
Somos hermanos, dicen. Sangre caliente, mediterránea, dos países muy parecidos y muchas cosas en común, pero hay algo que nos diferencia. Italia y España comparten vínculos, pero el tratamiento que recibe la comunidad LGTB es un signo de diferencia.
Cierto es que la homosexualidad no es considerada un delito desde que se introdujera el primer código penal en 1889. Sólo durante el gobierno fascista de Mussolini, al igual que pasara en otros países con regímenes totalitarios, los homosexuales eran condenados a muerte. También es un hecho que la edad de consentimiento sexual es idéntica a la de parejas de ambos sexos, los 14 años.
Varias son las regiones italianas que poseen leyes en contra de la discriminación, sobre todo en el norte de país, y desde 2005 se estableció una protección contra la discriminación por orientación sexual en el trabajo, pero no podemos obviar que en octubre de 2009 el parlamento italiano rechazó una ley para introducir la discriminación sexual como agravante de delitos.
Y es que el mayor problema del colectivo gay, lésbico, bisexual y transexual de Italia es la invisibilidad. Sencillamente no existen, no existen a ojos de los políticos que una y otra vez ignoran sus peticiones y sus necesidades, y tampoco existen para la tradicional sociedad católica italiana, a no ser que les toque un caso de cerca.
Ante esta falta de debate, un grupo de directores de cine italiano pensaron que sería significativo dar voz a todo un grupo que permanece callado pero que tiene tanto que decir como el que más. Gustav Hofer y Luca Ragazzi dirigieron en 2008 un documental, Improvisamente l’inverno scorso, en el que criticaban la actitud de los partidos políticos ante las siguientes elecciones al decidir eliminar la homosexualidad de sus debates y programas electorales.
Con acciones como éstas y con personajes como Vladimir Luxuria, la transexual más activista de Italia, poco a poco se conseguirá que los medios y por tanto, la opinión pública, deje de ignorar a este colectivo.
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¿Dónde se denuncian los robos de cosas intangibles? En abril llegó una nueva colaboradora a MíraLES. También es víctima de robo. A ella le robaron diez años de su vida. ¿Cómo sucedieron los hechos? Comenzaron cuando tenía 20 años y acudió a su madre para decirle que, al parecer, le gustaban las chicas. Su madre acudió al sicólogo. El sicólogo acudió a sus juicios: “No te preocupes, eres normal (entendiendo normal como heterosexual). Lo único que sucede es que te obsesionas con chicas, pero eso no quiere decir nada, todo el mundo tiene obsesiones. Cuando te vuelva a pasar, vienes a verme”.
Ella vivió una década repitiéndose esas palabras cada vez que se enamoraba de una mujer. Ella vivió una década manteniendo relaciones breves y fallidas con chicos. Diez años le costó empoderarse y que sus sentimientos gritaran más algo que su sicólogo y su madre.