Entrevista a María Castrejón: “¿Por qué dos? Hay tantos números y tantas formas de amar…”

Por Kika Fumero

María Castrejón es madre; le gustan los hombres y las mujeres y se define a sí misma como una “estrecha selectiva”, ya que, según ella, su cuerpo y su sexualidad están al mismo nivel que otras actividades de ocio. María es autora del poemario queer Volveré mucho más tarde de las doce y de la guía de narrativa lésbica Que me estoy muriendo de agua. Insiste en recibirnos en su terreno y nos da cita en el barrio de Aluche (Madrid), en el bar El Trastevere, donde dice sentirse como en casa.

1. Suelo comenzar las entrevistas pidiendo a la entrevistada que me hable de sí misma, con el fin de que nuestras lectoras puedan acercarse a su lado humano. Háblanos de María Castrejón, cuéntanos de esa forma particular que te caracteriza cómo has llegado al punto en que te encuentras hoy.

Nací con quince días de retraso y obligué a mi madre a comprarse una chaqueta roja de entretiempo. No sé si este puede considerarse ya un acto de resistencia, pero según ella yo nací guerrillera. Lo que ahora llaman ecosex yo lo llamo infancia. Mis recuerdos están hechos de árboles, barro, rocas bajo las que habitaban alacranes y bichos bola… de montañas. Mi hermano y mi bici eran suficientes. Siempre odié el colegio porque representaba las normas, las faldas de cuadros para «las niñas», con las que pocas veces me sentía identificada (las faldas y las niñas). Inventaba un mundo paralelo en el que yo era un ser salvaje y pobre que andaba descalzo. No admití nunca la autoridad de los profesores y en vez de hacer “lo que tenía que hacer” escribía poemas a Arconada y dibujaba cómics. Creo que siempre fue este mi mecanismo de resistencia frente a un mundo que, en general, no me interesaba demasiado. La palabra suspenso es un recuerdo muy temprano. También la palabra literatura.

Sé que suspendí muchas cosas muchas veces. Me levantaba tarde, y volvía después de las doce. Eso ya no es buena señal en un mundo en el que madrugar es un signo inequívoco de la “buena” gente. Yo no sé si soy o no gente. Parece que “la gente” siempre son los otros, los que tienen la culpa. Supongo entonces que soy “la gente” para muchos, para todos aquellos que no entendían que yo no entendía las cosas como se supone que estaba claro que eran. Nunca me puse una funda de almohada en la cabeza y fingí mi propia boda. Sí he fingido muchas veces mi propia muerte. Nunca quise casarme ni tener hijos, y aunque ahora soy madre sé que no fue por mandato social, sino por esta curiosidad que me hace funcionar y por mi deseo grande de infancia. Ahora que puedo ser niña y expresarme mediante la escritura, sé que he encontrado mi espacio. La literatura y la infancia son para mí sinónimos de libertad de creación. Y yo deseo ser una niña que se reescribe cada día en la lectura, en la poesía y en la vida. Y muchos hay como yo, todos los que seremos “gente” para aquellos que madrugan y cumplen con su deber. Pero, para mí, nosotros solo somos guerrilleros.

2. Explícanos cómo vives tu ser queer. ¿Tienes problemas al moverte en la sociedad? Nárranos alguna anécdota positiva y negativa.

Yo no utilizaría la palabra “problema”, pero sí es cierto que moverse dentro de la sociedad es algo complejo y es por eso por lo que se crearon las etiquetas, para hacernos la vida más fácil. Sin embargo, yo prefiero que moverme sea complicado, porque eso quiere decir que son movimientos libres. Nadie dijo que la libertad y la performatividad fueran fáciles; son dos conceptos que van unidos al trabajo diario, a la duda, a la creación. Quizá para alguien esto sea un problema, pero para mí lo que sería problemático sería despertarme una mañana y no tener que preguntarme quién soy porque ya está todo hecho.

En cuanto a anécdotas positivas y negativas, también me da reparo utilizar este par de palabras. Así que te voy a contar una anécdota que puede ser doble o las dos caras de una misma moneda. A ver si te sirve:

A. En los círculos heteronormativos, en muchas ocasiones han alabado los hombres mi masculinidad. Porque soy como un colega con el que se puede hablar de todo, ¡incluso de fútbol! Aunque no doy la talla como esposa y madre, obviamente.

B. Por otro lado, en los ambientes homonormativos, soy una súper femme.

No veo nada de positivo ni de negativo para mí en estas anécdotas, sino más bien un deseo inconmensurable de encerrarme en espacios a los que no pertenezco. O sí. A lo mejor soy un macho que habla de fútbol súper femme. No sé.

3. De entre todos tus poemas, yo, particularmente, me quedo con el titulado No me sale del coño. Para ti, sin embargo, ¿cuál es tu poema preferido y por qué?

