Qué hago

“No quiere recuperar la sensibilidad en el clítoris. ¿Qué hago?”

Hola, me llamo Miriam.

Para poder llegar antes al quid de la cuestión, debo explicar mis problemas de salud y los de mi pareja.

En mi caso estoy diagnosticada de Trastorno Límite de la personalidad y Trastorno de atención y conducta, e hiperactividad en adultos. Gracias a Dios a mis 34 años, y después de quince desde que enfermé, llevo una vida bastante estable. Con mi medicación, mi psicóloga, mi psiquiatra. Todo en regla.

Mi pareja con 25 años enfermó, no sé si lo diré bien, de una enfermedad pulmonar, y el diagnóstico, digamos básico, es histiocitosis X. Con las consecuencias físicas que corresponden. De hecho, a día de hoy lleva oxígeno 24 horas, pero es una persona luchadora y sigue con sus 50 años vivita y coleando.

Nuestras relaciones sexuales son estupendas, a mí la medicación no me baja la libido ni el apetito sexual. Y ella, a pesar de ser menopáusica, hace ya bastantes años puede que no tenga ese apetito pero ya estoy yo para resolverlo.

El caso es de que aunque nuestras relaciones son estupendas y nos deleitamos bastante en el tiempo, en los preliminares y tal, mi pareja tiene un problema bastante grande de sensibilidad. Para ser más exacta, se excita, lubrica pero es difícil que yo pueda hacer que llegue a un orgasmo, porque igual encuentras ese único punto del clítoris donde siente, pero al final hay que recurrir a una balita vibradora y no siempre con éxito.

Esta situación no nos trauma ni nos quita las ganas.

Y pensareis: “¿Dónde esta el problema?”

Mi psicóloga, que es muy amiga suya, me contó y ella también, que tuvo que ir a una ginecóloga y cuando la vio casi se echa las manos a la cabeza. Porque su medico de cabecera pensaba que tenía la famosa cándida, una y otra vez, y no era así. Y se supone que día sí, día no tiene que ponerse una crema para que no se irrite. No hay manera de que sea constante.

Por otro lado, sufrí una violación, por hombres, y no quería saber nada de sexo, pero mi psiquiatra me dijo: “Por tu bien y el futuro de tu sexualidad , sí o sí, te vas a comprar lo que más te guste y te tienes que masturbar todos los días con ganas o sin ganas. Y volverás a recuperar la normalidad que tenías. Y así fue.

Con esta experiencia le comenté a mi psicóloga el problema de mi pareja y si esta podía ser una solución. Me dijo que por supuesto, que tenía que trabajar para poder tener más sensibilidad. Éxito o constancia cero pelotero. Total que un día vio el vibrador we-vi 3 y pensó: “Eso me podría ayudar”. Ni corta ni perezosa fui y lo compré. Que si le viene grande, que no nota nada, que no le da en el clítoris, y yo pensando y diciéndole: “Pero si te lo vas poniendo todos los días un rato y no tienes más que ponértelo, que se aguanta solo, irás recuperando sensibilidad“. Más excusas.

Y, sinceramente, ya no sé qué decirle, ni cómo animarla a que empiece y sea constante, porque disfrutaríamos y más, ella más aún, de nuestras relaciones.

No sé si me podéis aconsejar algo o no. Sí, ya se que es cabezota, pero por tomar paroxetina de 20 no se pierde totalmente la sensibilidad. Y tampoco hace caso de mi psicóloga, su amiga.

¿Qué hago? ¿La dejo a su rollo?

Gracias por vuestra paciencia y de antemano agradeceros vuestra contestación.

Un cordial saludo,

Miriam

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Respuesta de nuestra psicóloga sexóloga Aida Castaño:

Estimada Miriam:

Sin duda parece que tenéis una situación bastante compleja entre manos. Reducirlo todo a una “simple” directriz sería muy difícil ya que hay que tener muchos factores en cuenta.

Voy a empezar por lo más general, que quizá también valga para el resto de lectoras, y luego voy a concretar más para tu caso, esperando que pueda serte de ayuda.

El clítoris tiene numerosas terminaciones nerviosas (es la parte del cuerpo en las mujeres que más tiene) y por lo tanto es bastante sensible. Por supuesto, la sensación puede ser muy diferente según qué mujer, hay mujeres que tienen más sensibilidad que otras. Pueden existir problemas a nivel fisiológico que quizá reduzcan esa sensibilidad (se me ocurre, a bote pronto, alguna operación que haya podido salir mal en esa zona, una irritación por algún otro problema). Otra de las opciones a nivel fisiológico es que algunas medicaciones producen problemas asociados: falta de deseo, baja lubricación… La menopausia, en algunas mujeres, también provoca falta de deseo, entre otras cosas, por los problemas hormonales que puedan tener y por la falta de lubricación asociada.

