¡Hasta siempre, Chavela!

El pasado 5 de agosto se apagó la vida de una de nuestras referentes lésbicas más queridas. “Me voy. Les dejo de herencia mi libertad, que es lo más preciado del ser humano” – dijo en una entrevista en Madrid para la revista Letras Libres en el año 2003. Duraría casi una década más, con tanto por compartir y regalarnos. Hasta el domingo pasado, día en que la muerte acude a buscarla. Vámonos, donde nadie nos juzgue, donde nadie nos diga que hacemos mal; vámonos, alejados del mundo, donde no haya justicia, ni leyes, ni nada, nomás nuestro amor – le diría. Y ella aceptó. Isabel Vargas Lizano, más conocida por todas nosotras como Chavela Vargas, tenía 93 años.

Mujer fuerte, tierna, valiente, sabia. Chavela brillaba con luz propia, y allí donde pisaba dejaba huella. Luchó por el respeto y la aceptación sin avergonzarse en ningún momento de su condición sexual. Fue criticada por ser lesbiana, así como por su manera de vestir, demasiado masculina a los ojos de algunos. Era el precio de quien elegía ser libre, solía decir, de quien optaba por vivir desde la libertad.

Yo he tenido que luchar para ser yo y que se me respete, y llevar ese estigma, para mí, es un orgullo. Llevar el nombre de lesbiana. No voy presumiendo, no lo voy pregonando, pero no lo niego. He tenido que enfrentarme con la sociedad, con la Iglesia, que dice que malditos los homosexuales. Es absurdo. Cómo vas a juzgar a un ser que ha nacido así. Yo no estudié para ser lesbiana. Ni me enseñaron a ser así. Yo nací así. Desde que abrí los ojos al mundo. Yo nunca me he acostado con un señor. Nunca. Fíjate qué pureza, yo no tengo de qué avergonzarme. Mis dioses me hicieron así.

¡Ay, Chavela, cuánto te echaremos de menos!

Su voz poderosa nos ha acompañado y seducido durante décadas y ha sido cómplice de muchas generaciones. Quién no ha tarareado alguna vez La llorona, o no se ha visto reflejada en algún momento de su vida en No volveré. Quién no ha tarareado Piensa en mí. A quién le es indiferente Macorina.

Hoy el mundo está triste, porque todas llevamos a Chavela dentro, porque su música ha sido testiga en numerosas ocasiones de nuestras dichas y nuestras desdichas, de nuestros amores y desamores. Y es que su voz poderosa, torrente de fuerza que emanaba de su alma, se colaba en nuestros hogares y se quedaba a vivir en ellos.

Heroína, mito, leyenda. Chavela Vargas murió viviendo hasta el último día. Una vida plena que vivió a su antojo. Por su corazón y su cama pasaron mujeres de la talla de Frida Kahlo.

Soy lesbiana, fui borracha, fumé mucho y tengo la cabeza llena de recuerdos que van pasando como una película, pero he sido feliz con mis amores y mis desamores – confesó la chamana en una entrevista meses antes de fallecer. Casi un siglo de historia se ha llevado con ella: secretos, anécdotas, llantos, amores…

Nos quedará eternamente su música a través de sus casi 30 trabajos discográficos. Y si aún nos queda morriña y ganas de seguir empapándonos de esta gran mujer, podemos disfrutarla en vídeos o en sus apariciones en películas tales como Kika, Flor de mi secreto, Carne Trémula…

Luna grande fue su último disco, un homenaje a García Lorca que vino a presentar en su último viaje a España. El esfuerzo fue tan grande que le costó el ingreso de unos días en el hospital y una conversación de tú a tú con la muerte. Ésta le concedió el privilegio de volver a México, su tierra adoptiva, para despedirse de los suyos antes de partir.

Se forjó a fuego ese carácter duro y tierno que la caracterizaba y la hacía peculiar. Con él supo hacer frente a las adversidades de la vida y gozar de esos detalles sencillos que te colman de felicidad.

Ya lo dijo Joaquín Sabina: quién pudiera reír como llora ella, y es que “las amarguras no son amargas cuando las canta Chavela Vargas”.

Y hasta aquí el homenaje que MíraLes brinda a nuestra querida chamana. Terminamos esta botella y brindamos por ti en nuestro último trago: ¡Hasta siempre, Chavela!

Más información:

– ISABEL VARGAS LIZANO. Y si quieres saber de mi pasado. Editorial Aguilar, 2002.




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  1. El armario de Frida

    […] En 1929 Frida contrajo matrimonio con el muralista Diego Rivera, fue un matrimonio apasionado y desquiciado a la par, eran la paloma y el elefante, pero cuando éste la engañó con su hermana, Frida comenzó a tener amantes, tanto mujeres como hombres, entre los que se encuentran la pintora Georgia O´Keeffe, el fotógrafo Nicolás Muray, el comunista León Trosky, Maria Félix o Chavela Vargas. […]


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