El amor ahora me viene fatal

Desde que era una niña de cuatro años siempre he querido irme de mayor a vivir fuera de Mallorca, desde hace cinco años, donde yo quiero ir es a Madrid. La gente a veces me mira raro y me dice: “¿Cómo quieres irte fuera de Mallorca si Mallorca lo tiene todo, es el mejor sitio donde puedes vivir?”. Mallorca, una isla preciosa, con rincones inimaginables alejados de la realidad; Mallorca dónde el mar lo limita a todo, Mallorca donde he nacido y he crecido. Mallorca a mí me ahoga, veo que me prohíbe y me impide ser yo misma. Madrid, en cambio, me da sensación de libertad. Poder pasear sola por las calles de Madrid me produce una sonrisa en la cara imposible de borrar. Madrid, donde cada día te cruzas con gente distinta, donde puedes estudiar cualquier carrera y tiene muchas más salidas. “¿¡Madrid!?”, me suelen responder, “¿Pero estás loca? Echarás de menos la playa, el mar, la familia, la isla… ¡Allí es todo ruido, gente y rascacielos!” Pero, al fin y al cabo, eso es lo que quiero.

Si todo va bien, en cosa de un año estaré buscando piso por Madrid, mirando si me han cogido en la universidad que quiero y preparando en cajas aquello que me quiero llevar. Por eso mismo, al estar tan segura y tener tantas ganas de irme, yo misma me pongo unos límites en el amor. Tengo mucho miedo, mucho miedo de enamorarme de alguien de Mallorca y llegar a quererla tanto que en un año renuncie por ella a todo lo que he deseado en los pocos años que tengo de vida. Tengo una amiga que quería irse a estudiar a Barcelona; muchos de sus amigos se fueron, y ella se quedó. En gran parte se quedó porque tenía novia. Yo le dije mil veces que era estúpida, pero ella no se ha arrepentido en ningún momento de haberse quedado, y este año se va a estudiar la carrera que ella quería después de estar estudiando un año aquí enfermería. Para mí es un año perdido, porque ahora tiene que empezar de nuevo, pero para ella no y si tuviera que hacerlo lo volvería a repetir. Supongo que son diferentes perspectivas de ver la vida.

Puede que mi problema sea que quiero darme mucha prisa, mucha prisa en acabar los estudios y poder empezar a vivir mi vida. Puede que sea un poco rara, ya que mis amigos quieren tener 18 para vivir su vida saliendo de fiesta; en cambio yo quiero tener 25 para haber acabado mis estudios, tener un trabajo medio estable y empezar a crear un hogar, una familia. Pienso que vivir no es sólo salir de fiesta. Yo, ahora mismo (¿para qué negarlo?) soy bastante feliz. Llevo la vida del estudiante en vacaciones y encima viviendo en Mallorca, pero pienso que seré muchísimo más feliz teniendo una vida estable, saliendo algún fin de semana con mis amigos, compartiendo mi vida junto a otra persona, pensando en cómo decorar nuestra casa y yendo al trabajo feliz. Y aunque llegara cansada a casa tendría ganas de compartir lo que he hecho a lo largo del día con aquella chica que me espera sentada en el sofá. Claro, todo esto podría tenerlo también en Mallorca, pero no yo no me veo en Mallorca haciendo nada de eso.

Sí, puede que me esté adelantado mucho al futuro y que todas mis ideas cambien a lo largo de los años; y sí, también puede que esté desaprovechando oportunidades y que el gran miedo a enamorarme haga que no sea totalmente libre, feliz. Pero pongamos que conozco a una chica, empezamos a salir y la acabo queriendo. Quieras o no, al tener pareja no tienes tanto tiempo de estudiar, y para entrar en la carrera que quiero no puedo conformarme con aprobar. Hago la selectividad y llega agosto. Tengo dos posibilidades: que me hayan aceptado en la carrera que quiero o que no. En Mallorca no hay ninguna carrera que me apetezca, por lo tanto no podría quedarme. Pero si me voy a Madrid sería una egoísta que dejaría a mi pareja aquí. Creo que por mucho que la quisiera me iría igualmente, pero sé que lo pasaría mal por no estar con ella, sobre todo los primeros meses. Pero si finalmente me quedara en Mallorca sé que me arrepentiría de ello el resto de mi vida.

De todas formas, me queda un año. Intentaré no enamorarme demasiado, pero tampoco estar continuamente pensando en lo que pueda pasar. De momento voy a disfrutar de una semanita que me voy a Madrid, y quién sabe, a lo mejor encuentro allí el amor de mi vida y todo se vuelve más fácil. Eso sí, ¡que me espere un año!

 




There are 4 comments

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  1. Puesvaaserqueno...

    Pues chica, es fácil: sopesa en una balanza que te interesa más. ¿Vale la pena enamorarse de alguien a quien apenas conoces o irse fuera a buscarte un futuro? Hay más mujeres que piedras en el mundo. Yo te animo a que te vayas a Madrid y te “enamores” (perdona que lo ponga entre comillas, pero es que yo ya no creo en eso, pero como veo, tú sí, y lo respeto). Yo he tenido una experiencia similar a la tuya: aposté por irme y no comenzar una fastidiosa relación a distancia. Y no me ha ido mal, la verdad. Soy independiente y puedo sobrevivir con unos trabajitos y demás.

    Lo dicho, que mujeres hay a montones y no vale la pena, en estos tiempos, dar preferencia al amor que al futuro es un suicidio, por lo menos para mí. El amor no da de comer: el trabajo SÍ, y una estabilidad.

    A.

  2. Arcady

    Con años de distancia este dilema ya lo trató George Lucas en America Graffiti y si te pilla el toro del amor… todo lo planeado se viene siempre abajo.

  3. Marta Serrano

    Este articulo era el de agosto 2011 pero ha vuelto a salir este mes ya que va de artículos pasados que más gustaron.

    Efectivamente como dice ahí, ha pasado un año y aquí estoy empaquetando toda mi vida en Mallorca, metiendo recuerdos en cajas y diciendo adiós a lo que dejo aquí. Me han cogido en la universidad y para Madrid que voy.

    No me “enamoré” de ninguna chica pero si que este último año ha hecho que aprecie mucho más todo lo que tengo aquí: el paisaje, los edificios, la familia y los amigos; pero como bien dices mi futuro no está aquí y aunque cueste me toca decir adiós y empezar una nueva vida en Madrid, donde quizás, los estudios o el trabajo algún día me den de comer.

  4. Puesvaaserqueno...

    Te deseo, de corazón, mucha suerte, Marta. Las cosas están muy complicadas: por eso te digo que lo primero el pan pá llevarte a la boca, y luego, lo demás.

    Y claro que cuesta decir adiós, pero piensa en positivo, todo será para mejorar tu vida.

    ¡Ánimo!

    A.


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