
Papá, mamá y yo éramos una familia normal y feliz hasta que papá y mamá decidieron separar sus caminos. Papá y su novia, mamá y su novia. Ahora somos una familia normal, feliz y mucho, mucho más grande.
Alfonso y Celia son una pareja común que tiene una hija llamada Sofía. Y ésta, a su vez, tiene un mejor amigo, Raúl, al que va relatando los cambios que van surgiendo en su familia.
Sus padres pasan de decirse cosas bonitas y darse muchos besos y abrazos a discutir con palabras que la pequeña Sofía no llega a comprender. Como es lógico, llega la separación y todo en la vida de la niña se multiplica por dos: dos camas, dos cepillos de dientes, dos armarios… aunque sus padres hacen lo posible por que la niña sea feliz con su nueva realidad. Pero la realidad cambia y todo se complica. Papá y mamá rehacen sus vidas, pero no con una novia y un novio respectivamente, sino con dos novias. Para la niña no supone ningún trauma, sino que está felicísima; tanto que a la llegada de sus dos nuevos hermanos no puede más que saltar de alegría.
Una historia feliz con un final feliz. Toda una lección de tolerancia. Sin embargo, yo a este cuento le encuentro un par de peros. El primero es que tanto el padre como la madre presentan a sus nuevas parejas como “tu otra mamá”, lo que me parece un profundo error que lleva a los niños a confundir términos, ya que por mucho que sus relaciones sean estables y estas mujeres adoren a los niños, no son sus madres. Y en segundo lugar, Sofía pregunta a su madre cómo es posible que dos mamás tengan un bebé y Celia le explica que hay que ir a un banco de esperma. En mi humilde opinión, para un niño de 8 años o menos, que es la edad para la que está recomendado este libro, no es la mejor explicación. Aunque, por supuesto, esta opinión, como tal, es totalmente subjetiva.
Esta es la realidad de muchos niños y niñas actualmente, y gracias a Beatriz Montero tenemos un cuento que refleja este nuevo modelo de familia. Beatriz es cuentacuentos, pero no sólo eso. Es la coordinadora de la Red Internacional de Cuentacuentos (RIC) y tiene espectáculos para todo tipo de públicos, desde los jóvenes estudiantes que acuden a las bibliotecas públicas hasta colegios, pasando por centros culturales, museos, teatros… Y además de niños también los hay específicos para adultos. Además de contarlos, los escribe y por esto tenemos numerosos títulos firmados por la pluma de Beatriz, como pueden ser: Los secretos del cuentacuentos, Hay un monstruo en el colegio o Con sabor a sugus.
Esta chica es una todoterreno y para demostrarlo no sólo escribe y cuenta, sino que también nos enseña cómo hacerlo en sus cursos y talleres. Y para muestra un botón: Beatriz YouTube.
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¿Dónde se denuncian los robos de cosas intangibles? En abril llegó una nueva colaboradora a MíraLES. También es víctima de robo. A ella le robaron diez años de su vida. ¿Cómo sucedieron los hechos? Comenzaron cuando tenía 20 años y acudió a su madre para decirle que, al parecer, le gustaban las chicas. Su madre acudió al sicólogo. El sicólogo acudió a sus juicios: “No te preocupes, eres normal (entendiendo normal como heterosexual). Lo único que sucede es que te obsesionas con chicas, pero eso no quiere decir nada, todo el mundo tiene obsesiones. Cuando te vuelva a pasar, vienes a verme”.
Ella vivió una década repitiéndose esas palabras cada vez que se enamoraba de una mujer. Ella vivió una década manteniendo relaciones breves y fallidas con chicos. Diez años le costó empoderarse y que sus sentimientos gritaran más algo que su sicólogo y su madre.