“La otra” al desnudo

Sinvergüenza. Destroza parejas. Lagarta. Metomentodo. Guarra. Buscona. Calienta camas. Furcia. Golfa. Loba. Pelandrusca. Pendón. Tiparraca. Zorra. Puta. Y la lista sigue… ¿Qué se esconde detrás de aquellas que están en el otro lado? ¿Cómo se vive la clandestinidad sexual? Ser “la otra” ha sido, sin duda, la conducta más demonizada por nuestra sociedad. Sin embargo, no paran de suceder historias donde hay una tercera en discordia, una persona a la que se le atribuyen epítetos demoniacos sin parar a pensar en que, quizá, lo único que buscan es lo que lo que todos buscamos: sexo y/o amor.

Cuatro mujeres. Cuatro historias diferentes. Un único elemento en común: ellas han sido “la otra”. Silvia, de 27 años, que sólo buscaba algo de amor. Lucía, de 25, que consiguió lo que otras sólo anhelan. Lola, de 22, que sólo quería pasarlo bien. Y Violeta, de 24, que tropezó con la misma piedra dos veces. Nombres y edades ficticios, pero historias muy reales. ¿Te atreves a conocer su historia?

Toda historia tiene un inicio y el suyo, como todos, resulta de lo más casual. Silvia cuenta que se conocieron en el trabajo y, a base de chatear, el morbo comenzó a dispararse, pese a conocer que estaba con otra persona. Lucía, sin embargo, comenta que no se conocían de nada hasta encontrarse en un concierto; fue un flechazo, pero no sabía que la flecha iba con carga extra. Lola confiesa que era la hermana de una amiga y que, tras dormir una noche en la misma habitación a falta de espacio, la pasión surgió. Violeta conocía la situación en ambas ocasiones, las dos fueron en la universidad y las dos fueron como la noche y el día.

Pero los problemas acabaron por llegar…

¿Qué conflictos te planteó comenzar esa relación?

Silvia argumenta: “Me obligaba a empezar a vivir una doble vida y a ocultarlo incluso a mis amigos más allegados. No era una relación equilibrada y seguía esperando que dejara a su pareja.”

Lucía tuvo más suerte al principio ya que la distancia ejerce un poderoso sedante en nuestros sentimientos. Pero “cuando volví a mi ciudad y los vínculos se volvieron más necesarios, comenzaron los conflictos.”

Lola nos plantea sus incógnitas: “Yo tenía dudas sobre si llegaría a pillarme por ella o no, y obviamente no quería sufrir. También era la primera vez que me pasaba y no sabría si podría controlar mis sentimientos.”

Violeta nos cuenta: “la necesidad de querer más tiempo con ellas, saber que sus parejas las disfrutarían más de lo que yo podría soñar jamás. Tenía que conformarme con las sobras.”

¿Qué ventajas y qué inconvenientes crees tú que tiene ser la otra?

Silvia asegura: “Inconvenientes todos, porque nunca puedes vivir una relación de verdad con todo lo que ello implica (no tener que ocultarte, no estar midiendo tus pasos, viviendo con miedo a ser descubiertos…).”

Lucía: “Ventajas pocas y durante poco tiempo, hay que tener las cosas muy claras, saber cuál es tu sitio y cuál es el suyo. Es difícil mantener las emociones a raya cuando hay una vinculación física tan fuerte.”

Lola por contra es más pragmática: “En mi opinión el único inconveniente es que la otra persona no sea clara contigo y que los sentimientos se descontrolen. Si eso se controla, todo son ventajas: no discutes, no tienes las obligaciones que con una pareja, no das explicaciones sobre nada de lo que hagas fuera de ahí…”

Violeta reflexiona: “Al principio crees que todo son ventajas: no hay obligaciones, siempre te quedas con la mejor parte, disfrutas sin compromisos… pero si los sentimientos acaban actuando, todas esas ventajas se vuelven inconvenientes: querrías pasar el día juntas, estar con sus amigos… Ya no sólo te vale el sexo.”

¿Surgió algún problema dentro de la relación? ¿A raíz de qué?

Silvia: “Cada vez ella daba menos y yo más, la esperanza de que dejara a su pareja se fue apagando. Cada día sufría más, me sentía impotente ante la relación.”

Lucía: “Surgieron problemas en cuanto las expectativas se desajustaron.”

