historia de amor lesbianas

Mi historia de amor- Mari y Azahara

Nuestra historia comienza mucho antes de que nosotras fuésemos conscientes, antes incluso de conocernos siquiera en fotos. Aunque ninguna creemos en el destino, de un modo u otro nosotras estábamos destinadas a estar juntas.

Hasta llegar a ella tuve que conocer a muchas chicas, algunas preferiría no haber conocido, y otras en cambio llegaron a ser amigas, y entre ellas mi primera novia.

Hasta que yo llegué a su vida tuvo que pasar por el desengaño, conocer a una nueva chica, y que esta chica diese la casualidad que fuera mi amiga.

Antes de haber hablado con ella ya sabía que era una chica de las que realmente valía la pena arriesgar todo. Primero la conocí por las palabras de mi amiga, más adelante por fotos, luego vinieron las redes sociales, y, por último, nos conocimos en persona.

Ella, cordobesa, se encontraba en Jaén estudiando. Yo, gaditana, me encontraba en Madrid trabajando. Miles de estrellas se tuvieron que alinear a nuestro favor, pero hoy podemos decir que llevamos cerca de dos años viviendo juntas.

Pero nuestra historia se formó poco a poco…ella tenía un lío raro con mi amiga, yo acababa de salir de una relación de cuatro años. Primero nos hicimos amigas, de esas que no se conocen prácticamente de nada pero es como si se conocen de toda la vida. Quizás por eso todo el mundo, y cuando digo todo el mundo es TODO EL MUNDO, decían que nosotras acabaríamos juntas, cosa que a nosotras nos hacía gracia. ¿Por qué todo el mundo estaba empeñado en ello? ¿Era tan obvio que todo el mundo lo veía menos nosotras dos?

Sin saber cómo ni por qué, a los pocos meses vino a Madrid. Fue un fin de semana normal, como cualquier fin de semana con una amiga, aunque quedan muy buenos recuerdos y un par de videos que demuestran.

Llegó verano, y entre rupturas y demás historias, no se me ocurrió mejor cosa que jugar a volver a conocernos. A la vez que hablábamos manteníamos una conversación paralela por facebook. Y así comenzaron las dudas; ¿esto lo está diciendo en serio o me está siguiendo el rollo?, ¿en serio quiere que vaya o será broma?

Más adelante supe que ella también se hacía estas preguntas.

Y así fue como, sin saber cómo, me colé en Córdoba un fin de semana. Recuerdo que cuando llegué pensé, “¿qué estoy haciendo aquí? Tarde para arrepentirse”. Pero lo cierto es que no me arrepentí en absoluto. No sé si ese fin de semana fue cuando me di cuenta de que me estaba enamorando de ella, quizás ya lo estaba y sólo tenía que descubrirlo, sólo se que todo lo que cuente de ese fin de semana es poco, fue…simplemente  inolvidable.

Después de aquello seguimos tal cual, tan amigas como siempre. Pero lo cierto es que algo había cambiado en ese verano, hasta que (por fin) después de unas semanas, un 15 de septiembre, me empieza a llamar de madrugada. No me sorprendió en absoluto porque sabía que había salido con sus amigos y ya llevaba unas copas de más, además de que de vez en cuando me mandaba alguna foto por whatsaap o me iba contando cómo iba la noche. En fin, que entre una cosa y otra dejó en el aire que estaba empezando a sentir cosas por mí que quizás no debía sentir. Y así empezó todo. Tardamos una semana en volver a hablar del tema, digamos que tuvimos que asimilar que, al final, teníamos que darles la razón a todos los que desde un principio decían que nosotras acabaríamos juntas, pero, sobre todo, teníamos que asegurarnos de si queríamos a no arriesgar nuestra amistad por algo que quizás saldría bien quizás no, y ninguna de las dos queríamos perdernos.

A su vez había otro pequeño pero gran problema: la distancia. ¿Éramos capaces de llevar una relación a distancia?, ¿Merecía la pena al menos intentarlo?

Eran muchas, muchísimas cosas que teníamos que pensar antes de dar el paso, puesto que arriesgábamos en ello mucho.

Pero, como ya he dicho al principio, aún sin creer en el destino estábamos destinadas a acabar juntas. Así que, en un principio, empezamos a vernos un par de fines de semana al mes, para luego ella dejarlo todo y venirse a Madrid conmigo. Eso quizás ha sido la mayor demostración de amor que he llegado a tener por parte de una persona, no es nada fácil dejar tu familia, tus amigos, tu tierra… y crean que sé de lo que hablo.

Así que aquí estoy yo, escribiendo esta historia, nuestra historia, mientras ella prepara la cena. Aún queda mucho por escribir, porque sé que ella es la definitiva, con la que antes o después acabaré casándome y formando una familia, con quien viajaré a París, con quien reiré y lloraré.

Y es que la vida a veces es como un juego, a veces ganas y otras pierdes. Pero alguna vez tienes que arriesgar y tener un poco de suerte para llevarte un trofeo a casa.

 

 Envíanos tu historia a info@mirales.es

 

 




There are 2 comments

Add yours
  1. paco

    Deliciosa historia. Quería deciros sobre lo que comentas “que los demás nos decían que terminaríamos juntas” me ha recordado una cita célebre de D. Jacinto Benevente, Escritor español que fué premio Nobel de Literatura, que decía lo siguiente: En el amor, como el fuego, suelen ver antes el humo los de fuera, que las llamas los de dentro.
    Que seais felices.


Post a new comment

Click to Hide Advanced Floating Content
 
Click to Hide Advanced Floating Content
 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies