
Este mes os invitamos a leer poemas de Luz Méndez de la Vega, sor Juana Inés de la Cruz y Teresa Maciá.

VII
por Teresa Maciá Gosalvez
Te nombro en el asfalto.
Te nombro achicando silencios.
Te nombro con la voz en el hombro,
latiendo como un hondo tornado.
Te nombro en un turbio volcán
de literatas y diccionarios
Te nombro desde la noche entornada,
desde la noche fría y consternada.
Te nombro a ti, querida,
que no me estás escuchando.
Te nombro.
Te nombro.
Tiembla la ciudad,
por ti la estoy derribando,
abriéndome la carne, la garganta añil.
Te nombro a ti.
Te nombro.
Y al nombrarte me reconozco.
Tu sombra
por Marta Salvans Solé
Siempre fui tu sombra y tu destino,
pero no te impedí ver el sol
aunque tu senda y camino
recorrieras sin control.
Te acompañé mientras llorabas
en tus largas tardes de abril
cuando una verdad suplicabas
con los ojos teñidos de añil.
Me maldices constantemente
y con desatino murmuras.
No tortures más tu mente,
deshazte de las ataduras.
Y basta ya de palabras necias
que nunca te alejarán de mí.
No me reconoces y me desprecias.
¡Yo soy la duda que anida en ti!
Los pájaros anidan
por Gloria Fuertes
Los pájaros anidan en mis brazos,
en mis hombros, detrás de mis rodillas,
entre los senos tengo codornices,
los pájaros se creen que soy un árbol.
Una fuente se creen que soy los cisnes,
bajan y beben todos cuando hablo.
Las ovejas me pisan cuando pasan,
y comen en mis dedos los gorriones;
se creen que soy tierra las hormigas
y los hombre se creen que no soy nada.
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¿Dónde se denuncian los robos de cosas intangibles? En abril llegó una nueva colaboradora a MíraLES. También es víctima de robo. A ella le robaron diez años de su vida. ¿Cómo sucedieron los hechos? Comenzaron cuando tenía 20 años y acudió a su madre para decirle que, al parecer, le gustaban las chicas. Su madre acudió al sicólogo. El sicólogo acudió a sus juicios: “No te preocupes, eres normal (entendiendo normal como heterosexual). Lo único que sucede es que te obsesionas con chicas, pero eso no quiere decir nada, todo el mundo tiene obsesiones. Cuando te vuelva a pasar, vienes a verme”.
Ella vivió una década repitiéndose esas palabras cada vez que se enamoraba de una mujer. Ella vivió una década manteniendo relaciones breves y fallidas con chicos. Diez años le costó empoderarse y que sus sentimientos gritaran más algo que su sicólogo y su madre.