
En Italia no es fácil conseguir una buena oferta de ocio para la comunidad LGTB pero siguiendo algunas recomendaciones sobre las principales ciudades podemos sentirnos cómodos en el país de la Cosa Nostra.
Milán, por estar al norte y ser mundialmente conocida como la capital de la moda, el glamour y las tiendas caras, es bastante más amable con el público gay que vive en sus calles o que visita la ciudad por unos días. Uno de los sitios más chic es el G Lounge, donde se pueden tomar cocktails desde primera hora de la tarde hasta las dos de la noche.
En Milán también encontramos locales de chicas, el Sottomarino Giallo hace noches temáticas con dj’s de todo el mundo y en Binario 1 también podemos tomar una copa en un ambiente más relajado.
Algo curioso que ocurre en algunos sitios de Italia es que para acceder a estos locales de ambiente, es necesario presentar la tarjeta del Club Arci, la asociación gay y lésbica más activa de Italia. Si vamos de turistas, la podemos conseguir en la puerta presentando un documento de identidad y pagando una pequeña tasa.
La otra gran ciudad, claro, es la bella Roma. Hace unos años era algo complicado encontrar un local de ambiente en la capital italiana pero ahora son numerosos los bares o restaurantes orientados principalmente a un público homosexual. Entre los más famosos destacan el Aspeiron o el Coming Out en el centro de la ciudad o el Hangar en Via in Selci, uno de los más populares por ser el primer bar gay de Roma.
Esta ciudad además acoge otro tipo de eventos LGTB como el festival Gay Village que durante unos días, normalmente en verano, acoge artistas, músicos, performes venidos de todos los puntos del planeta para deleite de italianos y turistas.
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¿Dónde se denuncian los robos de cosas intangibles? En abril llegó una nueva colaboradora a MíraLES. También es víctima de robo. A ella le robaron diez años de su vida. ¿Cómo sucedieron los hechos? Comenzaron cuando tenía 20 años y acudió a su madre para decirle que, al parecer, le gustaban las chicas. Su madre acudió al sicólogo. El sicólogo acudió a sus juicios: “No te preocupes, eres normal (entendiendo normal como heterosexual). Lo único que sucede es que te obsesionas con chicas, pero eso no quiere decir nada, todo el mundo tiene obsesiones. Cuando te vuelva a pasar, vienes a verme”.
Ella vivió una década repitiéndose esas palabras cada vez que se enamoraba de una mujer. Ella vivió una década manteniendo relaciones breves y fallidas con chicos. Diez años le costó empoderarse y que sus sentimientos gritaran más algo que su sicólogo y su madre.