¿Novia celosa?

El común de los mortales olvida con facilidad que ser lesbiana es mucho más difícil que protagonizar una serie en la que haces de ti misma pero más neurótica, o soportar un alud de entrevistas llenas de preguntas picantes. Después de una cena romántica en la que has conseguido que al sofá le vuelvan a sonar  todos los muelles, quedan platos sucios que hay que fregar; la mujer tan atrayente y sensual que compartió cama contigo anoche también genera ropa sucia que hay que lavar; y aparte de todas estas obviedades está, por supuesto, una todavía más grande e incómoda: la frase “no puedo ir, que ésta se pone como una energúmena”. No es prerrogativa exclusiva de los hombres (¡qué más quisiéramos!), sino que es bastante sufrida por todas nosotras. Yo misma, por ejemplo, me vi obligada una vez a cancelar mi cuenta de Tuenti por orden expresa de mi novia de entonces. Me planteé: “¿Invaden realmente mi espacio vital este tipo de peticiones o estoy mostrándome demasiado quisquillosa? ¿Serán celos?”. Y tras estas dos preguntas, comencé de nuevo el tedioso proceso de darse de alta en una red social de la que te acabas de borrar.

Existen los celos “sanos”, por llamarlos de alguna manera, que son aquellos que no son dañinos, que nos impulsan a mejorar nuestro aspecto una tarde cualquiera para mantener el interés de nuestra pareja o que nos hacen pensar en jubilar de manera definitiva el pijama de cuando teníamos quince años y que tanto nos gusta. ¿Sonríes, verdad? Todas lo hemos hecho mientras una pregunta resonaba en nuestras mentes: “¿Le gustará? ¿Se dará cuenta?”.

Pero, como bien sabemos, no todos los celos son así.

En teoría, las personas celosas son muy inseguras, tienen una baja autoestima y han sufrido falta de afecto o atención en la infancia. Los celos se desencadenan cuando perciben una amenaza hacia algo que consideran como suyo y su “derecho a la propiedad” se ve en peligro; pero no hace falta que se trate de algo real. Es muy conocida la capacidad creativa que poseen: ven donde no hay, sospechan traiciones donde sólo hay amistad pura y casta y son capaces de creer que cualquier detalle positivo con ellas se trata de una hábil maniobra para encubrir tus actividades lujuriosas con otras personas.

Conozco a una pareja que es el perfecto ejemplo; una de ellas no permite que su novia levante la cabeza en un bar y mucho menos que me salude si nos encontramos por la calle. Yo procuro saltarme a la torera esas restricciones pero creo que empeoro la situación en lugar de ayudar. En una ocasión me contó: “Como a ella le gusta mucho tomarse unas cañas fuimos a un bar que está muy bien pero, como siempre, ella puede hacer lo que quiera y yo no. Tontea con todas delante de mis narices”. Otro día pude verlo con mis propios ojos, aunque dejé que ella me lo contara: “Fuimos a una súper fiesta en coche porque aunque el local estaba algo lejos, habíamos quedado con todo el grupo de amigas por primera vez en mucho tiempo. A mí me encanta bailar y como todas estábamos muy animadas, fingió que se había torcido un tobillo y tuvimos que irnos cuando no llevábamos dentro ni una hora. En el coche se comportaba con normalidad y ya no le dolía nada”.

Tengo otra amiga que me pregunta todas las semanas si creo que su novia es celosa. “Bueno, para mí lo es un poco, pero eso es cosa vuestra”, digo mientras observo cómo finge una borrachera tremenda para atraer su atención y que deje de hablar conmigo.

Los celos se pueden manifestar en estos detalles molestos o en casos extremos como el que tuvo lugar en diciembre del 2011 en Staffordshire (Reino Unido), donde una chica de diecinueve años apuñaló a su novia de veinticinco porque, mientras ésta dormía la siesta plácidamente, aprovechó para mirar su teléfono móvil y vio algún que otro mensaje que no le gustó mucho; tras apuñalarla, quedó en el suelo pidiendo auxilio pero su novia se negó a llamar a una ambulancia. Si eso no es rencor y mala leche, que baje Dios y lo vea.

Son pequeñas molestias, pequeñas concesiones que vamos haciendo sin darnos cuenta de que un día estaremos tan condicionadas por la otra persona que cuando nos deje por otra (no he conocido a una celosa que sea fiel) nos costará mucho trabajo retomar el camino donde lo abandonamos. Sin embargo, no todo el mundo tiene la misma concepción de “espacio vital”: hay personas para las que cambiar una taza de sitio significa poco menos que sacrilegio y para otras renunciar a derechos básicos como son poder comunicarse con otros seres vivos, tomar algo con sus amigos o disfrutar de las redes sociales no significan nada. Habría que preguntarle, por ejemplo, a Samantha Ronson, la novia de Lindsay Lohan; Sam es DJ, trabaja en un club nocturno en Los Ángeles y Lindsay la acompaña a todas partes, incluso al trabajo, no la deja ni a sol ni a sombra. Me pregunto si haría lo mismo si su pareja fuera Ann Bancroft, la primera mujer en llegar al Polo Norte a pie, aventurera incansable.

Cristina Ceballos




There are 15 comments

Add yours
  1. irati

    lo que llamas celos ‘sanos’ no son más que inseguridades. no creo que exista tal cosa como los celos sanos. serán inseguridades, complejos, miedos, baja autoestima, posesividad,.. ¿no?

    • Maika

      Los celos sanos, son cuando te das cuenta que te molesta un poco que se quede mirando a otra, pero no montas ningun numero, cuando hay amor de verdad un poco de celos tiene que haber, porque si te da igual lo que haga, es que poco te importa, eso visto desde mi punto de vista claro.