Lola ofrece una perspectiva diferente: “Ella comenzó a sentir más, incluso llegó a dejar a su novia por mí. Pero no podía confiar en ella, no después de nuestra relación. Ella acabó volviendo con su novia y seguimos viéndonos, pero tuve que acabar cortando.”

Violeta sentencia: “Los dos únicos problemas posibles: que te pillen o que no deje a su novia”.

¿Hubo enamoramiento por alguna de las partes?

Silvia: “Yo estaba enamorada. Ella no, a la vista de las circunstancias.”

Lucía confiesa: “Después de permanecer un año de amantes estuvimos cuatro años como pareja”. Sin duda, podría considerarse la excepción que confirma la regla.

Lola: “Ella se enamoró y me demostró que quería apostar por mi; pero yo ya le había colgado una etiqueta difícil de quitar.”

Violeta: “Por un lado, sólo fue un “cuelgue” que acabó apagándose; por otro, hubo muchos sentimientos de todo tipo, pero no lo definiría como enamoramiento. No después de saber cómo es enamorarse de verdad.”

¿Ha acabado todo? ¿Cómo acabó?

Silvia: “Todo ha acabado aunque seguimos viéndonos en el trabajo. Yo finalicé la relación al ver que cada vez iba a peor y que cada vez me sentía peor”.

Lucía: “Ha acabado. Cuando las relaciones comienzan enturbiadas es muy difícil que acaben bien”.

Lola: “La distancia y una conversación sobre lo que sentíamos produjo que se acabara. Las dos sabíamos que tarde o temprano debía pasar.”

Violeta: “Una acabó con la llamada de una pareja enfurecida; la otra, por la incapacidad de la otra persona de renunciar a una vida hecha”.

Para algunas comenzó como sólo sexo. Para otras, la idea de una relación las cegó. Pese a todo, todas afirman haber aprendido mucho de estas relaciones. Sin ningún género de duda, es una situación difícil que puede llevarte hasta el límite de todo: de fuerzas, de ánimos, de dolor, de aguante y de intensidad. Pero hay quien dice que con las derrotas se aprende incluso más que con las medallas. Pero, ¿merece tanto la pena como para repetir? Silvia lo tiene claro y contesta con un rotundo no. Lucía, al contrario, cree que volvería a caer. Lola tiene actualmente pareja y se siente muy feliz “He descubierto lo que es querer a alguien, sentirme querida, y lo que se siente al darlo y recibirlo todo de la otra persona. No me arrepiento de lo que hice pero no volvería a repetirlo”. Violeta recurre al razonamiento: “En ocasiones he llegado a pensar que si me volviera a pasar todo sería diferente, sabría controlar todo lo que pueda pasar. Pero es en momentos como ése cuando me doy una colleja mental y vuelvo a poner los pies en la tierra; eso no ocurrirá jamás.”

Juzgar es fácil, pero hay situaciones que merecen ser vividas antes de ver con malos ojos algo que nos han dicho que está mal. Nuestra sociedad nos ha educado para demonizar a “la otra”, sin siquiera plantearse qué sentía o por qué lo hizo. Lola nos ofrece su reflexión final: ” Ser “la otra” está mal visto, se tiene muy mala fama. Yo personalmente no estoy orgullosa de lo que hice pero tampoco lo cambiaría si volviese atrás. Fue una época de mi vida en la que necesitaba “algo” y lo encontré en una persona que tenía pareja. Obviamente, para las parejas convencionales es algo que está mal hecho, pero antes de juzgar hay que situarse en tiempo y en espacio, todo influye mucho en este tipo de situaciones.”

Como dijo Maquiavelo: “En general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven.”

 

Aida Castaño – Más en A Vueltas Con El Sexo




There are 7 comments

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  1. Ale

    La única “demonia” aquí es la mujer infiel. Las otras dos (o tres) son las víctimas. Jamás, repito JAMÁS meterse con una que tiene novia. Esa zafia mujer es (y no “la otra”, que busca amor) a la que le corresponden todos los adjetivos con los que se inicia este artículo. Si te mueve el piso una que tiene novia y quieres apostar por ella, tienes todas las de perder. Nos dejamos llevar por el romanticismo, por la dulce idea y promesa de que la dejará por ti, o por esa vieja monserga: “es que nuestra relación va mal”. Si la relación va mal, pues que lo dejen. El éxito de una relación se mide en la claridad, en la transparencia entre las dos partes. Transparencia es amor, y el desamor más grande es esta mentira llamada “relación de a tres”, llena de oscuridades e incertidumbres. Una no merece los cuernos y la otra, que busca el amor (aunque en terrenos pantanosos), no merece esa precariedad. La infractora no merece un amor multiplicado por dos, sino por cero.

