
Es cierto que hay ciertos problemas o particularidades intrínsecos a la maternidad en mujeres lesbianas o paternidad en hombres gays, pero no todos lo son. De hecho, la mayoría de nuestras situaciones diarias son comunes a los padres y madres heterosexuales porque, al fin y al cabo, los niños son niños.
Desde que nacemos hasta que morimos, nuestra vida está llena de límites que no debemos sobrepasar. Pero saber qué límites podemos sobrepasar y cuáles no, no es innato, debemos aprenderlo.
Hay varias razones por las cuales los niños y niñas no nos hacen caso e incluso faltan el respeto. Reclamar nuestra atención es la principal; necesitan que estemos pendientes de ellos, sobre todo si no tenemos todo el tiempo que merecen. Necesitan que atendamos a sus juegos, a sus deberes, a sus trastadas... lo que sea con tal de estar pendientes de ellos. También puede ser un tipo de venganza. Venganza por sentirse abandonados al tener un hermano, o por el exceso de trabajo de su padre o su madre. Así hacen notar su presencia constantemente. Todo esto puede hacer que, además, tengan sentimientos de inferioridad.

Según diversos expertos en psicología infantil, los límites no sólo son buenos, sino que son absolutamente necesarios para el perfecto desarrollo de un niño. Pero para unos padres cada vez más ocupados no es fácil ser siempre pacientes y comprensivos. Para hacérnoslo un poco más sencillo ahí van unas pautas importantes a la hora de dejarles claro quién manda y por qué es lo mejor para ellos.
Sé objetivo, es decir, claro. Una orden a medias no se cumplirá. “¿Puedes recoger tu habitación?” La respuesta puede ser no. “Recoge tu cuarto ahora”: es una orden directa y clara. Si además le das opciones tendrá la sensación de que decide él o ella: “Puedes recoger tu habitación ahora o después de ducharte”. Has de ser firme; si das una orden luego no te eches atrás. Si decidió recogerla después del baño tendrá que hacerlo, aunque le de pereza o refunfuñe. Luego, cuando lo haga, acentúa lo positivo. Ya sabemos que no lo hará perfecto, pero lo ha hecho; así que hay que felicitarle para que vea que tiene su recompensa. Crear rutinas con el reloj puede ser bueno tanto para ellos como para nosotras: “Las seis es la hora de la merienda”. Si te pide comida antes porque no ha comido suficiente a mediodía le enseñas el reloj y que vea que no es la hora, así que no hay merienda. Si a esto le añades una explicación lo entenderá mejor. Decirle que no puede comer a todas horas porque el estómago no tiene tiempo de hacer la digestión y se puede poner malito puede ayudar a que entienda por qué no puede comer cuando él quiera. Para hacerles sentir mejor y que vean que nos preocupamos por ellos podemos darles alternativas. “Si te esperas a la hora de la merienda puedes elegir de qué quieres el bocadillo”.
Algo que les hace sentir muy mal es que se les repruebe. Es mejor desaprobar la conducta y no al niño o la niña. ¿Qué os parece más recomendable: “Eso no se hace, eres malo” o “No pegues a tu hermana porque le haces daño”? Y por último, debemos controlar nuestras propias emociones. Nosotros no debemos pasar a nuestros hijos nuestras frustraciones. Si hemos tenido un mal día, no llegamos a fin de mes, nos hemos quedado sin trabajo, etc. no debemos pagarlo con ellos. Deberíamos respirar profundamente cuando nuestros hijos hacen alguna trastada, ya que la “bronca” quizá sea desproporcionada. Con un mucho de paciencia por nuestra parte, normas claras y ganas de hacerlo bien podemos conseguir tener niños más obedientes y felices.
Mi día a día está lleno de madres, padres y niños y niñas. Los hay educados, tranquilos, inquietos, obedientes, desobedientes... pero también hay algunos que de seguir por el camino que van acabarán en un reformatorio. Suena exagerado, pero es cierto. La nueva generación de niños está mejor educada que los que nacieron el los años 90, ya que los padres y madres vuelven a darse cuenta de que es mejor pasar tiempo con ellos que comprarles videoconsolas; aún así hay algún padre o madre despistado que todavía no se ha dado cuenta. Todo lo escrito anteriormente parece difícil de llevar a cabo en el estresante día a día, pero en realidad no lo es. Sólo es cuestión de lógica. Ellos serán lo que nosotros les enseñemos a ser. Pueden ser personas independientes y educadas o prepotentes e ignorantes.
Tú decides.
Más información:
-Teach your child to behave disciplining with love from 2 to 8 years.
Autor: Charles E. Schaefer, Ph.D., profesor de Psicología y director del Centro de Servicios Psicológicos en la Universidad de Fairleigh Dickinson.
-Revista Crecer feliz: http://www.elconfidencial.com/rincon-maria-trincado/poner-limites-educar-ninos-responsables-independientes-20110318-4229.html
¿Dónde se denuncian los robos de cosas intangibles? En abril llegó una nueva colaboradora a MíraLES. También es víctima de robo. A ella le robaron diez años de su vida. ¿Cómo sucedieron los hechos? Comenzaron cuando tenía 20 años y acudió a su madre para decirle que, al parecer, le gustaban las chicas. Su madre acudió al sicólogo. El sicólogo acudió a sus juicios: “No te preocupes, eres normal (entendiendo normal como heterosexual). Lo único que sucede es que te obsesionas con chicas, pero eso no quiere decir nada, todo el mundo tiene obsesiones. Cuando te vuelva a pasar, vienes a verme”.
Ella vivió una década repitiéndose esas palabras cada vez que se enamoraba de una mujer. Ella vivió una década manteniendo relaciones breves y fallidas con chicos. Diez años le costó empoderarse y que sus sentimientos gritaran más algo que su sicólogo y su madre.