Sin embargo, lo que con más frecuencia suele ocurrir es a nivel psicológico. La falta de deseo debida, por ejemplo, a una educación restrictiva, una sexualidad pobre o algún evento traumático asociado a la sexualidad suelen ser las causas más comunes. Voy a ir explicando una a una:

  1. Educación restrictiva: generalmente las personas más mayores son las que suelen tener más problemas en este sentido, aunque las jóvenes tampoco se salvan en muchas ocasiones. Una educación con una fuerte ética y moral (religiosa o no) en la infancia y adolescencia, donde la sexualidad se presenta como algo malo, influye negativamente en nuestra vida sexual de adulto, aunque no siempre somos conscientes de ello. Se coge tal miedo a disfrutar del sexo que de adultos no podemos disfrutar de las relaciones sin ese sentimiento… En este caso, habría que desmontar todos esos mitos y esa educación recibida, un/-a sexóloga/-o os podrá ayudar en esa tarea.
  2. Una sexualidad pobre: las mujeres por lo general hemos tenido un escaso acceso al sexo. Esto es: la masturbación estaba mal vista, no se nos ha permitido el acceso a la pornografía de una manera más o menos directa, ni se espera de nosotras un papel activo en la sexualidad. Esto nos lleva a que no conocemos qué es lo que nos gusta, cómo nos gusta ni nos permitimos disfrutar libremente sin prejuicios de por medio. Antes de pretender que otra persona nos haga sentir placer, debemos conocernos nosotras mismas. Cada mujer tiene una manera diferente de disfrutar y no podemos pretender pensar que lo que funcionó con una funcione con otra. Si tenéis muchos prejuicios con respecto a masturbaros, ver porno y, en definitiva, investigar sobre vuestra propia sexualidad, os recomiendo de nuevo acudir a un especialista, en este caso, un/-a sexóloga/-o.
  3. Evento traumático: puede ir desde dolor en las relaciones (por falta de lubricación, por falta deseo, por falta de tacto de quien lo hacía, etcétera) hasta violaciones o abusos en la infancia. Son eventos que nos hacen asociar la sexualidad a algo malo y dañino. ¿Quién querría hacer algo que en el pasado le provocó dolor y sufrimiento? Pero, por supuesto, no tiene por qué ser así. Tendremos que desprendernos de ese evento traumático para poder mirar hacia adelante y poder tener una sexualidad sana. En este caso, también recomiendo acudir a un profesional, psicóloga/-o o sexóloga/-o.

Explicado todo esto, vayamos a tu caso en particular, Miriam. Tu pareja parece cumplir varios de estos preceptos:

  • Problemas de salud:
    • Si está conectada todo el día a una máquina de oxígeno puedo presuponer que no puede hacer demasiados esfuerzos (corrígeme si me equivoco) y quizá eso le reste ganas a hacer ningún esfuerzo físico (aunque ese esfuerzo reporte placer).
    • La medicación que toma tendríais que consultar a vuestro médico si también provoca un descenso del deseo sexual y, en caso de que así fuera, si existe algún otro medicamento alternativo que no tenga este efecto secundario.
    • La menopausia en ocasiones provoca falta de deseo, pero no por la menopausia en sí, sino por los efectos asociados: falta de lubricación, alteraciones hormonales, apatía, depresión… Todo esto lleva a no tener muchas ganas de practicar el sexo.
  • La sensibilidad no es algo que se trabaje simplemente masturbándose todos los días si no se va al problema de raíz. Quizá para la falta de deseo por apatía sí puede ser una solución (que no necesariamente tiene que ser la solución para tu pareja en concreto), pero, como he comentado antes, creo que podría haber otros muchos factores que pueden estar influyendo.

Mi consejo: lo primero que deberías hacer es sentarte con ella y dejar que sea ella la que hable. Que te diga qué es lo que siente, si cree que tiene o no un problema, si disfruta del sexo… Quizá ella disfrute con lo que hacéis (con la bala vibradora como has dicho sí disfruta) y no necesite más, no todas las mujeres disfrutamos igual. Y, en caso de que sí quiera disfrutar del clítoris tanto como tú quieres que lo haga, explorad cuál puede ser el problema y si necesitáis la ayuda de un profesional. Pero en cualquier caso, no la fuerces a hacer algo que quizá no quiere. Es ella la que tendrá que decidir qué quiere hacer.

Espero haberte sido de ayuda y que tu problema haya podido también ayudar a otras de nuestras lectoras.

No dudéis en mandar vuestras consultas y estaré encantada de poder ayudaros.

Aida Castaño

Visita mi web www.hedoneterapia.es



There are 2 comments

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  1. Miriam

    Muchisimas gracias por contestarme. Me he quedado un poco muerta de verlo publicado pero si ayuda a otras personas, bienvenido sea.
    Gracias por tus consejos, los pondremos en practica.


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