  2. Helen

    Yo tuve una relación con la mítica “hetero” de “no me gustan las mujeres, sólo me gustas tú”. Nos queríamos muchísimo (me costó más de 1año conseguirla), y cuando logramos salir en serio, me puso varias veces los cuernos, pero nunca me enfadé ni con ella ni con la otra persona. Siempre he vivido el amor como un acto de libertad. Mis amigas no entendían cómo podía seguir con ella, pero yo siempre les decía lo mismo “quizá debería dejarla, pero ahora mismo, la quiero tanto, que sólo quiero estar con ella aunque me haya puesto los cuernos”, yo la quería y la aceptaba tal y como era (en sus relaciones posteriores tampoco fue fiel). Pero llegó un día en el que nos sentamos, hablamos, y llegamos a la conclusión de que aunque nos queríamos muchísimo, estábamos en niveles disferentes de la vida y nuestro momento ya había pasado. Quedó un cariño inmenso, aunque con los años y teniendo vidas muy distintas, apenas tenemos relación, pero aun así, el recuerdo que guardo de ella, es único y no lo cambiaría por nada.

    Creo que cada persona ve el amor y la relación de pareja de forma muy distinta. Nos enseñan a que el amor es igual a posesión, y en absoluto es así. Busca una amante para toda la vida, y ahí encontrarás a tu pareja real.

  3. Paz

    Yo tengo una relación complicada, en la que fui infiel con una antigua chica en la que tuve algo por dos semanas en mi pasado. Creo que uno no controla sus sentimientos, mas aún cuando tu pareja oficial no está contigo en un 100 % y te vive repitiendo que te busques a otra si no estás de acuerdo con su personalidad. No me creo lo suficientemente genial por hacer lo que hice, siento que me equivoqué y que debí quedarme con “la otra” porque no existe mujer que me haga sentir mas bien que ella, pero a veces no sé que hacer, hace un mes termine mi relación con mi “amante” y sigo complicada con mi relación de años, porque no tengo cara para mirarla a veces… ella también me fue infiel pero yo la descubrí…

    Saludos desde Latinoamerica

    • Helen

      Así como defiendo el amor como un amor libre y no un amor de tener a alguien, también defiendo la fideliad no como nos la vende la sociedad, esto es, lo mítico de “debes ser fiel a tu pareja”, sino que si el amor es libertad, la fidelidad no debe ser hacia la otra persona, sino hacia una misma. Debes ser fiel a lo que tú sientes, a lo que tu corazón te dice, a lo que tú realmente quieres.

      Por eso, Paz, si dices que con quien le pusiste los cuernos a tu pareja era la persona con la que te sentías super bien, pero sigues con tu pareja, creo que a la única persona que le has sido y eres infiel es a ti misma. Si no te eres fiel, es difícil sentir el amor y, por tanto, ser feliz; y si tú no eres feliz, no podrás hacer feliz a la persona con la que estás.

      Saludos desde España 🙂

      • G.

        Totalmente de acuerdo contigo Helen. Hay que ser fiel a uno mismo, a tus sentimientos, a tus valores, porque será cuando te sientas libre al lado de alguien y des lo mejor de ti.

    • Carol

      Paz piensa una cosa cuantos años crees que te quedan por delante 50? 30? 10? (esas cosas nunca se saben verdad?) y cuantos de esos años quieres ser feliz? Yo preferí dejarlo todo por mi “otra” aun con miedo de que mi ex no me permitiera ser feliz “demasiado tiempo” pero hubiera preferido un solo dia con ella COMO NOVIAS que una vida entera pensando “donde estará ella?” “Que hubiera pasado si lo llego a intentar?”

  4. Carol

    Ser “la otra” tiene que ser duro pero ganarse de nuevo la confianza de tu pareja (cuando tu la convertiste en eso) es muy difícil también, Yo estuve casada mas de 2 años y me divorcie (deje una vida que para todo el mundo era “perfecta”) por mi actual pareja. Después de 2 años como amantes fue difícil que confiara en mi como novia pero no me arrepiento de mi decisión ni dejare de luchar ni un solo dia por ella.


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