
El pasado mes de abril la editorial Norma publicó la novela gráfica Alicia en un mundo real, con guión de Isabel Franc y dibujos de Susanna Martín. MíraLes tuvo la oportunidad de charlar con ambas en la presentación que tuvo lugar en la librería Berkana de Madrid.
Isabel Franc (alias Lola Van Guardia) tiene la mirada socarrona y tranquila de quien lleva ya muchos años dedicándose a esto de la literatura. Desde que publicó su trilogía sobre la inspectora García (Con pedigree, Plumas de doble filo y La mansión de las tríbadas) su nombre se ha convertido en sinónimo de literatura lésbica de calidad, y su alter ego, Lola Van Guardia, ha cobrado una entidad y una personalidad poco comunes en el mundo literario contemporáneo, en el que la cultura de la fama ha desterrado el uso de los pseudónimos y los ha convertido en algo obsoleto y perteneciente al pasado.
Tras sufrir un cáncer de mama, Isabel decidió emprender el proyecto de Alicia, y encontró a la cómplice ideal: Susanna Martín (dibujante, ilustradora y diseñadora) se embarca así en su primera novela gráfica, para narrar una historia llena de pasión y de optimismo.

1. ¿Cómo surge la idea de narrar esta historia en formato de novela gráfica? El tema y las circunstancias, ¿han condicionado de alguna manera esta elección?
IIsabel: Hubo varios motivos que me llevaron a la novela gráfica. Uno de ellos fue una cuestión práctica. Yo me planteé: “¿Qué tipo de libro me hubiera gustado a mí leer cuando estaba inmersa en el tratamiento?” Los tratamientos son muy pesados, muy largos; tienes mucho tiempo libre, pero pocas energías, poca concentración y a veces pocas ganas de hacer nada.
Otro es el auge de la novela gráfica en el tratamiento de problemas sociales. El Alzheimer, el autismo… No es casual; a mí me parece un medio muy bueno para que el tema llegue a la gente, para que temas muy duros puedan ser recibidos de una forma más digerible.
Y la tercera es que para mí suponía menos trabajo. No es lo mismo hacer doscientas y pico páginas de texto narrado que hacer un guioncito para que otra persona se encargue de la parte gráfica.
2. ¿Y cómo surge la oportunidad de trabajar juntas?
Susanna: La culpable fue una amiga de Isabel, ex profesora de la Escuela de Artes y Oficios de Barcelona (La Llotja), quien al comentarle que estaba buscando una ilustradora, le dijo que conocía a una ex alumna que igual encajaba bastante en la idea que tenía. Le dio la dirección de mi blog, y a partir de ahí decidió concertar una entrevista para ver si había feeling.
3. ¿Cómo fue la construcción del personaje a nivel gráfico? ¿Te dio Isabel alguna idea o aproximación de lo que quería? ¿Lo descubriste tú a partir del guión?
Susanna: Yo le pregunté a Isabel cómo se imaginaba a esta mujer. Porque al principio siempre se tiende a hacer el personaje parecido a una misma, así que yo empecé a dibujarla como una treintañera, e Isabel me dijo que tenía que subirle la edad. De hecho, una de las críticas que nos hicieron en el capítulo piloto que sacamos de prueba fue que el personaje era demasiado joven. Entonces tuve que envejecer un poquito a Alicia.
Además ha habido una evolución del personaje. A medida que pasaba el tiempo, la historia ha ido creciendo y tomando grosor, y Alicia también ha crecido y ha ido formando su mundo.
En el aspecto físico, el personaje de Alicia tiene un poco de todo: un poco de Isabel, de mí misma, de actrices que se te pasan por la cabeza…

4. Susanna, esta es tu primera novela gráfica. ¿Es difícil publicar una primera obra en el mundo del cómic? ¿Están las cosas igual o peor que en el ambiente literario?
Susanna: Yo siempre digo, emulando el título de la película de los hermanos Cohen, que “España no es país para dibujantes”. A pesar de tener grandes dibujantes de cómic y artistas gráficos en general, España invierte más en otro tipo de cosas a nivel cultural. Sí, es difícil porque en las editoriales miran siempre por “la pela”, buscan siempre cosas que sean comerciales, y ahora con la crisis se arriesgan menos.
