
Por todos es conocido que República Dominicana es un paraíso natural de una espectacular belleza, plenamente accesible desde el punto de vista económico, ya que su privilegiada situación geográfica permite a los turistas visitarlo y disfrutarlo en casi cualquier época del año. El turismo está bastante controlado, ya que es una de las vías de ingreso del país y las infraestructuras hoteleras están plenamente capacitadas para ofrecerte todo lo que puedas necesitar en tu estancia.
Pero… ¿pueden también darte aquello que desees?
Por todos es conocido que República Dominicana es un paraíso natural de una espectacular belleza, plenamente accesible desde el punto de vista económico, ya que su privilegiada situación geográfica permite a los turistas visitarlo y disfrutarlo en casi cualquier época del año. El turismo está bastante controlado, ya que es una de las vías de ingreso del país y las infraestructuras hoteleras están plenamente capacitadas para ofrecerte todo lo que puedas necesitar en tu estancia.
Pero… ¿pueden también darte aquello que desees?
Siempre he pensado que lo mejor de un viaje es lo que no está escrito en las guías, y pese al retrato de fatalidad que se ha trazado en el reportaje, creo que es un país cuya cultura y población pueden hacerte sentir como en tu propia casa; por eso, si lo que buscas no es permanecer enjaulado en un hotel cinco estrellas (pulsera en muñeca), sino un poco de aventura, no podemos dejar de recomendarte que…
·Si viajas a República Dominicana realices una visita obligada de al menos un día a su capital: Santo Domingo. Quizá no te sea posible, por estar en algún complejo hotelero alojado lejos de la capital, pero si estás cerca, recomendamos que lo visites. Recuerda que Santo Domingo fue proclamada por la UNESCO como “patrimonio de la humanidad”.
·No puedes perderte la playa de Bocachica, en la que puede que no haya mucho ambiente gay, pero en compensación disfrutarás de un gran arrecife de coral, que tiene un color azul turquesa espectacular y el agua no cubre hasta aproximadamente un kilómetro mar adentro. En ocasiones, si la marea está baja y calma, se puede caminar hasta un islote llamado La Matica.
·Si el plan es integrarse en el ambiente, la capital puede resultar un estimulante poderoso. Puedes alojarte cerca del barrio gay por excelencia: la zona Colonial. Es la zona más antigua, donde todavía permanecen los monumentos coloniales: la casa de don Cristóbal Colón, Plaza España y la Fortaleza Ozama. Allí está el famoso parque Duarte en el que asociaciones y colectivos se reúnen revindicando su visibilidad. Es lo más parecido a Chueca que existe en Santo Domingo.
Si tienes pensado quedarte no dudes en ponerte en contacto con alguna de las siguientes asociaciones: Colectivo Mujer y Salud, Las tres gatas, Colectivo LGTB de República Dominicana, Secretaría de Estado de la Mujer. Ellos te indicarán y guiarán en tu estancia en la isla.
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¿Dónde se denuncian los robos de cosas intangibles? En abril llegó una nueva colaboradora a MíraLES. También es víctima de robo. A ella le robaron diez años de su vida. ¿Cómo sucedieron los hechos? Comenzaron cuando tenía 20 años y acudió a su madre para decirle que, al parecer, le gustaban las chicas. Su madre acudió al sicólogo. El sicólogo acudió a sus juicios: “No te preocupes, eres normal (entendiendo normal como heterosexual). Lo único que sucede es que te obsesionas con chicas, pero eso no quiere decir nada, todo el mundo tiene obsesiones. Cuando te vuelva a pasar, vienes a verme”.
Ella vivió una década repitiéndose esas palabras cada vez que se enamoraba de una mujer. Ella vivió una década manteniendo relaciones breves y fallidas con chicos. Diez años le costó empoderarse y que sus sentimientos gritaran más algo que su sicólogo y su madre.