
por Rubén GP
Mes a mes nuestra amiga Laura nos lleva de la mano con ternura y nos hace entrar en el mundo de lo onírico y lo real, en el universo de lo excelso y lo abyecto. Mensualmente abre algunas ventanas en el hotel de la poesía femenina y nos deja asomarnos a ellas. Y desde esos alféizares podemos contemplar cuáles son los versos que tapizan suelos y paredes, y cuáles las estrofas que amueblan sus habitaciones. Y sobre todo, admirar el brillo de los sentimientos que barnizan sus maderas nobles.
Mi trabajo es sencillo: /burlo al padre devorador de sus hijos / con un niño de piedra / y en mi sombra cobijo fugitivas muchachas / y apaciguo a las madres. / Te sonrío, es mi empleo.
(Como tú me ves nadie me ve, Luisa Castro)
Sin ánimo de iniciar una batalla que sé perdida de antemano, este mes de febrero os voy a acercar una obra de poesía. Voy a “invadir” el terreno de mi amiga y lo hago con una obra “singular” como espada y como escudo. Trato preferente es el nombre de esa cabeza de puente. Lo he llamado obra singular por sus rasgos poco habituales y porque es capaz de aunar mil voces en una sola. Y pese a ser poemas lo que crece en sus páginas, no lo llamaré poemario, porque es una recopilación; una antología si os gusta más ese término.
Una cosa, amor mío, me será imprescindible / para estar reclinada a tu vera en el suelo: / que mis ojos te miren y tu gracia me llene; / que tu mirada colme mi pecho de ternura / y enajenada toda no encuentre otro motivo / de muerte que tu ausencia. / Mas qué será de mí cuando tú te me vayas. / De poco o nada sirven, fuera de tus razones, / la casa y sus quehaceres, la cocina y el huerto. / Eres todo mi ocio: / qué importa que mi hermana o los demás murmuren, / si en mi defensa sales, ya que sólo el amor cuenta.
(Marta y María, Mª Victoria Atencia)
En Trato preferente, Balbina Prior ha agrupado los “mejores” poemas de las poetisas (o poetas, como prefiráis) más relevantes del idioma de Cervantes. El subtítulo del libro deja claro su contenido: “Voces esenciales de la poesía actual en español”.
En esta obra no vais a encontrar poemas de Sor Inés de la Cruz o Teresa de Jesús. Todas las poetas han nacido en el siglo XX, en un intervalo que va desde el año que marca el primer cuarto del siglo hasta el llamado “Año Internacional del Niño”: 1979. Un año de buena cosecha, la verdad.
Tengo ternura hasta para lo malo, / hasta para lo feo y en desorden, / una ternura abierta y solitaria / sin límites ni bordes.
[…]
Y a las piedras les digo, del camino, / que son mis hijas ellas. / Ellas, que nunca sienten / que no recuerdan nunca y nunca olvidan. […]
(Ternura, Pilar Paz Pasamar)
Editada el año pasado por Sial Ediciones, es una apuesta arriesgada como canta el tópico. Es un libro de poesía con algo más de 450 páginas y más de 300 poemas. Un libro que en principio necesitaría mucha energía para abrirse un hueco en el mercado y no morir en los estantes de las bibliotecas o palidecer en algunas cajas tristes de un almacén sombrío.
Tienen algunos cuerpos la cualidad del agua. / Como ella, transparentes o turbios, se deslizan / suaves pero imparables. Van dejando sus rastros, / como una huella húmeda, en los huecos / más descubiertos de nuestra memoria, / en las grietas del alma, y acomodan / sus perfiles, olores y cadencias / donde queda un resquicio de nostalgia.
(Nostalgia de los cuerpos, Josefa Parra)
No puedo deciros que sea un libro romántico, aunque lo es. Tampoco es una obra triste o alegre, aunque reúne ambas características. Ni podría escribir que es un compendio de filosofía o un muestrario de sueños. Es una obra “multitemática” (¡uy, qué mal suena este término!), cuya columna vertebral son ellas. Sí, ELLAS. Las autoras son la argamasa que enlaza y fija los sillares del muro de Trato preferente.
El dolor no humaniza, no ennoblece, / no nos hace mejores ni nos salva, / nada lo justifica ni lo anula. / El dolor no perdona ni inmuniza, / no fortalece o dulcifica el alma, / no crea nada y nada lo destruye. / El dolor siempre existe y siempre vuelve, / ninguno de sus actos es el último / y todos pueden ser definitivos. / El dolor más horrible siempre puede / ser más intenso aún y ser eterno. / Siempre va acompañado por el miedo / y los dos se alimentan uno a otro.
