
Todos conocemos a alguien que ha visto o conoce a alguien que vio aquello de la mermelada y el perro (no hace falta que dé detalles de aquello). Pues hoy hablaremos de la frase que nunca hay que mencionar en momentos apasionados y que como el caso de la mermelada todos conocemos a alguien que escuchó o conoce a alguien que escuchó la frase que NUNCA se debe mencionar. Porque después de años de cachondeo a tu amiga la que la escuchó en ese momento, después de un bocadito en el cuello y después de las tardes de criticar a la pobre amiga de tu amiga, la que después de aquella maravillosa frase siguió haciéndolo como sino hubiese pasado nada, y casi a tus 30 años (aunque aparentes 22) un día va y te la sueltan a ti.
Así, cuando menos lo esperabas, cuando estabas disfrutando de tu tanto esperado cunnilingus, imagino que todas sabéis lo que es, pero por si acaso, contacto de los órganos sexuales femeninos con los orales de la pareja (que te lo coman, vaya) y después de un largo periodo de sequía sexual.
Ahora tienes en la cama a tu amiga la del cachondeo, a la amiga de tu amiga, allí están todas apuntándote con el dedo y riéndose de ti, y tú aguantándote la risa, con la cara ya roja y además haciendo lo que hizo la amiga de tu amiga(a la que tanto criticamos), o sea, preparándote para el maravilloso tribadismo (las tijeras, para quien no lo sepa), como si no hubieses escuchado nada.
Y lo peor, sabes que ahora toca decirles que tú has sido esta vez la victima de la fatídica frase, después de esta frase la otra:“tenemos que hablar”, pierde importancia.
¡¡AHÍ VA!! PREPARADAS CHICAS…
“Bueno que, ¿juntamos los chochitos?”
¡¡NO, NO Y NO!!!!
…..chicas NO, esa frase no incita a la pasión y menos en mitad de un cunnilingus, esa frase da bajón, que no siga circulando en las camas de nosotras, las LESBIANAS.
En fin, sólo queda decir que a mi también me la dijeron, aunque lo de la mermelada y el perro no lo vi, pero tengo una amiga que si que lo vio.
¡Ah! Ya sabéis, dejaros llevar y disfrutar del sexo, y si no sabéis que decir, mejor no digáis nada.
Besos y abrazos para todas, espero que disfrutéis de la revista.
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¿Dónde se denuncian los robos de cosas intangibles? En abril llegó una nueva colaboradora a MíraLES. También es víctima de robo. A ella le robaron diez años de su vida. ¿Cómo sucedieron los hechos? Comenzaron cuando tenía 20 años y acudió a su madre para decirle que, al parecer, le gustaban las chicas. Su madre acudió al sicólogo. El sicólogo acudió a sus juicios: “No te preocupes, eres normal (entendiendo normal como heterosexual). Lo único que sucede es que te obsesionas con chicas, pero eso no quiere decir nada, todo el mundo tiene obsesiones. Cuando te vuelva a pasar, vienes a verme”.
Ella vivió una década repitiéndose esas palabras cada vez que se enamoraba de una mujer. Ella vivió una década manteniendo relaciones breves y fallidas con chicos. Diez años le costó empoderarse y que sus sentimientos gritaran más algo que su sicólogo y su madre.