Las que no derramamos sangre

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Directora Revista MíraLES

Twitter: @MJ_Mirales

El día que Amanat fue secuestrada en un autobús y violada por seis hombres hasta con una barra de hierro que le destrozó los intestinos, yo estaba de compras con mi madre. Ella se puso de mal humor porque nos costó encontrar aparcamiento. Faltaban pocos días para Navidad y los centros comerciales estaban llenos.

Amanat, universitaria de 23 años, fue arrojada desde el autobús en marcha a la carretera. Su compañero, también atacado, la salvó del intento de sus agresores de atropellarla. Mi madre y yo recorríamos frustradas las jugueterías para encontrar una alternativa, las muñecas Monster High estaban agotadas en todas las tiendas. Vaya disgusto para mi hermana pequeña.

Dos días antes de la fiesta de año nuevo, las cenas y fuegos artificiales, Amanat murió en el hospital. En televisión, una astróloga comentaba cómo sería 2013 para los signos del zodiaco. Buen año para las acuario. Éxito laboral y amor. Advertencias sobre el estrés.

El día que encontraron el cuerpo desnudo y sin vida de otra mujer colgado de un árbol en India, estuve dos horas al teléfono con una de mis amigas. Lo que le sucedió a la mujer, de 32 años, es que un grupo de hombres la secuestró cuando viajaba en un tren con su hijo de 10. La violaron, asesinaron y colgaron. Lo que le sucedió a mi amiga, de la misma edad, es que el chico que le gusta estaba tonteando con una en Facebook. No conseguimos ver las fotos de la otra. Malditas opciones de privacidad.

La semana pasada y en el mismo país le tocó a una enfermera de 26 años. Un grupo de hombres se acercó a ella para preguntarle por una dirección. La drogaron, violaron en grupo, y la grabaron. Fue un lunes. Un buen lunes para mí a pesar de la resaca del fin de semana. Comí con dos queridas amigas, tuve una clase de posicionamiento en Internet y una cena sorpresa.

Las estadísticas dicen que, sólo en La India, aproximadamente tres mujeres son violadas en lo que tardas en ver un capítulo de The L Word. Una cada 20 minutos contando sólo los casos denunciados.

Amartya Sen, bengalí Nobel de Economía, calcula que en todo el mundo han muerto por discriminación 100 millones de mujeres. Es un número tan grande que no dice nada. Es casi toda la gente que vive en España e Italia. Es como si durante 190 años cada segundo hubiera muerto o desaparecido una mujer por no haber recibido el mismo cuidado de salud y nutrición que un hombre.

Pero este no es un artículo para ellas. Ni para Amant, ni para la mujer del tren, ni para la enfermera. Es un artículo para nosotras, las que no derramamos sangre. Las que en ocasiones derramamos lágrimas cuando las cosas no nos salen bien. Las que elegimos con quién nos acostamos, lo que queremos hacer y adonde queremos ir. Las que conocemos nuestros derechos y nos sentimos más o menos seguras.

Las que sufrimos de esta enfermedad moderna que es la frágil indignación. Que nos conmovemos por los cuerpos vulnerados, por la impunidad. Pero preferimos creer que somos demasiado pequeñas como para hacer algo al respecto.

Yo no tengo soluciones. Apenas mi frágil indignación. Vagas sensaciones de que son muchas las cosas que estamos haciendo mal. Que no todo es culpa de los violadores y asesinos. Sino que también de nosotras, las que no derramamos sangre. Ni sangre, ni fuerza, ni la intención rotunda y real de cambiar las cosas y cambiarlas de verdad.




There are 7 comments

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    • Laniss

      Entiendo que no lo dijo de forma literal sino, que ellos hacen eso porque no hay limites ni tampoco se ha creado el respeto suficiente para que estos casos no pasen de esa forma. Lo que si encuentro que tenemos que cuestionar nosotras mismas es lo que hacemos desde nuestra posición para que las mujeres sean tratadas dignamente.

  1. Chari

    Por supuesto que no todo es culpa de los violadores y asesinos… también es culpa de los gobiernos y de las leyes que no hacen nada por erradicar la barbarie, y la única forma de erradicarla está en la educación.
    Educar en la igualadad, y no consentir, bajo ningun concepto, que haya un machista en el gobierno, ni en las escuelas, ni en los juzgados, ni en ningun sitio relevante.
    Vetar a los gobiernos que discriminen, a las empresas que discriminen, a las personas que discriminen.
    Me ha entristecido mucho tu articulo, pero es necesario hacer eco de estas desgarradoras noticias.

  2. ElisaDay

    Creo que comprendo por donde quieres ir y si que es verdad que se podría y se debería hacer mucho mas pero una cosa es ser culpable y otra cosa es no hacer nada por ayudar a que la situación cambie. De todos modos me consta que hay miles de mujeres y cada vez mas hombres luchando por la igualdad pero sabes lo difícil que es para una feminista alcanzar un puesto de “poder” en empresas o en partidos políticos?incluso en los mas progresistas o de izquierdas el techo de cristal sigue ahí por eso si la fuerza de una no lo rompe la de todas juntas seguro lo hará.


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