lesbianas embarazadas

“Lo que pasó cuando mi mujer y yo nos embarazamos a la vez”

“Paula y yo estábamos destinadas a encajar. El día que nos conocimos, el día de nuestra primera cita, nos llegó la regla a las dos. Desde ahí en adelante todo era sincronía, y afortunadamente para las dos, también armonía.

Paula no es solo mi mujer, también es la primera chica –y la única- con la que he estado. Antes de ella había tenido novios, pero no había sido del todo feliz, sentía que algo faltaba. Encontrar a la mujer de mi vida así, tan fácil, fue un verdadero regalo.

Cuando llevábamos dos años y medio de casadas, Paula y yo pensamos que estábamos preparadas para dar el gran paso, convertirnos en mamás. Las dos teníamos muchas ganas de embarazarnos, habíamos acordado que primero sería yo y después sería ella. Pero un día, medio en broma, dijimos: “¿te imaginas estuviéramos embarazadas las dos”.

Pero de la broma pasamos a imaginarlo: “bueno, si no vamos a dormir en las noches por un bebé, mejor ya vivirlo todo junto y no dormimos por los dos, podríamos amamantar a la vez y cada una a los dos bebés, ya pasas las etapas a la vez y no lo repites. Porque decíamos, claro, cuando le estemos quitando los pañales a uno estaremos empezado a ponerlos en otro”.

Fuimos encontrando sentido a tener dos bebés a la vez y decidimos probar sin decirle a nuestros familiares, porque no queríamos que nos desanimaran. Por otro lado, aunque lo intentáramos, sabíamos que las posibilidades de éxito eran bajas, hay un 25% de posibilidades de conseguir embarazos por cada inseminación.

Fuimos a la clínica FIV Madrid, y debo decir que desde el primer momento nos hicieron sentir muy bien y estaban encantados con la idea de que una pareja de mujeres se embarazara al mismo tiempo. Yo suelo tener aprehensiones con mi orientación sexual ya que tardé más en salir del armario, o quizás temores injustificados de no ser tratada con respeto. Pero no fue así, al contrario, desde la primera cita hasta el final nos sentimos muy cómodas y apoyadas.

La inseminación de Paula fue cuatro días antes que la mía. En ese ciclo yo me embaracé y mi mujer no. Estábamos tan felices, pero a la vez con una pizca de desilusión. Pero no perdimos la esperanza, lo intentamos al siguiente mes y obtuvimos un positivo. ¡Estábamos embarazadas las dos!

Cuando lo contamos a nuestra gente nos dijeron que estábamos locas, pero todos estaban encantados. No os imagináis lo maravilloso que fue vivir el embarazo juntas, ir viendo cómo crecían nuestras tripitas, ir juntas a las ecografías.

En general mi embarazo fue peor. Hasta los cuatro meses con vómitos y mareos. El de Paula ni se sintió. Así que ella me cuidó más esos meses.

El verano lo pasamos las dos tiradas en el sofá, con las piernas hinchadas, viendo series y con el ventilador funcionando mañana y noche. Nuestros hijos nacieron con 20 días de diferencia. Paula dio a luz a Maya y yo a Miquel. La recuperación de los partos fue afortunadamente muy buena para las dos. Y a efectos prácticos era como tener gemelos, pero mejor, ya que ambas habíamos vivido la preciosa experiencia de parir. Nuestras ganas de amamantarlos a la vez se vieron truncadas porque la lactancia me costó mucho y tuve que abandonarlo por problemas varios. Así que Paula los amamantó a los dos, afortunadamente su cuerpo dio la leche suficiente para nuestros peques.

Cuando otras parejas de chicas nos preguntan por los pros y los contras de la manera en que formamos nuestra familia, siempre nos centramos en lo positivo. Es verdad que a veces se hizo difícil en el embarazo. Al final de la gestación yo no podía ni abrocharme las zapatillas y Paula se cansaba a los mínimos esfuerzos, pero con paciencia y ayuda de personas queridas, salimos adelante. Para mi mujer fue duro acompañarme en mi parto estando ella a punto de salir de cuentas. Y para mi acompañarla en el suyo tomando en cuenta que tenía un bebé recién nacido a mi cargo. Salvo esas cosas que lo complicaron todo, todo lo demás nos ha parecido una experiencia fascinante.

No es duro, no más duro que tener dos bebés a la vez, los padres de gemelos saben bien a lo que nos referimos. Al tener la misma edad nuestros peques se entretienen mucho juntos. Una experiencia que recomendamos”.




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