
Lunes. 11:30 de la mañana y suena la campana del recreo en un instituto de Madrid. Un grupo de chicas se reune en el banco que está justo al final de las pistas de baloncesto.
—¿Sabéis que el lesbianismo está producido por una encima? Una encima de la otra.
—Jajajajajajaja, ¡tía que bueno! No sé de dónde te sacas siempre esos chistes...
Mientras que el resto se ríe, Marina se traga el orgullo y se calla. Como siempre.
¿Mandarías a tu hija a un instituto en el que la homofobia está tan presente como las clases de mates? ¿Te gustaría que en el instituto de tu hija/o se fomentase la discriminación o por el contrario la diversidad fuese lo habitual?
Todas las personas adultas han pasado por la llamada edad del pavo y deberíamos tener memoria para recordarla y enmendar esos errores en nuestros hijos. El problema es que cuando llegamos a la edad adulta es precisamente eso lo que queremos hacer, solucionarles la vida a nuestros hijos e hijas en vez de dejarles librar sus propias batallas. La adolescencia es una edad complicada, eso ya lo sabemos, y dependerá de la relación que tengamos con ellos el que nos cuenten lo que les acontece.
Librar sus propias batallas no significa dejarles todo el espacio y que organicen su vida a su antojo sin límites. No. Significa darles la confianza suficiente como para que sean capaces de afrontar los problemas que les van a surgir y poderlos solucionar. Y que en el caso de que no logren hacerlo nos pidan ayuda. Pero esto, “es un proyecto optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación”, texto sacado de la página web de la RAE. Y según la Real Academia de la Lengua Española esto se llama utopía.
El llevarse bien con los hijos en la adolescencia parece una utopía y que no tengan problemas en esta etapa también lo es. Pero nada es imposible. Y si no que se lo digan al Instituto Utopía situado en la zona sur de Madrid, que con los recursos que tienen intentan fomentar la integración educativa.
Muchos padres y madres ni siquiera tienen que preguntarse qué es la integración educativa o la diversidad en las aulas porque presumen que sus hijos e hijas son heterosexuales. Y puede que lo sean. Pero muchos no lo son y ven como en sus casas no hay indicios de apoyo. El mero hecho de que las personas que te crían y, presuntamente, te quieren no te van a ayudar en algo tan decisivo en tu vida hace que te plantees si alguien a tu alrededor lo va a entender. Estos chicos y chicas empezarán a plantearse si deben comentarlo con alguien y si no encuentran ningún tipo de pilar que les sostente ni en casa, ni en la escuela, ni entre sus amigos empezaran a sufrir rechazo por ellos mismos y no sabrán cómo salir de él.

Por suerte para todos estos jóvenes, hay personas que sí se preocupan de que haya una aceptación social, escolar y familiar. Es un proceso largo, ya que educar a los niños es muy sencillo pero educar a las familias no lo es tanto. ¿Y esto cómo se consigue? Se lo hemos preguntado a Belén de la Rosa, responsable de formación de CCOO y al profesorado del colegio público Palomeras bajas, un curioso y único proyecto educativo llevado a cabo en la ciudad madrileña de Vallecas.
Principalmente, se ha de comenzar a trabajar con la idea de que se reconoce en el preámbulo de la LOE que en la escuela se debe trabajar entre otras variables, la dimensión afectivo-sexual y, por tanto, reconocer la diversidad familiar como reflejo de las opciones que toman las personas. Lo que quiere decir que hay que visibilizar nuestras familias para que al existir nos tomen en consideración y se normalice.
Existen tres ideas claves que justifican la importancia de incorporar en la educación de los colegios e institutos el trabajo de diversidad con respecto a la orientación sexual:
En primer lugar, trabajar la diversidad familiar amplía la educación a todos los niveles. Y el beneficio es para todos los niños y niñas de los centros educativos. Cuánto más conocimiento tengamos del mundo que nos rodea más tolerantes podremos ser con las diferencias del resto. En segundo lugar, con la diversidad familiar y la visibilización transgredimos los roles de género, rompemos con la hegemonía de presunción de heterosexualidad, ya que los niños ven los diversos modelos familiares como algo natural, pudiendo prevenir en la medida de lo posible el bullying. Y en último lugar, se amplía el origen de cómo formar familias ya que introducimos en su vocabulario palabras antes desconocidas como acogimiento, adopción, técnicas de reproducción asistida, monoparentalidad, biológico, etc.