Mi poema favorito es FREMAPA. En él expreso cómo me siento, a pequeña escala, en un microcosmos como es una sala de rehabilitación, dentro del mundo. Ese sentimiento de extrañeza me ha acompañado toda la vida, como si no estuviera habitando el lugar que debiera, como si fuera algo parecido a una enviada especial para retransmitir en directo la vida de los otros que me es ajena y sorprendente. Hay quien pensará que la rara soy yo.

A medida que avanzamos en la conversación, observo algo “extraño” respecto a la relación que María tiene con su cuerpo: es como si su mente fuera por un sitio y su cuerpo por otro y ella los uniese cuando le conviene; mientras, parece tener la capacidad de mantener cuerpo y mente separados. 4. ¿Podrías explicarnos qué relación tienes con tu cuerpo y cómo la construiste?

Actualmente estoy viviendo una especie de reconciliación con él. Yo fui consciente de mi ego dentro de un cuerpo infantil con leves marcas de género, y con él montaba en bici, nadaba, me subía por las rocas y a los árboles. Entonces era cuando el cuerpo me era útil. Casi todos los recuerdos que tengo de él como un ente inseparable de mi cabeza son de aquella época, infancia y preadolescencia. Después me vino la regla, y me decían cosas del tipo “date prisa, mujer”, y era como si hablaran a una parte de mí que no era yo. Fue entonces cuando renegué de él y me corté la cabeza, porque en mi cerebro seguía siendo una persona pequeña y libre, y eso me gustaba. Ahora soy consciente de que mi cuerpo no tiene la culpa, él solo es. He sufrido muchos años esa especie de esquizofrenia entre mi cerebro libre y mi cuerpo sujeto a todas las normalizaciones que debía asumir. Ahora sé que él está ahí, bueno soy yo, y que si quiero llegar a algún sitio tengo que llevarlo conmigo. Pero, como te decía, creo que aún estoy en pleno proceso.

5. Tus poemas están llenos de negaciones y de noes. ¿A qué se deben?

Es cierto, parto de las negaciones para reafirmar mi postura como feminista y genderqueer. Cada no es una afirmación de que bajo ningún concepto voy a aceptar las normas de otro sin que antes pasen por mi filtro. Cada no es un paso adelante en la creación de mis propias reglas, un movimiento de resistencia afirmativa contra todo lo irracionalmente impuesto, lo culturalmente enquistado. A ese yo y mis circunstancias que no me pertenecen. Obviamente soy consciente de que no se libra nadie de las garras de la normatividad, pero creo que se trata de eso, de ser consciente y de estar alerta para decir NO si lo deseamos.

6. ¿Qué concepto tienes del amor y de la pareja? Sé que defiendes el poliamor, pero ¿te ha costado mucho integrarlo en tu vida? ¿Cómo lo haces? ¿Conoces a una persona, te ilusionas con ella y no te importa que se acueste con otras personas?

Vuelvo a pelearme con las palabras, me pasa lo mismo con el corpus lingüístico que con mi cuerpo. No manejo los términos “amor” y “pareja”. Sé que son solo palabras, pero para mí ambas tienen una enorme carga destructiva de cara a lo individual y, bajo mi punto de vista, lo más importante a la hora de querer a alguien es que ese “amor” surja de un ente libre hacia individuos libres también. Si es esa la palabra que me propones, sí, vivo enamorada actualmente, de diferentes personas y proyectos. En relación a cómo integro este poliamor en mi vida, es un a priori. Yo no puedo amar a alguien que deje de ser quien es por mí, y uno también es su deseo; tampoco puedo amar a alguien que intente pactar conmigo lo que debo desear y/o controlar. Para mí si hay normas el amor no fluye, es el amor de otros. Si algo puede hacerle feliz a una persona que amo, espero que lo viva intensamente. Creo en las relaciones largas, si no eternas, y estas, para ser verdaderas, solo pueden estar construidas desde la libre elección. ¿Por qué dos? Hay tantos números y tantas formas de amar… También el uno. Y desde ese uno debe construirse cualquier tipo de relación.

7. Cuéntanos cómo ha sido trabajar junto a Susanna Martín y cómo surgió el proyecto Letrillas, dibujillos y nuevas identidades lésbicas.