Por otra parte, el mundo del cómic es muy machista aún. Dentro de las escuelas hay mucha competitividad y rivalidad entre los chicos, y si eres chica automáticamente no entras en esa competición. Ahora, a raíz de haber publicado, con lo que me encuentro también es con que me comparan siempre con autoras, con mujeres. Nunca con hombres.
5. En la introducción de Alicia, se dice que “la idea de escribir sobre el tema no surgió del deseo personal de evocar tan trágico suceso, sino de la petición reiterada, por parte de amigas y conocidas, de ponerle humor al asunto”. ¿Crees que es terapéutico el humor?
Isabel: El humor es mi medio. Ya lo era antes y lo ha sido siempre; no sólo literariamente, sino en la vida. Es una forma de resistencia y de supervivencia. La vida a veces es tan trágica que o te la tomas con humor o no resistes. Pero no ha habido ningún tipo de terapia, porque realmente yo no tenía ninguna gana de recordar todo lo sucedido.
Sí es verdad que cuando salió Alicia y empezamos a recibir buenas críticas y una buena acogida por parte de los medios de comunicación, sentimos una gran satisfacción y yo sentí que había merecido la pena, a pesar de la mala experiencia; pero nunca fue un proceso de terapia consciente.
6. Yo creo que las reflexiones más importantes de esta historia se centran en las secuelas, en los acontecimientos posteriores a la superación física de la enfermedad. En este sentido, una importante reivindicación en Alicia es el conflicto estético que surge tras la mastectomía. ¿Sigue siendo una batalla importante? ¿Podemos decir que esta cuestión es una de las reivindicaciones fundamentales de la historia de Alicia?
Isabel: Definitivamente sí. Nosotras queríamos hacer una novela gráfica sobre la vida después del cáncer. Pero claro, para explicar esto tienes que dedicar un espacio para contar la enfermedad en sí.
Es muy significativo que al final de la novela, Alicia acaba sola, a pesar de toda esa red de amigas que tiene. Queríamos transmitir el mensaje de que es una misma, en realidad, la que tiene que tener las ganas de superar el problema y seguir adelante.

7. El núcleo de amigas que rodea a Alicia es muy interesante. Me llama la atención la relación de dependencia afectiva que se refleja entre Berta y Alicia, esa especie de imposibilidad de soltar amarras de las ex. ¿Creéis que es una característica de las lesbianas en general?
Isabel: La ex es una figura muy recurrente que hemos creado las lesbianas. Estas ex siguen teniendo la misma relación “matrimonial”, sin convivencia y sin cama, pero con los mismos dramas sentimentales y posesivos. No sé cómo será en el mundo de las relaciones entre chicos, pero con nosotras es así, desde luego.
8. Os he oído decir en alguna otra entrevista que el hecho de que Alicia sea lesbiana es absolutamente irrelevante, puesto que el personaje podría haber sido perfectamente una mujer heterosexual. No obstante, ¿opináis que puede condicionar de alguna manera el público que se va a acercar a leerlo?
Susanna: Alicia, aparte de tener cáncer, tiene una vida: es periodista, tiene un montón de amigas súper pesadas, tiene un gato, no mantiene ninguna relación estable… Con quién se acueste es un hecho accesorio, que está ahí y punto. Por otra parte, el hecho de que la novela haya entrado en un circuito comercial heteronormativo, y que no lleve en el lomo del libro la bandera gay es significativo.
Yo creo que tenemos que ser más ambiciosas culturalmente, no quedarnos en la anécdota de la temática gay o lésbica a la hora de crear.
Isabel: Es una novela que habla sobre el cáncer de mama. No es una novela sobre una periodista, ni una novela sobre una lesbiana. Y efectivamente, opino que ahora ya es el momento de reivindicar la literatura con mayúsculas, no la “literatura lésbica” simplemente. Debemos pensar en crear y construir literatura de calidad.
