Me quiere, no me quiere

Dudas, dudas y más dudas. Quien haya tenido una pareja bisexual sabe perfectamente de lo que hablo. Las mujeres suelen pensar: “¿Disfrutará más con un hombre que conmigo? ¿Qué le doy yo que no le pueda dar él? ¿Me engañará con el vecino del quinto que, según me dijo el otro día, está buenísimo? Hoy tenía que ir el fontanero a casa, ¿habrá tonteado con él? ¿Cena con los compañeros de trabajo? Seguro que alguno anda detrás de ella y al final cae rendida entre sus brazos”. Y en el caso de los hombres los pensamientos no difieren tanto: “Esa noche sólo para chicas ¿no será una excusa para salir a ligar? ¿Echará de menos el sexo con otra mujer? ¿Qué hará en las duchas del gimnasio? Queda demasiadas veces con esa amiga, ¿será de verdad una amiga o se estará enrollado con ella a mis espaldas?

Según un estudio, realizado por mí misma a lo largo de mi vida (está claro que es completamentecientífico y muy fiable), los bisexuales tienden a permanecer solteros. Y no porque no quieran tener pareja, no. Nada más lejos de la realidad, sino más bien porque las parejas no les quieren tener a ellos. Las dudas y los celos acaban por llegar antes o después y si en una pareja “normal” surgen las dudas, en nuestro caso el recelo es doble.

Durante este último mes he hablado con diferentes mujeres lesbianas y les he realizado la siguiente pregunta: ¿saldrías con una chica bisexual? La respuesta del 99% de ellas ha sido que no (el 1% restante era de alguna despistada que no había prestado suficiente atención a la pregunta). Y ¿el motivo? Pues el miedo a ser abandonada por alguien del sexo opuesto, como si los hetero, los gays o incluso ellas mismas no pudiesen romper también la pareja. Pero claro, aquí no se trata de competir sólo con alguien de tu mismo sexo, sino que piensan que también deben rivalizar con los del sexo opuesto.

Sin embargo, un dato curioso es que en el caso de los hombres sucede prácticamente al revés. Ellos, al principio, parecen encantados de tener una novia bisexual. De hecho, el mes pasado leí en un periódico que los hombres son capaces de perdonar las infidelidades, siempre que sean con otra mujer y no con otro hombre. Eso de imaginar a dos mujeres juntas en su cama es, para ellos, como un sueño hecho realidad. Pero claro, he dicho al principio, porque el desencanto llega cuando se dan cuenta de que los tríos, que eran la ventaja que ellos le veían a la bisexualidad, no entran en el vocabulario de su mujer y de que todas sus fantasías se evaporan como por arte de magia.

Pero al final, tanto en el caso de los hombres como en el de las mujeres, aparece la desconfianza, los celos, las discusiones y, por desgracia, la ruptura. Ambos tienen miedo de no poder competir contra el sexo opuesto. Pero lo que debe quedar claro es que nadie ha hablado de ningún desafío. Cuando estás con tu pareja, sea del sexo que sea, te entregas a ella por completo y la infidelidad es algo que tan sólo ronda por la mente de la pareja de la persona bisexual.

Por otro lado, a los bisexuales se les exige demostrar su amor y fidelidad continuamente. ¿Quién te ha llamado al móvil? ¿A quién escribes ese email? ¿Con quién has quedado? Te he llamado diez veces y no me lo has cogido, ¿qué estarías haciendo? Situaciones de la vida cotidiana que te ves obligado a justificar sin motivo alguno. Y eso, a la larga, resulta agotador. En el amor debe existir la libertad y el respeto mutuo, de lo contrario la relación nunca funcionará.

En mi opinión, es fundamental el diálogo para disipar todas esas sospechas infundadas, porque las obsesiones nunca son buenas, y si en una pareja no existe la confianza, por mucho amor que haya en un principio, ésta acabará por romperse. El temor a que la persona amada se aleje con otro sujeto no debe condicionar vuestras vidas.

Por lo tanto, dejemos de deshojar margaritas preguntándonos si nos quiere o no nos quiere, porque si está a nuestro lado compartiendo el día a día y los buenos y los malos momentos es porque nos quiere. Porque dentro de ese inmenso abanico de posibilidades que tiene donde elegir, ha escogido estar contigo y toda esa desconfianza existe sólo en tu imaginación. En vez de ir minando la llama de vuestro amor, lo que tienes que hacer es avivarla con mucha más fuerza para que no se apague jamás.




There are no comments

Add yours

Click to Hide Advanced Floating Content
 
Click to Hide Advanced Floating Content
 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies