¿París contra el matrimonio homosexual?

Cristina, española residente en Francia nos cuenta cómo se vivió la mediática manifestación en contra del matrimonio igualitario: El veinticuatro de marzo tuvo lugar una manifestación en París a lo largo de la avenida de la Grande Armée, contra el matrimonio homosexual. Según fuentes de la policía, acudieron unos 300.000 manifestantes, mientras que desde la propia organización se hablaba de casi un millón y medio de personas concentradas en evitar que el proyecto de ley “Mariage pour tous” pase en abril a la Asamblea Nacional y pueda ser totalmente aprobado y aplicado antes del verano, como está previsto.

Por supuesto, a la cabeza de la manifestación se encontraban varios representantes de partidos políticos, entre los cuales cabe destacar a la rubia nieta del fundador del partido de ultra derecha Front National, Marion Maréchal Le Pen, que con sólo veintidós añitos ya es diputada en la Asamblea Nacional. Cuando me enteré de que no tiene novio, pensé en pasarme a hacerle una visita, porque tiene cosas buenas aparte de ese irresistible candor de estudiante de cuarto de derecho: es defensora activa de los derechos de los animales y una determinación que tiene su atractivo, aunque se trate de una Le Pen y la comparen con Santa Juana de Arco. Cuántas nos dejaríamos abrasar un poco…

Una de las organizadoras y portavoz de este tipo de saraos es Frigide Barjot, pseudónimo que esconde un nombre realmente feo y que pretende ser un juego de palabras divertido emulando a la famosa Brigitte Bardot. Hay que verla, sobre todo sabiendo que en su juventud, ante de volverse una ferviente católica anti-gay en el transcurso de una peregrinación a Lourdes, frecuentaba los garitos del ambiente parisino; supongo que se limitaba a mirar y tomarse algo, como dicen todas. Tiene un vídeo musical (sin desperdicio…) en el que trata de imitar la voz de la Bardot, con un título revelador: “Hazme el amor con dos dedos”

Los organizadores también se ocuparon del aspecto logístico y espero que tuvieran mucho éxito, porque para “pagar” la manifestación se hizo una colecta en el mismo sitio, con la que pensaban recaudar de uno a dos euros por persona estilo “Operación Bocata”, pero sin mortadela. Puede que repartieran algo más que salami, porque poco después la policía tuvo que echar mano del gas lacrimógeno al desmadrarse unos cuantos y tratar de pasar a los Campos Elíseos saltándose el cordón policial. Lo que hubiera dado por haber sido una joven gendarme destacada allí…

Revelador fue también el hecho de ver un montón de banderas españolas entre los manifestantes, cuando los franceses que aún tienen esperanzas de mejorar un poco siempre nos citan como ejemplo de integridad y adaptación a los tiempos al haber aprobado la ley del matrimonio homosexual y la adopción relativamente pronto, mientras se ven continuamente lastrados por este tipo de sucesos. “No os preocupéis”, les digo yo, “si nosotros hemos podido…” Pero sudan; sudan tanto como todos nosotros mientras dudábamos de la aprobación de la ley, mientras rezábamos (sí, nosotros también tenemos Dios, señores, les guste o no;  y a veces incluso es el mismo que el suyo) para que un gobierno nos devolviera los derechos que tenemos al nacer y que perdemos cuando despertamos a la vida; recuerdo consultar las noticias, comprar los periódicos, contener la respiración con el famoso Foro de la Familia y preguntarme por qué motivo tengo que pagar los mismos impuestos que ellos, si yo soy ciudadana de segunda.  La lástima es que esta vez no haya habido una pareja de bellísimas desconocidas  decidida a acallar la manifestación dándose un cinematográfico beso de tornillo…

 

Por Cristina Ceballos

 



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