(El dolor, Amalia Bautista)
Se refleja bastante bien el contraste entre las poetisas españolas y voces hispanas. Unas son más melosas y picaronas, otras más comedidas y despegadas. Aparecen poesías duras sobre temas ásperos, como los malos tratos a las mujeres, la opresión machista, la discriminación “intra-femenina”…. Y surgen poesías sinuosas sobre el amor y versos sibilinos sobre el odio que se enrollan a tus oídos y no te dejan hasta que no han consumido tus pensamientos. En esta antología los poemas tristes y caducos bailan un vals sonoro con las rimas más alegres y perennes. Y hallaréis una muestra muy variada de formas métricas, desde las más clásicas a las menos rigurosas.
Y esta obra no es una mera recopilación de autoras o de poemas que se persiguen una a otra en una lista alfabética o cronológica. Trato preferente es una sucesión de emociones que apretarán nuestros corazones, llevarán sonrisas a nuestros ojos, lágrimas a nuestras bocas, melodías a nuestras manos. El libro es una cadena de sentimientos que nos unirá (a los otros y a nosotros mismos) con más fuerza de la que jamás hayamos creído posible.
Una mujer observaba detrás de su ventana / sin contradecir los espejos de la suerte. / El tiempo pasaba por su vida, / pero la vida se había olvidado del tiempo. / Sus opiniones se convirtieron en silencio / donde las voces del tumulto / dejaron de ser obstáculo para escuchar su conciencia. / Una mujer soñaba acostada en su cama / con ser ella [...]
(Una mujer observaba detrás de su ventana, Maricel Mayor Marsán)
Otra singularidad de este libro es que en él los poemas no son los reyes de la escena. Es un libro con una reina. En Trato preferente la mujer es protagonista única y absoluta. La mujer encarnada en versos y vestida con las más variopintas metáforas. Una mujer libre o sometida por placer, bañada en lágrimas o perfumada con miradas ardientes, estatua de manos cálidas o llama de fuego azul… Al fin y al cabo, la bella donna engalanada con cualquiera de sus máscaras venecianas.
Abandonado a tu pesadez de hombre inmóvil / me miras con antiquísimos resentimientos. / Óyeme bien / soy inocente de tu pasado / no soy tu puta madre / ni tu enferma madre / ni tu loca madre / aunque sea puta loca. / No merezco recibir agresiones ajenas / retrasadas y caducas [...]
(Inmóvil, Miriam Reyes)
Un rasgo interesante (y muy agradable) es que no se trata de una obra excluyente. Trato preferente no es un compendio de poemas escrito por mujeres para mujeres. Es una antología de mujeres que escriben y han escrito poesía para cualquiera… para cualquiera que tenga interés en leerla. Sin discriminación alguna, pues entre sus estrofas se pasean lesbianismo, heterosexualidad, machismo, feminismo, vanguardia, clasicismo… y todas las dualidades que se nos puedan ocurrir.
La vida es insoportable / sobre las cenizas de las víctimas. / No me hables de lo héroes, / he visto todos los trajes de la muerte, / la sombra de la sangre derramada / es siempre imborrable y única. / Miro nuestra casa / y sólo veo fantasmas.
(Todos los trajes de la muerte, Julia Otxoa)
Por cierto, el título de la obra hace referencia a la necesidad (aún hoy) de la denominada “discriminación positiva”. Es un intento de limpiar de sombras la obra de autoras que por su calidad y su continuidad merecerían estar incluidas en algunas de las antologías canónicas en las que, sin embargo, no están. Y es que tenemos que reconocer que en el minoritario mundo de la poesía, las mujeres aún no reciben el trato que merecen. Y no me refiero a un trato preferente, hablo de un trato justo o igualitario. Es bastante curioso que en algunas recopilaciones poéticas “generales” las mujeres no lleguen a ser ni el 10% del total de poetas. ¿Será por falta de escritoras? ¿Será por falta de calidad? ¿Será porque su presencia o relevancia son livianas? Al leer la obra que os acerco este mes, queda claro que no es por estas razones. Nuestra imaginación es poderosa para encontrar razones en mundos diversos de universos paralelos…
Las verdades son la única verdad, / esas pequeñas huellas / de nuestra historia. / Si las verdades dijeran la verdad / mentirían. / Aunque las verdades / también mienten con su verdad: / la contradicción, / ese nido de pájaros crujiendo. / Las contradicciones parecen insufribles / en nuestro mundo. / Pero uno intenta / huir de ellas / como los pájaros: / huir quedándose.
