos lanzando a los brazos de la primera mujer u hombre que se cruzasen en nuestro camino! Que me gusten las mujeres y los hombres no significa que me atraigan todas las mujeres o todos los hombres, sino sencillamente que tengo la capacidad de enamorarme de una persona independientemente de su sexo. Lo que no quiere decir que no pueda ser feliz siendo monógama.

¿Por qué la bisexualidad es tan problemática? Resulta que no encajo en los estándares conocidos. Ni lesbiana, ni hetero; pero es que no hay definiciones que se ajusten a todo el mundo. Muchos bisexuales hablan de discriminación. Yo creo que más que exclusión hay cierta incomprensión. Los homosexuales opinan que somos indecisos a la hora de salir del armario; los heterosexuales lo achacan a que es una excusa para probar algo nuevo. Pero la realidad es que todos somos seres pensantes, amantes y que sienten. El problema nace cuando otras personas cuestionan lo que pensamos, sentimos o amamos, porque se nos ha enseñado desde la infancia a justificar nuestra existencia ante los demás. Cuando logras entender que tus decisiones son sólo tuyas, los cuestionamientos de los demás pasarán a ser sólo un aporte y dejarán de ser un punto de referencia para validar o anular nuestra forma de ser.

Ser bisexual tampoco implica que busque estar con dos personas al mismo tiempo. Ser bisexual habla del amor más allá de un hombre o una mujer, habla de enamorarse de una persona, de quién es, de cómo piensa, de cómo te hace sentir… A veces las personas tan solo irradian un destello especial y te deslumbra. Y te gustan. Sin más. Es suficiente. Y no tiene por qué ser sólo una atracción emocional; puede tratarse, simplemente, de atracción sexual. ¿Sexo? ¿Amor? ¿Por qué tienen que ir siempre unidos?

Si nos atenemos a la definición que proporciona el diccionario, la bisexualidad “hace referencia al deseo romántico o sexual hacia personas de ambos sexos”. ¿Quién no ha soñado con un ménage à trois? ¿Quién no ha sentido atracción por alguien del mismo sexo o del opuesto? Evidentemente, eso no te convierte en bisexual. La bisexualidad va más allá de un sueño erótico, pero la naturaleza del ser humano tiende a esa conducta en algún momento de nuestras vidas.

En conclusión, definir la orientación sexual es algo complejo. Al menos a mí me resulta complicado precisar la mía. He perdido mucho tiempo haciéndome cientos de preguntas que, quizás, ni siquiera buscaban respuesta. Porque ¿realmente necesito definirme? En el momento en el que me enamoré de un hombre “fui” heterosexual. Después, me enamoré de una mujer y me dije a mi misma que “era” lesbiana, pero… ¿Era necesario etiquetarme en algún grupo? Pienso que no. Con el tiempo me he dado cuenta de que para mí el cuerpo no es una barrera y de que no busco a alguien según su género, sino a alguien con quien vivir las emociones plenamente y darme la libertad de hacerlo sintiéndome bien con la otra persona y conmigo misma. Respeto que haya personas que sólo puedan enamorarse o mantener relaciones sexuales con individuos del sexo contrario o del mismo sexo, aunque yo no lo siento así.

He gastado muchas energías en intentar ser algo que ni siquiera sentía. Yo no busco ser bisexual, ni heterosexual, ni lesbiana. No necesito las etiquetas. Sólo valoro a la persona que tengo delante y en la que centro todas mis atenciones hasta descubrirla, sin plantearme como una barrera el sexo al que pertenece.

En cada momento hay que amar con toda intensidad. La vida es demasiado corta para perder el tiempo encasillándonos en grupos, criticando a los que no pertenecen al nuestro y no disfrutando de lo que nos hace felices: amar y ser amado por el “alma” que nos llena plenamente.

De manera que…

Lucha por lo que quieres, sé tu misma y sea como sea… Vívelo…




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