
Ilan Brenman, a través de Algar Editorial, pone desde este año a nuestro alcance un cuento revolucionario. Sí, sí, como lo oís. En este cuento no hay madres lesbianas, ni padres gays, ni siguiera hijos e hijas homosexuales. Hay princesas... y una verdad que no nos dejará impávidos.

Laura es una niña como otra cualquiera, digamos que podría tener entre 6 y 8 años. Va al colegio y juega y charla con sus amigos. Entre éstos se encuentra Marcelo que, sabiendo lo que le gustan a Laura las princesas, decide desmitificarlas, volverlas reales de verdad.
Ante semejante jarro de agua fría, la niña decide preguntarle a su padre que, como todos los padres, todo lo sabe. Aunque su respuesta no es lo que ella esperaba. En la biblioteca familiar existe un libro muy antiguo, que contiene los grandes secretos de todas las princesas: Cenicienta, Blancanieves, la Sirenita...
De una manera humorística, Ilan nos cuenta que las princesas son personas normales y corrientes, las hace de carne y hueso, las baja de sus pedestales. Quizá las niñas y niños de 6 u 8 años no consigan entender el mensaje y sólo se diviertan con esta agradable y entretenida historia, pero con más modelos como estas princesas podría conseguirse que niños y niñas de 12, 13 o 14 años no piensen que Miley Cyrus, Selena Gómez, Justin Bieber, los hermanos Jonas o Abigail Breslin son así de guapos por naturaleza y que son poco menos que ángeles caídos del cielo. Aunque a decir verdad, a alguna y alguno habría que decirle que Jennifer Lóp
ez, Eva Longoria o Brad Pitt tampoco son tan guapos recién levantados...
Podéis conocer más acerca de este brasileiro en su página web (si sabéis portugués, eso sí).
Fotografía de Ilan sacada de su sitio web.
Más información:
Web de Ilan Brenman.
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¿Dónde se denuncian los robos de cosas intangibles? En abril llegó una nueva colaboradora a MíraLES. También es víctima de robo. A ella le robaron diez años de su vida. ¿Cómo sucedieron los hechos? Comenzaron cuando tenía 20 años y acudió a su madre para decirle que, al parecer, le gustaban las chicas. Su madre acudió al sicólogo. El sicólogo acudió a sus juicios: “No te preocupes, eres normal (entendiendo normal como heterosexual). Lo único que sucede es que te obsesionas con chicas, pero eso no quiere decir nada, todo el mundo tiene obsesiones. Cuando te vuelva a pasar, vienes a verme”.
Ella vivió una década repitiéndose esas palabras cada vez que se enamoraba de una mujer. Ella vivió una década manteniendo relaciones breves y fallidas con chicos. Diez años le costó empoderarse y que sus sentimientos gritaran más algo que su sicólogo y su madre.