Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.

por Rubén GP

Coming Out vs. Outing

Diciembre 2009

 

Martes, 1 de diciembre de 2009. c/ Princesa, 35. Madrid, España

Beatriz: ¡Silvia, en la sección Dios es Lesbiana del MíraLES de este mes hay un artículo sobre Coming Out y Outing!
Silvia: Vaya, dos anglicismos de nuestro argot gay como lo llaman por ahí. ¿Por qué no usarán términos españoles?
B: Seguramente porque no hay una expresión que refleje su significado. O si la hay, sea demasiado larga y complicada. Además, tampoco suena tan mal.
S: Claro, claro, todo lo que va en inglés suena chic, cómo va una a decir lo contrario
B: Silvi, no hay que cerrarse a lo que viene de fuera. Mira que eres pesadita algunas veces. Lo importante es que se oiga y ya está.
S: Puede que tengas razón. Aunque yo creo que se debe más a que nos gusta parecer esnobs y a pereza creativa.
B: Déjalo estar guapa. Lo que te iba a decir es que no entiendo el título del artículo. El coming out es más conocido que el outing pero ambos tienen idéntico resultado. En lugar de versus yo habría puesto una “y” en el título.
S: ¿Idéntico? No Bea, sería mejor decir semejante o mejor aún, parecido. Y ni siquiera creo que eso sea lo bastante exacto. El resultado es el mismo. Sí, sin lugar a dudas. Pero el proceso es diferente y las consecuencias también.
B: En ambos casos se hace público un rasgo de la persona.
S: Bueno, más que un rasgo yo diría una condición o una concepción o una forma de…
B: No empieces con pamplinas ni matizaciones absurdas que te conozco. En ambos casos la clave está en que un grupo de gente se entera de que alguien es homosexual.
S: Sí, así es. Pero tienes que admitir que hay un gran salto entre una y otra.
B: Un salto, ¿un salto? pero ¿por qué un salto nena?
S: Porque no es lo mismo que salgas a que te saquen.
B: Un empujón a tiempo nunca está de más je,je,je.
S: Bea, piensa en los derechos de aquella persona a la que se saca a trompicones de donde no quiere salir.
B: Que no se hubiera metido ahí. No te…
S: No, ellos no eligieron estar ahí. Se encontraron allí.
B: Pues que tengan el valor de salir como otros. Al principio puede que sea duro pero después… el tiempo todo lo arregla. Y si no que les den…
S: Eso lo dice inconscientemente alguien con tu experiencia. Pero no todos lo tienen ni lo han tenido tan fácil.
B: ¿Y quién ha dicho que para mí fuera fácil?
S: Ya me dirás. Tu madre, tu padre y hermanos lo aceptaron sin más cuando se lo dijiste. Lo que tú tuviste que soportar fueron besos, abrazos y lágrimas de alegría al saber que no era un embarazo lo que ibas a contarles con tanta solemnidad.
B: Y, ¿qué pasa?, ¿que mis padres y mis hermanos son las únicas personas con las que me he relacionado? Yo iba al instituto y allí hubo bastantes hijos de… que me tocaron la moral y algo con bastante más carne.
S: Pues ya está, mejor me lo pones, tú lo pasaste mal y…
B: ¡Eh, eh, guapa! ¡Quienes lo pasaron mal fueron ellos! A muchos aún les deben doler las costillas de las leches y patadas que les metí.
S: Bueno, no todo el mundo es tan atrevido ni tiene tu físico Bea.
B: ¿Y quién ha dicho ahora que tengas que pegarte con los demás? Yo recurría a ello porque me lo pedía el cuerpo pero también es posible hablar con la gente. Aunque no sé para qué te lo cuento a ti. Una bendita que pretende resolver cualquier problema mediante el diálogo y la persuasión. O al menos eso es lo que siempre largas.
S: Lo digo porque es lo que pienso. Pero estás desvariando. Por una vez yo no soy el tema del debate. Antes me refería a que cada persona depende de sus circunstancias. Yo nací en una ciudad pequeña, en una familia tradicional de una profunda religiosidad y para ellos no fue fácil. De hecho, como yo sabía que iban a sentir que los arrastraba una avalancha de sentimientos preferí marcharme con la excusa de la Universidad. Y así vivir libremente en la ciudad.
