PATRICIA-CAMPOS

Patricia Campos, la piloto militar que tuvo que dejarlo por ser lesbiana.

La historia de Patricia Campos Domenech es de esas que darían para una serie con muchas temporadas. Su vida es un ejemplo único de superación, pero desgraciadamente está plagada de discriminación.

España. Siglo XXI. Y sí, todo sigue siendo difícil para una mujer cuando se sale del tiesto de lo que “puede hacer una mujer”.

Todo lo que Campos ha conseguido lo ha hecho ella sola, nadie se lo ha puesto fácil, y muchas veces ha sido esquivando zancadillas. Es la primera, y única hasta ahora, mujer piloto de reactor del Ejército. Ahora ex piloto porque, según sus propias palabras “tuve que dejarlo por ser lesbiana“. Patricia nunca habló de su orientación sexual a sus compañeros de Armada, porque ya sin hacerlo tenía que soportar  juicios, críticas y actitudes homófobas suficientes, tanto por ser mujer como por ser lesbiana. “La vida militar no es compatible con mi orientación sexual”, lamenta. Según palabras de Campos “el Ejército vive en un mundo completamente paralelo al resto de la sociedad”.

Tras abandonar su sueño porque se estaba convirtiendo en una pesadilla, Patricia se ha dedicado al fútbol profesional en EEUU, su otro talento, y a colaborar con una ONG en Uganda, “Soccer without borders”. Ha publicado el libro Tierra, mar y aire (Editorial Roca) para que “otras mujeres, y mujeres lesbianas, que entren en el Ejército tengan las cosas más fáciles (…) Se lo debía a las mujeres y hombres que han dado la vida por los derechos humanos, a las mujeres que murieron defendiendo el sufragio femenino. Es su agradecimiento y homenaje personal. Pero es también una reflexión sobre el machismo aún existente en la sociedad y, sobre todo, en las fuerzas armadas, y una forma de reivindicar una vez más y en pleno siglo XXI que la homosexualidad no es una enfermedad”.

Llegar a ser la primera entrenadora española de fútbol americano también fue una lucha para ella. Para jugar tuvo que enfrentarse a su propia familia. Su abuela le reprendía por hacer cosas de “chicote” y le exigía una actitud más femenina. Ahora para dedicarse a esta pasión ha tenido que abandonar de nuevo algo: en este caso su propio país, porque “en España una mujer no tiene posibilidad de entrenar a un equipo”. Así es que se fue a EEUU, y posteriormente a Hawai. 

Es impactante como esta mujer se ha levantado una y otra vez, y como tanto talento y tenacidad le han llevado a conquistar sueño por sueño, proyecto por proyecto. Admirable, Patricia Campos.

Lee también Patricia Racette, una diva lesbiana en la Opera. 




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