Con esto, resumo, que está en manos de las familias la solución a un gran problema en la infancia y adolescencia: sentirse diferente.
Es tan sencillo como ir al centro de tus hijos e hijas y tener una charla con la dirección. La ley te ampara. Tenemos derecho a que nuestros hijos e hijas se eduquen en igualdad de condiciones y el profesorado tiene la obligación de cumplir la Ley.

Al principio bastará con ir incorporando las realidades que se encuentran en el aula y, desde lo cotidiano, hacer visible lo que es significativo para el niño/a. En el Palomeras bajas habían trabajado sobre sexismo y han ido ampliando hacia el trabajo de respeto hacia lo diverso y la orientación sexual, como una variable más de diversidad.
Este centro tiene la gran suerte de que ha sido el profesorado el impulsor de este avance ya que sin apoyo del centro es una dura lucha. Para ello, asociaciones de padres y madres como GALEHI cuentan con grupos de educación para apoyar en la medida de lo posible estas acciones. Y CCOO, por su parte, también se encarga de formar a los profes para tener una visión más amplia de la educación llevando a cabo talleres, charlas y la preparación de material escolar de lo más interesantes.
“Es imprescindible para que nuestros hijos crezcan con la misma autoestima que los otros niños, que se vean reflejados en su vivencia de familia de forma positiva en la escuela. Normalizando lo cotidiano y contrarrestando el peso de la educación heterosexista, animamos a crear y ampliar la imagen de la realidad con imágenes diferentes que reflejen la diversidad de los centros. De ahí la importancia de introducir los cuentos o cualquier otra forma de expresión que visibilice la realidad homoparentalidad. Las familias tienen mucha fuerza a la hora de exigir que se trabaje en el centro de sus hijo/as, siempre buscando la alianza con otras familias, claro.”, nos comentan Carmen y Pilar, responsables del grupo de educación de Galehi.
Además, la asociación Cogam ofrece charlas-taller en institutos de secundaria. Llevan 16 años dedicados a promulgar la igualdad y los que les quedan. A través de las AMPAS, los padres y madres pueden ponerse en contacto con ellos y solicitar que acudan a un centro concreto. Hemos contactado con Julián Peña, técnico de educación de Cogam, para que nos cuente sobre qué tratan estos talleres que realizan tanto a adolescentes como a sus familias y profesores.
“Las charlas intentamos que sean con la mayor horizontalidad posible, para que el alumnado no se encuentre ante alguien que va a imponerles una serie de ideas. Intentamos generar un ambiente distendido donde salgan todos los prejuicios que se tengan, ya que es la única manera de poder contrastarlos. En las charlas-talleres vemos unos conceptos básicos que son: sexo biológico, género (aquí hablamos también de transexualidad), orientación sexual y prácticas sexuales. Después vamos profundizando en temas como salir del armario, bullying homofóbico, bífobo y tránsfobo, la pluma, situación legal, familia y todo lo que el alumnado vaya preguntando y demandando. En los talleres solemos hablar en primera persona, para el tema de la visibilización, algo que, según las encuestas que después rellenan, es de lo que más les llama la atención.”
Como podéis comprobar tenemos suficientes motivos como para hacer que otra escuela sea posible. Tenemos la Ley de nuestra mano y tenemos muchas opciones. Sólo elegid la vuestra y moveos. Por nuestros hijos e hijas.
Más información:
http://www.galehi.org/
http://www.cogam.org
http://www.palomerasbajas.org/index.html
http://www.fe.ccoo.es/ensenanza/
¿Dónde se denuncian los robos de cosas intangibles? En abril llegó una nueva colaboradora a MíraLES. También es víctima de robo. A ella le robaron diez años de su vida. ¿Cómo sucedieron los hechos? Comenzaron cuando tenía 20 años y acudió a su madre para decirle que, al parecer, le gustaban las chicas. Su madre acudió al sicólogo. El sicólogo acudió a sus juicios: “No te preocupes, eres normal (entendiendo normal como heterosexual). Lo único que sucede es que te obsesionas con chicas, pero eso no quiere decir nada, todo el mundo tiene obsesiones. Cuando te vuelva a pasar, vienes a verme”.
Ella vivió una década repitiéndose esas palabras cada vez que se enamoraba de una mujer. Ella vivió una década manteniendo relaciones breves y fallidas con chicos. Diez años le costó empoderarse y que sus sentimientos gritaran más algo que su sicólogo y su madre.