Cuando Josune Ortiz, del colectivo Lumatza Nafarroa, me invitó a participar en unas jornadas en Iruña para que hablara sobre literatura lésbica, no dudé ni por un instante de que en ese viaje, como en otros, debía acompañarme la magnífica dibujanta Susanna Martín. Se lo propuse a Josune y quedó encantada. Pensamos en hacer una ponencia conjunta en la que hablar de escrituras “marginales”, y la verdad es que funcionó bastante bien. De hecho, el proyecto sigue en funcionamiento. En cuanto al título, queríamos usar las palabras “letrillas” y “dibujillos” para partir de lo que llamamos el “gen quejica”, ya sea Susanna como dibujanta (con sus dibujillos como mucha gente los llama sin ser conscientes de lo despectivo que es), ya sea yo misma con mis letrillas, fuera de los circuitos de ventas masivonormativas, tanto con mis ensayos como con mi poesía. Queríamos dejar constancia de lo divertido de nuestra marginalidad como autoras y de que escribir desde ahí es a veces más una motivación. Aunque somos humanas y tenemos nuestras dudas, claro está, y a veces cansa luchar tanto para que lo que haces no llegue a mucha gente, aunque cada día seremos unos poquitos más, espero.

8. ¿Cuándo y con quién debe leerse Promociones no acumulables, curioso poema con el que concluyes este poemario?

Este es un poema para leer junto a un hombre. Es un poema para que se acerquen al poemario y al feminismo, que es una lucha de todos. ¿Y cuándo? Dependiendo de la promoción que más te interese, ya que no son acumulables.

9. Tu primer libro es una guía de narrativa lésbica: ¿por qué este tema? ¿Cómo se te ocurrió?

…Que me estoy muriendo de agua. Guía de narrativa lésbica española surgió porque cuando investigaba para mi anterior tesis sobre la narrativa lésbica sentí que la finalidad de todo lo que estaba aprendiendo no era un saco de 500 páginas con encuadernado azul marino lleno de referencias inaccesibles, y creí que era preciso escribir un libro no académico que cumpliera con las demandas de muchas mujeres en busca de qué leer. Por eso muchas veces, cuando firmo el libro, hablo de él como un catálogo de espejos, pues sé lo difícil que es encontrar literatura en que la que mirarte. Para mí este libro fue un gran placer, porque lo escribí para otr@s con una clara funcionalidad y fuera de los egos de l@s artistas. Uno de los momentos en los que mejor me he sentido con él fue un Sant Jordi en el que una chica muy jovencita le pidió a su madre dinero para comprarse la guía. Supe que algo se había movido y sentí un gran placer al saber que yo formaba parte de ese movimiento.

10. Era tu tesis y, finalmente, comenzaste otra sobre el transgénero que estás a punto de presentar: ¿a qué se debió este cambio?

La verdad es que no suelo elegir el camino más fácil y en esto no iba a ser una excepción. Cuando ya estaba cerrando mi tesis en la Complutense de Madrid, tuve la sensación de que iba a trabajar sobre algo que ya estaba hecho y eso no me seducía. Durante el proceso, había empatizado con una serie de textos que me atraían y que creía que debía explorar con mayor profundidad. De ninguno de ellos hablo en mi guía, porque son posteriores y creo que necesitan una atención aparte, ya que son un ejemplo de algo que está pasando, de cómo algunas mujeres están escribiendo su sexualidad y su intimidad como arma política en la lucha contra el patriarcado. Y ya no digo más, que si no me canso y luego cambio otra vez de tesis y ya sería un círculo vicioso…

11. Llegadas a este punto, me gustaría que compartieras con MíraLes algún proyecto que tengas bajo la manga, si es que lo hay.

Pues una tesis sobre el transgénero literario y un poemario titulado Niñas que ya lleva tiempo escribiéndose. Del resto, me muevo entre artículos, conferencias, fotografías, vídeos… Siempre dándole vueltas a lo que llaman “género”.

12. En nuestra conversación, a veces nos centramos tanto en lo profesional, que olvidamos preguntar lo más importante: dinos, María, ¿cuál es el objetivo fundamental de tu vida?

Ser consecuente conmigo misma y feliz. Hay ratos en los que lo consigo.

13. Y en cuanto a tu vida profesional, ¿a dónde te gustaría llegar?

No me gustaría llegar a ningún sitio, porque eso significaría pararse, es decir, un final. Espero estar haciendo algo el día que me muera, y espero tener la cara de Louise Bourgeois: llena de arrugas y con esa mirada de quien acaba de empezar.

14. Cuando escribes, ¿tienes claro para quién y con qué finalidad?

Escribo para que conste que hay cosas que me enfadan y que enfadarse no es malo. Escribo para canalizar la violencia que me produce la violencia “del” género (como dice muy sabiamente Sayak Valencia). Escribo como resistencia y ataque con el deseo de formar un ejército de poetas cabread@s que luchen por la no estigmatización de la queja. Esta sociedad tiene una marcada moral judeocristiana en la que l@s buen@s son quienes sufren en silencio esperando una recompensa, sobre todo si son bio-mujeres. Es necesario hacer ver que hay voces disidentes y que éstas son las que realmente deben oírse. Escribo porque no hacerlo sería para mí un sacrificio, y ésta es para mí una de las palabras más peligrosas que existen, el gran mecanismo de control que usan los cobardes para no cambiar nada.