B: Te marchaste porque eras una cobarde. Si tú…
S: ¡No era cobarde! Y no permito que digas eso. Abandonar a aquellos que son parte de ti y comenzar una vida en un lugar inhóspito y desconocido no es fácil ni mucho menos. B: Claro como tú te fuiste a vivir a Groenlandia con un bikini y sin blanca.
S: No seas irónica. Sabes que…
B: No lo soy, pero me parece ridículo oírte decir que tus comienzos aquí fueron tan difíciles. Tus padres te pagaban el alquiler, tú estudiabas y de paso ligabas y te dabas la gran vida.
S: No, al principio no estaban las cosas como para dedicarse a la dolce vita.
B: Bueno, al menos podías pensar en ello. Y dime ¿por qué elegiste esta ciudad y no la capital de tu provincia para marcharte?
S: Pues por, porque…
B: Porque sabías que aquí serías libre para vivir como tú querías. Sin tapujos, sin remordimientos, sin censura, sin peligro.
S: Miedo y riesgos siempre hay.
B: Bien, bien, como quieras. Menos en la tumba siempre puede pasarte algo, eso es cierto. Reconoce al menos que sabías que había algunos barrios en los que nadie te iba a mirar mal o iba escupirte en la cara por pasear agarrada de tu chica.
S: Uhmmmm, bueno, la verdad es que…
B: ¿Y cómo sabías tú eso?
S: Porque había leído reportajes y entrevistas en algunas revistas. Y porque una chica del pueblo de mi madre me comentó que en…
B: ¿Ves?, ¿ves? lo supiste porque hubo gente valiente que tuvo lo necesario para salir a la palestra y decir a voz en grito lo que son. Sin ocultarse, sin mentir….
S: Ya pero…
B: Pero, pero, ¡siempre igual chica! Es difícil, vas a tener problemas con la familia con los que hasta el momento se hacían llamar tus amigos pero algún día tienes que hacerlo. Vivir en la sombra no es modo forma de vivir.
S: En eso estoy de acuerdo. Sí. ¿Y cuando…
B: ¡Otra vez con las objeciones! Cuando surjan los problemas, los afrontas, les plantas cara y a resolverlos. Los que te ignoran o desprecian un día u otro comprenderán que su postura es absurda y cambiarán. ¿No lo hicieron tus padres?
S: Sí, la verdad es que en eso tienes razón. Estuvieron sin hablarme varios meses. El primer año ni siquiera me invitaron a pasar la Navidad con ellos. Fue terrible para mí. Estaba tan triste. Estuve sola en mi piso el día de Nochebuena. Eclipsó la alegría que tenía por haber conseguido mi primer trabajo.
B: ¿Y después?
S: Dos meses después mi madre me llamó al móvil y me dijo: “Hola hija, ¿cómo estás? ¿Cuándo volverás? Aquí todos te echamos de menos. Y tu padre más que ninguno.” Me lo soltó así como si no hubiera pasado nada.
B: Es que no había pasado nada. Simplemente se había abierto la puerta y la luz había entrado donde antes todo estaba oscuro.
S: Yo estaba punto de llorar de alegría pero mi orgullo no me dejó. Incluso decidí hacerles esperar un poco. Inconscientemente quería hacerles sufrir lo que yo había pasado los meses anteriores.
B: El deseo de venganza es común a todos.
S: Desgraciadamente así es. El caso es que tres semanas después de la llamada aprovechando el puente de San José me fui a verlos.
B: ¿Y qué ocurrió?
S: Lo típico. Mi padre fue a recogerme a la estación. Y al principio la situación fue tensa. Yo creía que se mostraba frío a propósito, pero era la vergüenza lo que retenía sus sentimientos. Lo noté cuando nos sentamos en el coche. Sobre todo por la forma en que me miró antes de arrancar.
B: ¡Uhhhhh! ¡Vaya con tu papá! Y parece tan modosito.
S: Estúpida no ese tipo de mirada. Fue una mirada dulce y protectora.
B: ¡Qué bonito!
S: La misma mirada con la que ahuyentaba mis temores infantiles cuando apagaba la luz de mi cuarto. Yo lo noté y para romper el hielo que ya estaba fundiendo, hice un chiste sobre la fragancia del ambientador.
B: Conociendo tu gracia natural, sería para partirse de risa…
S: Muchas gracias, guapa. Pues eso sirvió para que mi padre liberara sus emociones. Me dijo que sentía mucho lo de las Navidades pasadas, lo estúpido que había sido, lo cerrado de mente…
