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por Marta Márquez

La importancia de llamarse Mariano

Enero 2012

 

—¡Camarero! ¿Cómo tiene las raciones de cambios?
—Las tengo bien frescas.
—Pues quiero una de abolición de derechos.
—¡Oído cocina!

Hace más de 100 años que Oscar Wilde nos deleitó con una gran obra en la que relataba la importancia del nombre que uno usa; más que por el hecho en sí del nombre, por lo que ese nombre nos hace sentir. Si hasta hace unos días llamarse Mariano eran tan común como llamarse Vicente, hoy no lo es. Y lo que es peor, igual que Ernesto cambió la vida de Gwendolen, Mariano nos las cambiará a nosotros.

Al oír el nombre Mariano habrá millones de sentimientos distintos, como millones de personas hay en este país. A cada persona, probablemente, le hará sentir diferente. Habrá emociones de alegría, felicidad, esperanza e ilusión por los cambios venideros. Sin embargo, estoy convencida de que a mucha gente esos sentimientos se le tornarán de un negro oscuro. Un negro de esos de noche cerrada que no te deja ver más allá de tus narices. Un negro de los que da miedo avanzar porque no sabes si te encontrarás una pared de repente y te dejarás las narices pegadas a ella.

Y no penséis que exagero ni un poco. En este momento hay miles de padres y madres que temen por la seguridad de sus familias sólo porque quien ocupará el sillón del poder se llama Mariano y sus pensamientos son azules.

Desde la entrada en vigor de la Constitución española a finales de 1978 hasta el día de hoy han pasado más de 30 años, y durante estos años ha habido miles de personas que han luchado para conseguir los derechos que hoy tenemos. Han sido 30 difíciles años en los que no todo ha sido del color de rosa que nos obligan a vestir. De los años 90 hasta la fecha, quizá, haya sido más sencillo, puesto que no fue hasta 1989 cuando se consiguió eliminar por completo la Ley de peligrosidad y rehabilitación social, que incluía el escándalo público, y por la cual besarse en la calle digamos que no estaba muy bien visto. Pero antes de este “avance”, las cosas no pintaban tan bien. Salir a manifestarse podía acabar en comisaría con algún que otro ojo morado y unos cuantos insultos a la espalda.

Por suerte, nuestros hijos e hijas no conocerán aquello. ¿O sí? ¿Conseguirá nuestro amigo Mariano y su equipo de gaviotas azules devolvernos a los años 70?

Las leyes dicen que una ley no se puede derogar a no ser por otra ley y, además, no son retroactivas, es decir, no pueden modificar actos pasados. 1

Con esto podemos comprobar que las personas legalmente casadas lo seguirán estando aunque se modificase la ley de matrimonio. Otra cosa será las parejas que vengan detrás para formalizar su unión. Para eso estamos en manos del Tribunal Constitucional que, después de 6 años, no termina de querer dar una sentencia a esta cuestión. Para ellos debe de ser complicado, aunque yo lo veo tan fácil como el respirar. La Constitución dice claramente que los ciudadanos tienen derechos fundamentales y entre ellos están el derecho a la igualdad y a la no discriminación.2

Para mí esto significa que yo soy IGUAL que cualquiera que viva en este país, y que no pueden tratarme distinto por ser de otro color, de otra religión, de otro sexo o de otra orientación sexual. O sea, que se pueden poner como quieran, que si los jueces cumplen las leyes tal y como están escritas y no hacen uso de los vacíos o recovecos legales no conseguirán hacernos ciudadanos de segunda clase.

Me pregunto qué es lo que podemos hacer para detener esto, si es que se puede. Lo mejor es salir a la calle, asociarse a las muchas asociaciones que hay para la defensa de nuestros derechos, manifestarse, dejarse ver. Que sepan que existimos, que existíamos antes de la ley y que seguiremos existiendo y dando guerra, la modifiquen o no. Que todavía estamos por conquistar muchos derechos que nos son denegados.

Las palabras siempre son fáciles, pero yo lo tengo muy claro: saldré a la calle de la mano de mi mujer y mi hijo y lucharé por los derechos que creo que me corresponden. Y haré todo el ruido que haga falta para que tú, que me lees, hagas lo mismo.

Diego Manuel Béjar, de Universo Gay, os da todos los detalles legales en un artículo estupendo publicado hace muy poquito.3

 

Más información:

1.- http://www.elprisma.com/apuntes/derecho/conceptosderecho/default2.asp
2.- http://es.wikipedia.org/wiki/Derechos_constitucionales#Espa.C3.B1a
3.- http://todoloqueno.universogay.com

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