Susanna: De todas formas, si hay público heterosexual que deja de leer la novela porque la protagonista es lesbiana, entonces estas personas tienen un problema (o varios). La gente que se ha acercado a nosotras nos ha preguntado sobre la enfermedad, el proceso de recuperación, el proceso psicológico… etc., más que sobre la orientación sexual del personaje. Algunos lectores heterosexuales, por ejemplo, nos comentaban que no entendían muy bien ese lío que se traen las mujeres con las ex, como comentábamos antes; pero siempre de una manera respetuosa, divertida, como tratando de comprender.
9. A propósito de esto, ¿cómo está siendo la acogida de Alicia? ¿Tenéis pensado hacer presentaciones en otras ciudades, además de Barcelona y Madrid?
Susanna: La acogida está siendo muy positiva. Hemos presentado la novela también en Donosti y Palma de Mallorca; en octubre estaremos en Murcia y en Avilés, donde se celebrará unas jornadas de cómic con una mesa redonda muy interesante sobre mujeres y cómic.
Isabel: Nos están llamando también bastantes grupos de mujeres que tratan este tema y quieren incluirnos en sus actividades o charlas.
Susanna: No hemos tenido críticas malas, lo único que sí notamos es que hay gente que te trata mejor que otra. El cómic lleva asociados bastantes estigmas, y parece que nunca será lo mismo que escribir.
10. ¿Qué les diríais a l@s lector@s de MíraLes para animarles a que lean Alicia? ¿Por qué recomendaríais este libro?
Isabel: Sobre todo porque está hecho con muchísimo amor, y eso se transmite. Cuando presentamos el proyecto en la editorial Norma, nos dijeron que los dibujos eran muy inmaduros, que el guión era flojo… Y sin embargo apostaron por la obra. Uno de los editores, más tarde, nos dijo que en aquel momento le vio alma a la historia, y por eso decidió seguir adelante. Es muy bonito escuchar eso.
Alicia tiene dos mamás (Susanna y yo), y tiene particularidades de ambas. Tenemos un sentido del humor muy similar, lo cual es estupendo a la hora de trabajar. Por otro lado, a las dos nos pasa, recurrentemente, que nadie nos quiere y nadie nos llama, y periódicamente nos quejamos de ello. Y en tercer lugar, también coincidimos en la pasión que ponemos en el trabajo.
Además, Alicia es un canto a la vida. La vida después del cáncer nunca es igual; pero en realidad la vida nunca es igual después de cualquier cosa que te pase. Y Alicia quiere transmitir eso: que aunque no es igual, más o menos viene a ser lo mismo.
11. Isabel, uno de los componentes más característicos de tu literatura es el sentido del humor. Yo (y otros muchos lectores, imagino) vimos en la trilogía que inauguraste con Con pedigree una bocanada de aire fresco en la literatura de temática lésbica. Hasta entonces, la mayoría de las tramas en las que el amor entre mujeres era el protagonista eran profundamente dramáticas. Aún hoy, creo que nadie ha sabido seguir tu estela (por decirlo de alguna manera). ¿Por qué les cuesta tanto a las lesbianas reírse de sí mismas?
Isabel: Creo que hay una relación muy directa entre la autoaceptación y la posibilidad de poner humor al asunto (el que sea). Las lesbianas no hemos existido, no aparecemos a lo largo de la historia, en la literatura o en el arte. Cuando aparecemos, lo hacemos de forma dramática: amores condenados al fracaso, muertes trágicas, manicomios, suicidios… El mensaje es: “No tienes derecho a existir, mucho menos a gozar de tu existencia”. Ya he dicho en otras ocasiones que provocar el sentimiento de no existencia o de existencia dramática es una muy buena estrategia para la aniquilación. Ese es un lastre que arrastramos y cuesta mucho dejarlo atrás; crea mucha inseguridad y la inseguridad no permite reírse de una misma.
12. Tú comenzaste publicando con Tusquets, y desde entonces has alternado tus obras en Lumen y Egales. Me atrevo a decir que eres de las pocas autoras de literatura lésbica que publica con editoriales generalistas. ¿Consideras difícil que las grandes editoriales se interesen por la literatura gay y lésbica? ¿Es un problema de prejuicios, de política de ventas o de la baja calidad de la literatura gay-lésbica?