B: No es nadie tu padre echándose piropos.
S: Nada más llegar a casa, antes de salir del coche me abrazó y volvió a llamarme princesa. No lo hacía desde que cumplí 16 años. Me emocioné tanto que empecé a llorar como un bebé.
B: Bueno, bueno, drama plan Cenicienta.
S: No es eso, tonta. Sólo que hacía años que no se lo escuchaba. Imagina el abrazo que me dio mi madre después.
B: Supongo que no hay osa que le haga la competencia.
S: Es uno de los recuerdos más entrañables que conservo. Y la comida con mis hermanos y mi tía Rosa. La verdad es que mi coming out fue una buena decisión.
B: ¿Ves como tú misma lo reconoces? No es que se trate de una decisión mejor o peor. Es que ésa es la única decisión. Yo incluso diría que la más importante de nuestras vidas.
S: Sin llegar a tanto, admito que es imprescindible para poder madurar y vivir en plenitud. Nadie puede ser feliz ocultándose siempre. El amor necesita el aire libre como nosotros respirar. No pueden encerrarse los sentimientos por temor.
B: Y cuanto antes se asuma y se abra la puerta del condenado armario, tanto mejor. Atrasarlo es nocivo tanto para la persona como para su entorno.
S: Sí, eso es verdad.
B: Entonces, ¿por qué no lo reconocías hace diez minutos?
S: Yo lo he reconocido siempre pero me gusta ser prudente. Cada uno debe decidir cuándo debe hacerlo según las circunstancias en las que se encuentre. Y eso es irrebatible.
B: De acuerdo, de acuerdo no discutiremos eso. Pero no olvides que las circunstancias como tú las llamas pueden cambiarse, no son inamovibles. Nosotros las creamos.
S: Eso requiere mucho esfuerzo y además duele mucho.
B: ¿Me has oído decir que fuera fácil y sin dolor? Ya sé que para eso no hay epidural.
S: No, no, pero algunas veces…
B: ¡Pero nada! Además si eres muy cobarde, viene alguien te saca a la fuerza y listos.
S: ¡Por ahí si que no paso! ¡Aquí quería yo llegar! Eso es lo que intentaba decirte sobre el Outing antes de que me interrumpieras.
B: Ale, ale, dale a la lengua que yo estaré más callada que un mimo… ni respiraré siquiera
S: No seas boba. Yo quiero decir que soy consciente de que cuando un personaje público dice o hace algo, su ejemplo llega a muchísima más gente que si lo hace uno de nosotros. Y que casi todo el mundo…
B: Ese casi sobra, ya me dirás a mí quién está libre de esa influencia.
S: Como quieras. Todo el mundo, más aún los adolescentes, tiene a esos personajes públicos como referentes. Y siguen su ejemplo. Pero aún así no creo que sea ético forzar a alguien a hacer algo que no quiere hacer. O a divulgar algo sobre ellos sin su permiso.
B: ¡No me fastidies! Que no vas a violar o a cargarte a nadie. Sólo vas a decirles a los demás lo que la cobardía no le permite decir a esa persona.
S: Vamos, que vas a airear sus trapos sucios sin su consentimiento.
B: ¿Qué trapos sucios? No creo que reconocer que te vas a la cama con personas de tu mismo sexo sea “airear trapos sucios”, digo yo.
S: No lo es. Claro que no lo es. Mi expresión no fue acertada. Quiero decir que tus relaciones sentimentales o tus prácticas sexuales son algo que está en la esfera más íntima del ser humano. Y el derecho a la intimidad es algo inalienable, sagrado.
B: ¡Uy, uy! Sagrado; qué repelús me da esa palabra.
S: Bueno pues intocable si ésta no te da urticaria. A mí no me gustaría que la gente fuera diciendo por ahí con quién me acuesto ni lo que hago.
B: Pero el outing no supone eso. Nadie va a decir con quien lo haces o de quien te enamoras. Sólo va a hacer público el sexo de la otra persona. Ni más ni menos.
S: Pero aún así imagina que alguien lo dice en un país donde eso puede traerte problemas, o está penado o condenado socialmente.
