
Este mes os invitamos a leer poemas de Meira Delmar, Amalia Bautista y Juana Castro.
Muerte mía
por Meira Delmar
La muerte no es quedarme
con las manos ancladas
como barcos inútiles
a mis propias orillas,
ni tener en los ojos,
tras la sombra del párpado
el último paisaje
hundiéndose en sí mismo.
La muerte no es sentirme
fija en la tierra oscura
mientras mueve la noche
su gajo de luceros,
y mueve el mar profundo
las naves y los peces,
y el viento mueve estíos,
otoños, primaveras.
¡Otra cosa es la muerte!
Decir tu nombre una
y otra vez en la niebla
sin que tornes el rostro
a mi rostro, es la muerte.
Y estar de ti lejana
cuando dices: "La tarde
vuela sobre las rosas
como un ala de oro”.
La muerte es ir borrando
caminos de regreso
y llegar con mis lágrimas
a un país sin nosotros
y es saber qué pregunta
mi corazón en vano
por tu melancolía.
¡Otra cosa es la muerte!
Más información:
es.wikipedia.org/wiki/Meira_Delmar
www.los-poetas.com/f/delmar1.htm
aprendeenlinea.udea.edu.co7
¿Hasta cuándo?
por Amalia Bautista
¿Hasta cuándo en el túnel sin salida,
en el bosque de púas, en el pozo?
¿Hasta cuándo instalada en la esperanza
de los que nada esperan?
¿Hasta cuándo perdida en laberintos,
en ciudades sin luz, en pesadillas
que no terminan cuando acaba el sueño?
¿Hasta cuándo tragando
la niebla espesa, el desconcierto, el vértigo?
¿Hasta cuándo sin ti?
¿Hasta cuándo con otros?
Más información:
www.revistafabula.com/16/documents/16amaliaBautista.pdf
es.wikipedia.org/wiki/Amalia_Bautista
De la lonja
por Juana Castro
No te amaré mañana. He aguardado
tantos días desnuda, con tu nombre
grabado entre las cejas, que olvidé
los inviernos, el azul y las rosas.
Ciertamente, habría de ser negra
la piel negra del perro que amordazó
mis piernas y fue lenta, hacia dentro
vistiendo de parálisis la gallarda
evidencia del hombro. Hoy he visto
que tan sólo milímetros le restan
a los hilos del túnel. Pero existe el remedio:
Mañana, cuando tú te despiertes,
encontrarás el lecho bañado con mi sangre.
Un panal de uñas rotas, y tal vez
una pluma deshojada en la lucha.
No debes sorprenderte. Habré ganado
en el instante último mi guerra.
Con un ala perdida junto al cielo
y la llave morada de los labios, estaré,
torpe y triste, otra vez aprendiendo.
Mas debe ser así, pues que la libertad
hermana es gemela de la muerte.
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Ella vivió una década repitiéndose esas palabras cada vez que se enamoraba de una mujer. Ella vivió una década manteniendo relaciones breves y fallidas con chicos. Diez años le costó empoderarse y que sus sentimientos gritaran más algo que su sicólogo y su madre.