¿Quién soy?

Si para un adulto la bisexualidad resulta complicada de entender, no digamos para un adolescente. Los miedos y las dudas se agolpan en su cabeza. Cientos de preguntas, que difícilmente se atreven a realizar, buscan una respuesta. Ser gay o lesbiana ya está aceptado socialmente, pero ¿ser bisexual? Decirle eso a unos padres no es aún tarea fácil, ya que es la elección más criticada o menos comprendida por muchos sectores sociales.¡La adolescencia! Esa edad en la que sentir curiosidad es de lo más normal. Pero el gran interrogante sigue siendo cómo distinguir entre la simple curiosidad y la verdadera condición sexual.

Entre los 15 y los 18 años muchas jóvenes sienten esas dudas, las hormonas están a flor de piel y es la época de probar nuevas sensaciones. Muchas chicas se toman el lesbianismo o la bisexualidad como un juego, una forma de llamar la atención y experimentar con su cuerpo, y es muy probable que algunas de ellas, que hoy sienten atracción por su mismo sexo o por los dos, tomen otro camino en el futuro. Sea como sea lo fundamental es apoyarlas. Hablarles y dejarles claro que la vida está llena de matices y que las cosas no tienen porqué ser siempre blancas o negras.

Es en ese despertar sexual cuando los padres tenemos la obligación de apoyarles y de tratar de entenderles. Aunque muchas veces somos los últimos en enterarnos, está claro que somos su referente y en los momentos difíciles es cuando más nos necesitan.

El otro día, hablando con una chica de 17 años, me comentó que sentía una atracción emocional muy fuerte por los chicos, aunque apenas se excitaba con ellos. Sin embargo, con las chicas era todo lo contrario. Le excitaban fácilmente. Y estaba muy confusa, pues no sabía distinguir si era un indicio de ser bisexual o si eran sus hormonas que la estaban volviendo loca. Mi respuesta fue que nuestra sociedad nos enseña que sólo podemos ser de una forma o de otra. Se nos dice que la bisexualidad es una etapa o una fase y que uno no permanece en ella por mucho tiempo. Pero que estaba convencida de que pasada esa confusión, sabría si era bisexual con la misma seguridad que algunas personas saben que son heterosexuales, otras que son lesbianas y otras saben que son gays.

Determinar la sexualidad puede ser muy confuso en la adolescencia, sobre todo cuando son presionados para que elijan entre un camino u otro. Y cuando sienten que no encajan en ninguna de esas categorías se sienten frustrados. Por eso necesitan nuestro apoyo. Deben saber que la sexualidad se desarrolla con los años y no hay que sentirse presionado.

Aceptar la bisexualidad puede ser muy difícil, ya que muchas personas continúan insistiendo en que es algo enfermo o pervertido debido a que les resulta complicado de entender. Pero aprender a gustarse uno mismo es un proceso por el que todos debemos pasar, sin importar cuál sea nuestra sexualidad.

Muchas veces ayuda más hablar con algún amigo o alguien que tú sepas que te va a entender que con los padres. Pero la decisión de decírselo a los demás es sólo tuya y debes hacerlo únicamente cuando sientas que estás preparado. No siempre es fácil. Todavía hay muchas personas que no son capaces de aceptar los cambios y siempre habrá gente bloqueando el camino para que desarrollemos nuestro bienestar físico y emocional. Pero eso nunca debe detenernos.

La primera persona a la que le dije que era bisexual fue un nuevo novio. Quise ser honesta con él sobre mí misma y que conociera mi verdadero yo. Le dije: “Me enamoré de una mujer una vez”. Él sonrió y dijo: “Qué coincidencia. Yo también´”. (Tess, 25 años).




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