B: Ya me extrañaba a mí que no hubiera aparecido la optimista que llevas dentro. Nadie dice que saques a una persona para que sirva como diana. Mártires ya tenemos muchos y por mejores causas. Yo me refiero a hacerlo en países en los que las consecuencias no pasen de que algún grupo de imbéciles te mire mal al pasar o te suelte algún insulto de esos tan ingeniosos que se gastan.
S: Me hago una idea de lo que quieres decir. No obstante, piensa en la familia de esa persona. Enterarse así de golpe, sin preparación.
B: Vaya, ¿cómo se lo dijiste tú a tus padres? Les diste un prospecto o un manual de instrucciones. ¡Atención¡ “Método Silvia para proclamar tu homosexualidad: Muy sencillo, con explicaciones paso a paso.” Paténtalo, hija, que te forras.
S: No seas payasa. Claro que no lo hice paso a paso. Pero lo hice en casa, cuando estábamos comiendo y…
B: Pues ellos se enteraran comiendo en casa pero a través del telediario. Eso es lo que pasa por ser famoso.
S: Eso no es una razón para justificarlo.
B: Ni pretendía serlo. Tampoco hay tanta diferencia entre que esa persona diga en el comedor: “Papá, mamá, hermanos traigo una exclusiva: soy gay/lesbiana” y que se lo digan por la tele. Ah, bueno, sí… los focos, el maquillaje y el cochazo en la puerta. Y que ya no podrá cobrar por ello.
S: No hace falta ser tan sarcástica, Bea.
B: Si no es sarcasmo Silvia. Es que basta con soltarlo sin más. Lo más directo posible.
S: En eso estamos de acuerdo. Sin embargo, aún no termino de ver claro si los inconvenientes del Outing compensan sus ventajas.
B: Los problemas éticos que a ti tanto te gustan son secundarios. Si al hacer pública la condición de alguien famoso se consigue que unos cuantos miles de jóvenes se atrevan a ser libres. Y se consigue que sus familias entiendan que eso es algo natural, pues a publicarlo cuanto antes. Siempre hay que sacrificar al individuo en aras del bien común.
S: Menuda frasecita te ha salido guapa, ¿Dónde la has leído?
B: Es que a una se le pega lo malo enseguida jeje
S: Y el caso es que encierra una verdad innegable. Si lo ves desde ese punto de vista no parece tan horrible.
B: Pues ya está. ¡Convéncete de una vez! Aunque te plantee algunos conflictos éticos, un outing consigue facilitar miles de coming outs. Porque más gente da el paso y su entorno lo acepta mejor. Y así tienen unas imágenes del mundo homosexual diferentes a las típicas del Orgullo.
S: Sí, desafortunadamente la imagen de la manifestación del Orgullo es el único contacto con la realidad de la comunidad LGBT para muchas personas. No es muy difícil imaginar cuáles son las conclusiones a las que pueden llegar después de ver las imágenes que ofrecen las televisiones. Imágenes sesgadas y escogidas para enganchar a la audiencia.
B: Ahí sí que tienes razón, Silvia. Y de paso refuerzas mis argumentos a favor del outing ¡Ojala hubiera un par de outings o coming outs de famosos cada día! Y si es de mujeres muchísimo mejor, que estamos muy escasas de referentes.
S: En eso te apoyo al cien por cien. Necesitamos más mujeres que hagan público su lesbianismo.
B: Eso, eso, que haya más lesbianas públicas por voluntad propia o forzadas a decirlo. Ser populares y con calado les permite llegar a muchas y ésa es la ventaja. Bueno, me voy a trabajar. Ya seguiremos la charla en otro rato.
S: ¿A qué hora volverás hoy cariño?
B: Alrededor de las siete si no pillo atasco.
S: No te retrases, por favor. Recuerda que tenemos que ir a encargar el armario para el dormitorio de Álex. Y yo no podré tener otra tarde libre hasta el mes que viene.
B: Vale, vale, que yo también sé actuar como una madre responsable. Desde luego, cuando vuelva de casa de tus padres y vea su nueva habitación, lo de ser el único niño del colegio con dos mamás dejará de ser novedad.
S: Eso espero, Beatriz. Eso espero.
B: Claro que sí tonta, ven aquí y dame un beso de despedida como merezco.
S: ¿Sólo un beso?…

Cualquier día del futuro cercano. cualquier lugar del mundo. ¿Utopía?

Comentarios de Mirales generados por Disqus