
Este mes os invitamos a leer poemas de María Victoria Atencia, Beatriz Zuluaga y Piedad Bonnett.
Marta y María
por María Victoria Atencia
Una cosa, amor mío, me será imprescindible
para estar reclinada a tu vera en el suelo:
que mis ojos te miren y tu gracia me llene;
que tu mirada colme mi pecho de ternura
y enajenada toda no encuentre otro motivo
de muerte que tu ausencia.
Mas qué será de mí cuando tú te me vayas.
De poco o nada sirven, fuera de tus razones,
la casa y sus quehaceres, la cocina y el huerto.
Eres todo mi ocio:
qué importa que mi hermana o los demás murmuren,
si en mi defensa sales, ya que sólo amor cuenta.
Más información:
bib.cervantesvirtual.com/bib_autor/atencia/
Cómo duele ese amor
por Beatriz Zuluaga
Cómo duele ese amor
que se aposta en la esquina
y se pinta la boca
se menea, pide y discute,
pone precio
y llora todas las mañanas
sin que nadie lo sepa.
Certeza
por Piedad Bonnett
"Siempre hay paz en la certeza..."
Truman Capote
Hasta el fondo del vaso
desde tu oscuro fondo
caían las palabras
difíciles
amargas
caían como gotas espesas y brillantes
que iba sorbiendo el tiempo
como arena finísima
caían
haciendo un agujero
en mi mano extendida
ideograma de tintas visibles
de un idioma
que iba olvidando mientras lo aprendía
y el instante nacía cada vez
para morir
en memoria y en fuga de presente.
Tenerte era perderte.
No tenerte
es esperar
confiada
que no llegues.
Más información:
es.wikipedia.org/wiki/Piedad_Bonnett
caribe.udea.edu.co/~hlopera/La_Palabra_Viva/pb.html
¿Te gustaría que alguna de tus creaciones formara parte de nuestra sección de poesía? Sólo tienes que elegir un buen texto y enviarlo a poesia@mirales.es. Si tu poema preferido lo ha escrito otro autor/a, también nos encantaría compartirlo. Tan sólo deja claro su título, nombre y obra a la que pertenece.
Comentarios de Mirales generados por Disqus
¿Dónde se denuncian los robos de cosas intangibles? En abril llegó una nueva colaboradora a MíraLES. También es víctima de robo. A ella le robaron diez años de su vida. ¿Cómo sucedieron los hechos? Comenzaron cuando tenía 20 años y acudió a su madre para decirle que, al parecer, le gustaban las chicas. Su madre acudió al sicólogo. El sicólogo acudió a sus juicios: “No te preocupes, eres normal (entendiendo normal como heterosexual). Lo único que sucede es que te obsesionas con chicas, pero eso no quiere decir nada, todo el mundo tiene obsesiones. Cuando te vuelva a pasar, vienes a verme”.
Ella vivió una década repitiéndose esas palabras cada vez que se enamoraba de una mujer. Ella vivió una década manteniendo relaciones breves y fallidas con chicos. Diez años le costó empoderarse y que sus sentimientos gritaran más algo que su sicólogo y su madre.