(Contradicciones, pájaros, Ángeles Mora)
Trato preferente es un buen regalo para la pareja. Y no hablo de pareja como miembro en singular. Hablo de pareja como “dos”. Pocos regalos pueden concentrar más emociones que las que fluyen por los cauces de esta obra. Y este es el mes de los “sentimientos” por excelencia. ¡Oh, febrero! El mes del amor, con mayúsculas o con minúsculas… el mes de nuestro amigo San Valentín, que mejor debería escribirse “sanvalentín”. Ese día también conocido como el terror de los solteros, ¿o no?
Al principio fue la palabra, / el gesto, / la mirada caliente, / las manos quietas dibujando sombras, / marcando límites, / moldeándote. / Luego, / te miré como a un hijo / que se amamanta de sueños. / Te echaste a andar / por fin solo, / en un vuelo acrobático y mío [...]
(Al principio fue la palabra, Pura Salceda)
El criterio de selección de Balbina ha sido personal y, como todo lo “personal”, es subjetivo. Cuando uno se dispone a elegir, aunque se fijen unos criterios objetivos, siempre se acaba usando “nuestro propio gusto”. Y por tanto, su selección puede criticarse cuanto se quiera. Y alabarse también. En mi opinión, Balbina ha sido una Aracné muy habilidosa y ha tejido un tapiz maravilloso con algunos de los hilos mejor devanados del algodón poético en español.
Se echan en falta algunos nombres, pero para contrarrestarlo se descubren algunas autoras que no se dejan ver demasiado en los estantes de nuestras grandes librerías. ¿Por qué nos privan del goce de sus letras?
La mujer se quedó mirando el tiempo / mientras la luz moría en las esquinas / y una desolación llena de espinas / la arañó como un son a contratiempo. / Pensó en su corazón, siempre a destiempo, / coleccionando escombros, polvo, ruinas, / convirtiendo dolores en harinas […]
(La mujer se quedó mirando el tiempo…, Francisca Aguirre).
No voy a comentar mucho más acerca de las virtudes de nuestra obra del mes; prefiero dejar que sean las propias palabras de nuestras poetas las que os lo cuenten por mí. Ellas lo hacen mucho, muchísimo mejor de lo que yo podría hacerlo. Y al fin y al cabo, éste es su espacio y por eso se lo he cedido.
El adiós a la familia, / el adiós a la patria / y el adiós al amor inconsciente. / Estos son los tres adioses / que manejan destinos, / trituran ilusiones [...] (Los tres adioses, Maricel Mayor Marsán)
Esta mañana supe / que muy frecuentemente / me vuelvo monosílabo / de sombra / agarrado al tobillo de tus frases, / que muy frecuentemente / quisiera ser prendida en tu nevera / como “nota importante” [...]
(Sin título, Vanesa Pérez-Sauquillo)
Trato preferente es un libro escrito para ser leído, escuchado, sentido, amado y disfrutado; en soledad o en compañía. Un auténtico deleite literario. Una joya para las amantes fieles de la poesía y un hallazgo para las esposas infieles de la novela o el relato.
Hermosa tentación sella los labios / y en el aire encendido de la noche / gozan los talles / y los besos se duermen en los párpados / y las manos apresan, aroma de mañana, / la belleza. / Pleamar de amor en estas horas / de tiempo fugitivo. / Sabor nuevo que hace crecer / deseo hasta en las lágrimas.
(Sin título, Herme G. Donis)
Todas las citas han sido extraídas de: Trato preferente (Voces esenciales de la poesía actual en español), Balbina Prior (Coord.), Sial/Contrapunto Ediciones, 2010 (Valladolid).
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¿Dónde se denuncian los robos de cosas intangibles? En abril llegó una nueva colaboradora a MíraLES. También es víctima de robo. A ella le robaron diez años de su vida. ¿Cómo sucedieron los hechos? Comenzaron cuando tenía 20 años y acudió a su madre para decirle que, al parecer, le gustaban las chicas. Su madre acudió al sicólogo. El sicólogo acudió a sus juicios: “No te preocupes, eres normal (entendiendo normal como heterosexual). Lo único que sucede es que te obsesionas con chicas, pero eso no quiere decir nada, todo el mundo tiene obsesiones. Cuando te vuelva a pasar, vienes a verme”.
Ella vivió una década repitiéndose esas palabras cada vez que se enamoraba de una mujer. Ella vivió una década manteniendo relaciones breves y fallidas con chicos. Diez años le costó empoderarse y que sus sentimientos gritaran más algo que su sicólogo y su madre.