  2. Ana

    Ainsss, yo soy muy celosa, pero lo que no quiero ni puedo hacer es prohibir nada. Es que eso es negarle libertad, y por tanto, alejarla de mi lado. Sufro por dentro cualquier comentario y/o gesto que haga a otra persona y me aguanto, porque ese es mi problema.

  3. Maika

    Yo siempre tuve pareja de hombres, no me salio bien, en mi familia hay lesbianas nunca me sentí atraída por una mujer hasta que la conocí a ella, me enamoro hasta la médula, ningún hombre me hizo sentir lo que ella despierta en mi, pero su inseguridad, su desconfianza en mi hacen mella, en pocos meses de relación me ha dejado montones de veces, por sus inseguridades y miedos, luego vuelve no puede vivir sin mi, ha llegado un punto en que ya no puedo mas, ella sale tiene sus amigos, pero lo que yo haga esta mal, piensa que la engañare en cualquier momento jamas fui infiel a mis ex parejas ni las quise como a ella. Es la persona que mas he querido, pero se esta cargando la relación.

  4. Cécile

    Los celos siempre tienen que ver con posesión y eso es el contrario del amor, creo yo. Tambien lo es la dependencia… pero cuantas se sienten realmente libre en la pareja? Hay que tomar responsabilidad de sus sentimientos y su crecimiento personal primer de todo.
    Os recomiendo el libro “El buen amor en la pareja” de Joan Garriga Bacardi.

  5. Bluewine

    Lo contrario al amor es el miedo, ni siquiera es el odio, porque ciertamente odiamos lo que tememos; y ese miedo puede adquirir distintos matices y nombres, como son los celos.
    Y es que las ideas preconcebidas acerca del amor que se nos venden hoy en día no ayudan a vislumbrar lo que realmente es, y lo que no es, y amor, no es sinónimo de posesión, ni mucho menos de propiedad.
    Muchas veces olvidamos una verdad ineludible que “Las mejores cosas de la vida no pueden lograrse a la fuerza”; podemos obligar a comer, pero no podemos obligar a sentir hambre, podemos obligar a alguien a acostarse pero no podemos obligarle a dormir…
    Los celos responden a miedos e inseguridades, que yacen al interior de cada una de nosotras, para superarlas tenemos que ser conscientes de donde proceden todas esas cosas, aceptarlas y mirar a través de ellas, sin violencia de ningún tipo, aceptándonos tal cual somos y entendiendo que el amor no se crea ni se destruye, nunca deja de ser, sólo se trasforma. Y que la persona que hoy está a nuestro lado nos ha escogido por lo que somos y no somos, al igual que nosotros a ella. No hay que vivir con miedo a la vida ni al amor, ni a la sana convivencia en pareja.
    Además está claro que el respeto es un elemento importante en toda convivencia, pero ese respeto, al igual que el amor, no tiene que ser producto del temor a otros, si no de la aceptación de la diversidad y de la tolerancia a lo que conocemos y no conocemos.
    En fin, muy buen articulo, como siempre, chicas; muchas gracias por hacernos reflexionar y crecer.

  6. Aroa

    Me ha gustado mucho este artículo, es complicado el tema de los celos y, sobretodo, el de las pequeñas concesiones que se hacen creyéndolas por amor pero que, en realidad, se hacen por miedo y te van anulando como persona. Yo caí en una relación así y lo pasé muy mal, fue muy destructiva pero a día de hoy tengo una relación sana, compartimos nuestras vidas pero ni mi vida es ella ni pretendo que su vida sea yo, ni mucho menos. Yo siempre la digo: contigo, no tuya, conmigo, no mía.

  7. La perra strikes back

    En mi caso, la mayor parte de las chicas con las que he tenido algo serio y que eran celosas, todas me fueron infieles. Y ahí lo dejo.

  8. La Cris

    Bueno, gracias a todas por leer pacientemente y por vuestros halagos, siempre resulta muy enriquecedor leer distintas opiniones.
    Me alegro mucho de que haya generado este pequeño debate, porque estoy convencida de que todas hemos dado en algún momento con alguien que va acotando la autopista de nuestra vida hasta convertirlo en un empinado camino de cabras.

  9. wolverine

    En mi humilde opinión, creo que también hay muchas chicas a las que les encanta dar celos a su pareja,por su propia inseguridad,también están las infieles incorregibles,a las que es mejor dejar antes de que te vuelvan loca.Bajo mi propia experiencia personal,yo soy más posesiva que celosa,no me avergüenza confesarlo,se que es un defecto de fábrica igual que lo son los celos,pero bajo mi punto de vista, mas tolerable cuando el amor es real y recíproco.El crecimiento debe ser individual y compartido,en el momento en el que dos personas se alejan del camino que planificaron juntas,es mejor decir adiós.-

  10. Tefa

    Mi novia es supremamente insegura, siempre tuve parejas hombres hasta que ella me besó. Una vez ahí supe que la amistad tan fuerte que sentía por ella era realmente amor. Ella es mi primera y hasta ahora única experiencia con una mujer. No hemos podido disfrutar de la relación por los problemas que acarrea amar a otra mujer en nuestra sociedad, para la cual además yo aparento aun ser hetero :/ por lo que muchos hombres me cortejan e invitan a salir lo que a ella le da una rabia y paranoia terrible, tanto que siento que se convierte en otra persona, son celos tan enfermizos! 😐 yo no le presto atención a nadie que no sea ella y aun así hace cosas que de verdad me decepcionan terriblemente de ella como esculcar cada vez que puede mi teléfono… Me ha gustado leer este artículo.


Post a new comment

Click to Hide Advanced Floating Content
 
Click to Hide Advanced Floating Content
 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies