Poesía

Marie Howe

Este mes os invitamos a leer poemas de Mayra Oyuela, Marie Howe y Violeta Luna.

TRANVIARIA

por Mayra Oyuela

Llevo al mundo como pendientes en mis orejas,
rozo con mis pestañas a los desconocidos,
beso manos de transeúntes
(hormigueo en los labios).
Que alguien me aborde,
soy el metro que esta ciudad jamás conoció,
atrevidos en mi todos los años,
en mí el transcurrir,
en mí la palabra ventrílocua de cada estación,
en mí la espina
y el diente que muerde la rosa de lo oculto.
Mis muertos no son sombras raídas en la luz.
Que alguien me aborde,
sé cual es el principio y el final de este cuento.
Que alguien suba y se detenga en mí.
Mis ojos son túneles que dan a cualquier lugar,
mis manos paredes para reposar en lo oscuro,
mis brazos sillones para que vengan a hacer el amor.
Roto ya todo lo íntimo en mí,
he de saberte andar,
mundo, con los puños cerrados en señal de auxilio
y no de defensa cerrados
para llevar en ellos el resto del aire que no supo caber en mis pulmones.
En la imperfección está lo bello.
No necesito ser el poeta sino el poema,
la belleza está por encima
de la lógica de cualquier poeta.
Necesito andarte despacio, camino,
no me detengo en el asombro de saber llegar,
mundo: en tus barrios, tatuadas están
las paredes de calcárea sumisión,
en tus barrios fue donde aprendí
a defender el descenso.
Soy el metro que esta ciudad jamás conoció;
en mí los volantes con fotos de desaparecidos,
en mí tumultos de palabras
que alguien no pudo barrer bajo la alfombra,
en mi el transcurrir.
Que nadie venga a preguntar
porque no te describo,
esperanza,
yo hablo de eso otro bello,
que no está en lo bello.
Abórdenme predicadores de la tarde,
zanates, pirueteros, estudiantes:
no olviden el punzón y esriban en la oquedad de mis vagones
teléfonos para citas de amor,
DJ, bartenders y todos con título
de extranjerismo en su profesión,
suban carniceros del San Isidro, conserjes
y putas, albañiles vengan a devolver la sonrisa
a las princesas de los domingos.
Mujeres: describan con su carmín
la caricia que no les tocó,
suban, fresitas del high school,
madres solteras, suicidas,
docentes, vengan a traficar
perfumes traídos del Canal de Panamá,
vengan a abordarme, en mí el transcurrir,
todos los años, el suspenso del que anda a tu lado,
a pesar de su humanidad.
Sé quien soy, basta una palmada en el hombro
y retorno a mis pies nauseabundos de sueños,
basta una palmada en el hombro
y retorno a mí al anonimato,
a la flatulencia, a la humana que soy.
¡Abórdenme!!!
soy el metro que esta ciudad jamás conoció,
vengan y calcen mis pies
ya que nunca podrán calzar mis zapatos.

 

 

DESPUÉS DE LA PELÍCULA

por Marie Howe

 

Mi amigo Michael y yo estamos caminando a casa discutiendo la película.

Él dice que cree que una persona puede amar a alguien
y todavía ser capaz de asesinar a esa persona.

Le digo: No, eso no es amor. Eso es apego.

Michael dice: No, eso es amor. Puedes amar a alguien, y que llegue un día

en que te veas forzada a pensar “es él o yo”,

pienses “yo” y lo asesines.

Le digo: Entonces no es más amor.

Michael dice: Sin embargo, fue amor hasta entonces.

Digo: Puede ser que nos refiramos a diferentes cosas por la misma palabra.

Michael dice: Los humanos son complicados: el amor puede existir incluso en el corazón asesino.

Le digo que lo que podemos querer decir por amor es deseo.

El amor no es un sentimiento, digo. Y Michael dice: ¿Entonces qué es?

Estamos caminando por la calle West 16th –una noche despejada– y oigo mi voz

repitiendo lo que solía decirle a mi marido: El amor es acción, solía decirle.

Simone Weil dice que cuando amás verdaderamente eres capaz de mirar a quien quieres comer y no comerlo.

 

Janis Joplin dice, toma otra pequeña parte de mi corazón ahora, amor.

Meister Eckhardt dice que mientras amemos las imágenes estamos condenados a vivir en el purgatorio.

 

Michael y yo estamos parados en la esquina de la 6ª avenida diciendo buenas noches.

No puedo tomar suficiente del spritzer de mandarina que acabo de comprar.

Una y otra vez me llevo la fría lata a mi boca y chupo la cosa que hizo el agujero

en la chapita.

¿Qué haces mañana?, dice Michael.

Pero lo que pienso que dice es: “Eres muy estricta. Eres una monja”.

Luego pienso: ¿Amo lo suficiente a Michael para dejarlo pensar estas cosas de mí incluso si no las está pensando?

Sobre Manhattan la luna se pierde y el cielo se vuelve más claro y frío.

A pesar de que los días, después del solsticio empezaron a alargarse,

los dos sabemos que el invierno sólo ha empezado.

 

Traducción de Tom Maver. Corrección y adaptación a español estándard: Laura Zorrilla.

 

AFTER THE MOVIE

My friend Michael and I are walking home arguing about the movie.

He says that he believes a person can love someone

and still be able to murder that person.

I say, No, that’s not love. That’s attachment.

Michael says, No, that’s love. You can love someone, then come to a day

when you’re forced to think “it’s him or me”

think “me” and kill him.

I say, Then it’s not love anymore.

Michael says, It was love up to then though.

I say, Maybe we mean different things by the same word.

Michael says, Humans are complicated: love can exist even in the

murderous heart.

I say that what he might mean by love is desire.

Love is not a feeling, I say. And Michael says, Then what is it?

We’re walking along West 16th Street—a clear unclouded night—and I hear my voice

repeating what I used to say to my husband: Love is action, I used to say

     to him.

Simone Weil says that when you really love you are able to look at

     someone you want to eat and not eat them.

Janis Joplin says, take another little piece of my heart now baby.

Meister Eckhardt says that as long as we love images we are doomed to

     live in purgatory.

Michael and I stand on the corner of 6th Avenue saying goodnight.

I can’t drink enough of the tangerine spritzer I’ve just bought—

again and again I bring the cold can to my mouth and suck the stuff from

the hole the flip top made.

What are you doing tomorrow? Michael says.

But what I think he’s saying is “You are too strict. You are

     a nun.”

Then I think, Do I love Michael enough to allow him to think these things

     of me even if he’s not thinking them?

Above Manhattan, the moon wanes, and the sky turns clearer and colder.

Although the days, after the solstice, have started to lengthen,

we both know the winter has only begun.

 

 

POR CULPA DE LOS NÚMEROS

por Violeta Luna

Por culpa de los números
estuve siempre mal en todo cálculo.
Por no poder usar los logaritmos
la cuenta de mi vida se fue al suelo.
Jamá hallé mi siete
ni pude poner cifras a mis letras.
No supe el porcentaje de mis fraudes.
Tal vez por eso mismo
no tuve nada exacto.
Por no poder restar decimales
me fui llenando de humo,
de vientos y palomas
y nunca pude ser un tres resuelto.
Se me quedó en la nada
mi signo con tu máxima potencia.
Y siempre me rebotan
las gélidas fracciones del olvido.
Por culpa de los números
no me entendieron nunca.
Por culpa de esas plagas
jamás hallé la ruta de la lógica,
jamás un mar tranquilo,
jamás un tiempo eterno.
Por no poder hacer raíz cuadrada
no tuve un edificio de esmeraldas
ni alfombras voladoras.
Me fui quedando pobre,
sin amuletos propios
ni talismanes mágicos.
Por olvidar el álgebra
no pude ser brillante
y apenas me quedaron las gaviotas
y un cráneo lluvioso
en donde hace columpio el arcoiris.
Por culpa de los números
se me cayó la casa de la suerte
y hasta el amor más firme
se fue por la tangente.




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