Isabel: Eso habría que preguntárselo a las editoriales. En general todo lo que lleve etiquetas no interesa, ni tiene por qué interesar a editoriales generalistas. De todas formas, estamos en un momento en el que hay que trascender la reivindicación literaria para pasar a la “literatura que habla de…” Es el caso de Alicia en un mundo real. Se trata de una novela gráfica sobre el cáncer de mama. La protagonista es lesbiana, es periodista, es muchas más cosas. No hace falta ponerle la etiqueta “novela lésbica”, como tampoco cabría la etiqueta “novela periodística”.
13. ¿Eres consciente de que Las razones de Jo suscitó cierta polémica entre muchos lectores? ¿Por qué sentiste la necesidad de retomar ese personaje y reinterpretarlo?
Isabel: En realidad, fue una sugerencia editorial, pero me parecía que había una injusticia histórica en el caso de Jo, así como en el de otros “personajes con pluma”, como la Georgina de Los cinco o Holly de Los Hollister. En el caso de Jo, además, era muy evidente que una mujer con su carácter y sus ideas habría formado parte de los movimientos emergentes en los EE.UU. de aquel tiempo: el sufragismo, el abolicionismo, el feminismo… Tras el éxito del primer libro, Mujercitas, L. M. Alcott hizo una segunda parte en la que tuvo que acabar encarrilando a su personaje por presiones sociales y, muy probablemente, indicaciones de la editorial. Jo sólo podía ser una rebelde en su juventud, luego había que sentar la cabeza. Las razones de Jo pretende subsanar, humildemente, esas presiones, y dar una posible réplica y una explicación del por qué no le quedó más remedio que hacer lo que hizo.
14. ¿Qué opinión te merecen las iniciativas feministas que abogan por el empleo de un lenguaje no sexista? ¿Eres partidaria de utilizar este tipo de lenguaje en la literatura?
Isabel: Más que partidaria, soy una radical, una integrista si se quiere, del lenguaje no sexista. Me parece una de las injusticias más humillantes para la mujer esa eliminación que se hace de ella en el lenguaje. El problema es que usar fórmulas no sexistas resulta complicado y, muchas veces, te obliga a modificar el estilo. Por esta razón, en un determinado momento me planteé usar el genérico en femenino. Al fin y al cabo, llevamos tres milenios entendiendo que el masculino es inclusivo: habría que usar mucho genérico femenino para equilibrar.15. ¿Qué autores contemporáneos admiras o lees habitualmente?
Isabel: Mis lecturas son muy variadas. No me gusta citar autoras, porque siempre te dejas a alguien en el tintero, pero por citar algunas imprescindibles: Jeanette Winterson, Amelie Nothomb o Henning Mankell son recurrentes.16. Después de Alicia, ¿qué proyectos tiene en mente Isabel Franc? ¿Vivirá la inspectora García más aventuras?
No sé, hablaré con ella a ver qué opina. Tal vez tenga ganas de volver a la escena. De momento tenemos una propuesta para hacer una tira cómica periódica de Alicia (no sabemos aún si mensual o quincenal).
Más información:
isabelfranc.blogspot.com/
susannamartin.blogspot.com

¿Dónde se denuncian los robos de cosas intangibles? En abril llegó una nueva colaboradora a MíraLES. También es víctima de robo. A ella le robaron diez años de su vida. ¿Cómo sucedieron los hechos? Comenzaron cuando tenía 20 años y acudió a su madre para decirle que, al parecer, le gustaban las chicas. Su madre acudió al sicólogo. El sicólogo acudió a sus juicios: “No te preocupes, eres normal (entendiendo normal como heterosexual). Lo único que sucede es que te obsesionas con chicas, pero eso no quiere decir nada, todo el mundo tiene obsesiones. Cuando te vuelva a pasar, vienes a verme”.
Ella vivió una década repitiéndose esas palabras cada vez que se enamoraba de una mujer. Ella vivió una década manteniendo relaciones breves y fallidas con chicos. Diez años le costó empoderarse y que sus sentimientos gritaran más algo que su sicólogo y su madre.