15. Para concluir nuestra entrevista, te propongo que nos des a conocer a tu autora preferida y que nos reveles el color con el que más a gusto te sientes. ¡Así de sencillo!

No puedo quedarme con una, así que voy a elegir dos, segura de que no heriré ningún ego. Alejandra Pizarnik y Sharon Olds. Bestiales las dos, en el sentido bestia de la palabra. Y el color… pues depende de para qué, pero creo que me mentiría a mí misma si no dijera el negro, aun con todas las connotaciones que este tiene: ¡resignifiquemos también el negro!

Nosotras seguimos de vinos, pero la entrevista acaba aquí. Para quienes quieran conocer más sobre María Castrejón y seguirla más de cerca, les aconsejo que no se pierdan su blog: mariacastrejon.blogspot.com. Yo, para que vayan haciendo boca, les dejo con dos de sus poemas (el primero lo destaca María; el segundo, la que suscribe) y les invito a que se compren el poemario Volveré mucho más tarde de las doce, porque, ciertamente, no tiene desperdicio.

FREMAPA

El hombre casado se limpia las uñas.
El hombre casado se limpia los tendones.
El hombre casado habla con anillo y con gafas.

Epidurales poco agresivas les hacen la comida a los abogados.

Estenosis
dos hernias
dos protusiones

TOCADO Y HUNDIDO

¿Qué coño pinta Elizabeth Bishop en todo esto?

Barba
cadena de oro
ganar 1.000 € es.
¡Sácate el hombro de mediana edad de tu camiseta de tirantes!
TAN TAN limpia
y báñate en la espuma del voltarén.
Ya no suda tu cuerpo oscuro
Ya casi no nadas
ni te mueves
solo eres un viejo con una corazonada olímpica.
Si tus hijos vieran lo débil que eres
cuando esperas en la puerta de los vestuarios
volverían mucho más tarde de las 12.

TOCADO

¿Qué cojones hace aquí Susan Sontag?

Doblados periódicos gratuitos

Oro para España en Polonia

puede leerse entre sus piernas
dormidas en el túnel de lavado de los ultrasonidos.

Los cojos hablan de fútbol
Los lisiados hablan de Unai Emery
de los “paralíticos” del Atleti
de entrenar con tiralíneas.

Cogen sus muletas vacías
y regresan a casa solos.

¡Qué fea es Pandora en el espejo de este gimnasio!
Aquí no abriría nada más
y menos las piernas.

Rodillas cosidas como trapos de cocina.
Pelotas enormes
para adultos
pequeños
tocados
hundidos
asesinos
de vacas noctámbulas.
Arma homicida: furgoneta blindada.

¡Ponte papel higiénico bajo la cabeza!
¡Túmbate sobre la sábana que nació mojada en el desescombro del río!

Recetas-pócimas
varices y brownies

manos rubias me parten
el alma del trapecio
por el que caminan
erectas
mis cervicales transparentes.

¡Alguien puede decirme qué es un mangle!
¡Qué coño pinta Elizabeth Bishop en todo esto!

Me duelen los 21 gr
que pesa la barrita que nunca se sacia.

Suena el pitido.
Te arrastras por el agujero mientras sudan los guantes azules.
Regresas a la carretera.
Por fin nada tiene sentido
ni de la orientación
ni de las agujas.

 

NO ME SALE DEL COÑO

No me sale coño
escribir
me sale de los orificios de mis orejas
del recuerdo de unos
pendientes
de un hilo
dental
del hueco de tu muela

No me sale del coño
me sale de la vista cansada de pagar a Autónomos,
ni siquiera mi hijo
me salió del coño,
me sale de las cicatrices de las bicicletas
de los ojos frescos de los pescados
de las lenguas de los corderos
del coño de los otros
de la ausencia del frasco
de las pequeñas esencias
del olor a sudor en los colegios

No me sale del coño
escribir
me sale de los cobardes
que se comen a los muertos
y a los enfermos
que los arropan mientras hablan por teléfono
de las bragas talla –s.

Nada me sale del coño
ni me entra
no tengo coño.
Me sangra la mano
cuando escribo:
“¡No me sale del coño
escribir!”

No me sale pedir la vez
meto los pies
sin permiso
en el vaso de agua
me ahogo en el supermercado
y en los tenedores
me sale moho en la cortina
se me cae el alcohol de la cerveza

¡No me sale!
¡No me sale!
¡No me entra
en la cabeza!

No me sale del coño
escribir
me sale de los máster del universo
editorial
económico,
ni siquiera mi hijo me salió del coño.
No tengo coño
¡no me sale del coño tener coño!
No me sale del coño
escribir
me sale del agujero del mundo.




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