
Isabel Carmen Rodríguez nos cuenta la historia de cómo le contó a sus propios hijos, una vez llegada la temida pregunta, como teniendo dos mamás habían venido a este mundo.
Sentada en la cama con sus hijos a los lados, Isabel les cuenta cómo dos mujeres que se querían hacía tiempo y vivían juntas llegan a la conclusión de que, llegado ese momento, tener un hijo les haría ser las mujeres más felices del mundo. Van al médico que les cuenta que con un tratamiento tendrán el bebé que ansían. Pero eso es algo bastante más complicado de lo que pensaban ya que les son necesarios varios intentos para conseguirlo. Pero la paciencia y el amor que se tienen hace que se obre el “milagro” y logran quedarse embarazadas y tener su “tesoro”.
Un cuento sencillo para explicar algo realmente complicado. El sexo es un tema un tanto peliagudo que los niños ni pueden entender ni tienen porqué saber. Ilustrado con dibujos que bien podrían haber hecho niños de 8 años y escrito a dos páginas en letras mayúsculas y minúsculas para que los niños que lo lean se habitúen a los dos tipos de escritura. Editado por la ONG por la NO DISCRIMINACIÓN. Esta ONG nace, según sus propias palabras, con la voluntad de ser un espacio de promoción y apoyo a todas aquellas iniciativas que vayan encaminadas a la normalización del hecho homosexual (lgtb) en nuestra sociedad, prestando una especial atención al planteamiento de este fenómeno en laeducación infantil y en su entorno familiar. Han editado también otro título: Seelie, el hada buena y en su página web están abiertos a todo aquel que quiera enviar su manuscrito para poder ser publicado.
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¿Dónde se denuncian los robos de cosas intangibles? En abril llegó una nueva colaboradora a MíraLES. También es víctima de robo. A ella le robaron diez años de su vida. ¿Cómo sucedieron los hechos? Comenzaron cuando tenía 20 años y acudió a su madre para decirle que, al parecer, le gustaban las chicas. Su madre acudió al sicólogo. El sicólogo acudió a sus juicios: “No te preocupes, eres normal (entendiendo normal como heterosexual). Lo único que sucede es que te obsesionas con chicas, pero eso no quiere decir nada, todo el mundo tiene obsesiones. Cuando te vuelva a pasar, vienes a verme”.
Ella vivió una década repitiéndose esas palabras cada vez que se enamoraba de una mujer. Ella vivió una década manteniendo relaciones breves y fallidas con chicos. Diez años le costó empoderarse y que sus sentimientos gritaran más algo que su sicólogo y su madre.