
"La Luna tiene once mares: El mar de la Crisis, el mar de la Fecundidad, el mar del Néctar, el mar de la Tranquilidad, el mar de los Vapores, el mar de la Serenidad, el mar del Frío, el mar de las Lluvias, el mar de las Tempestades, el mar de los Humores y el mar de las Nubes"
Raquel y yo seguíamos viéndonos, viéndonos como bestias. Dejamos de perder el tiempo hablando y pasamos de la magia de las palabras al encanto del contacto cuerpo a cuerpo, a dejarnos entender por un lenguaje mudo y jeroglífico que tan sólo nosotras comprendíamos. El sexo había transformado nuestra relación en una necesidad y nada de lo que hiciera o quisiera estaba exento de Raquel. Ella me correspondía, me daba el aire que mantenía oxigenado mi cerebro, me conservaba estable. Me daba la vida cuando se subía encima de mí abordando mis caderas y movía su cuerpo agitado permeando mi vientre, que yacía bajo su sexo tan mojado y caliente como las entrañas de un volcán (el mismo que amenazaba con desbordarse ente mis piernas). Gemía y hablaba, ambas cosas imperceptiblemente a veces, a grito limpio en ocasiones. Hiciera lo que hiciese nunca me sentí tan pletórica como en ese momento.

Gonzalo había programado unas visitas de negocios a Alicante y Barcelona. Fueron cinco días felices en los que ninguna se vio obligada a marcharse como alma que lleva el diablo para aparecer por el estudio o por casa. Compartimos los cuatro puntos cardinales del día y de la noche. Nuestras cenas a la una de la madrugada tenían tanto sentido como las de los demás a las nueve de la noche. Ella venía vestida de manera tan atrayente que yo hubiera comido de sus pies. Sentía el fuego arrasar mi vientre más profundo. Raquel era un ser cruel, el más cruel de este mundo, pero yo adoraba esa crueldad, esa impiedad de permitirme desearla hasta el límite una y otra vez. Por mi parte, a mí me encantaba comer desnuda, pasearme por la cocina en pelotas y cocinar a deshoras; creo que eso la volvía loca. Éramos pájaros nocturnos, pajarracos que aún no haciendo absolutamente nada, no encontraban el momento de acabar el día e irse a la cama. Nos gustaba estar despiertas cuando los otros se espatarraban en sus camas.

Tal y como todo empieza, todo termina, y Gonzalo volvió. Y como si nunca se hubiera ido nosotras continuamos con nuestros encuentros como adolescentes que tienen el eterno deber de obedecer el toque de queda. Una de esas tardes en las que había sido capaz de escaparme del estudio a las 4 de la tarde para inspeccionar furtivamente a Raquel y estar de vuelta de nuevo como quien no quiere la cosa, Gonzalo me abordó sin previo aviso.
—¿Sabes si Raquel vendrá hoy al estudio? —me preguntaba mirándome a la cara, aunque yo no entendía qué era lo que miraba exactamente.
—Pues la verdad es que no tengo ni idea —le contesté, y seguí intentando enfrascarme en mis cosas.
—Es que últimamente parece que pasáis más tiempo juntas y que a lo mejor te había dicho algo.
—No, no, no me ha comentado nada.
—¿La has visto ayer? ¿La has visto hoy? —me decía, y yo no estaba segura de si preguntaba o afirmaba.
—Ayer no la ví y hoy tampoco —aseveré con una tajante seguridad que ni yo me la hubiera creído.
—¡Ah! Juraría que ella me ha dicho que os visteis ayer.
—¿Qué quieres, Gonzalo? ¿A dónde quieres llegar?
—¿Crees que soy imbécil? Me he dado cuenta de cómo miras a Raquel. Es guapa, ¿verdad? Te gustaría follártela, ¿no? Te mueres por mi mujer y por eso me odias, pero entérate, ella es mía.
Cuando Gonzalo soltó aquello me costó dar crédito a lo que oía. Tampoco entendía de dónde se lo había sacado, pero el muy cabrón se había dado cuenta. Eso funcionó en mí como un revulsivo y, muy lejos de amedrentarme, le contesté.
—Yo no soy precisamente quien tiene que enterarse de nada, imbécil. El que debería prestar más atención a lo que sucede delante de sus narices eres tú.
Gonzalo se quedó callado mirando al suelo. Parecía concentrado en algún punto, seguramente repasando pensamientos. Pegó un fuerte golpe en la puerta y se fue.
……
Es una hija de puta, una gran hija de puta. ¿Qué está intentando? ¿Qué pretende? ¿Para qué se acercó a nosotros? Está viendo a Raquel y Raquel está… ¿acostándose con ella? ¿Qué locura es esta? Tengo que hablar con mi mujer, tengo que advertirle, tengo que contarle que Blanca y yo también nos hemos acostado. La muy zorra se ha metido en medio sigilosamente, como un bicho de madriguera, cavando su agujero en la tierra hasta llegar al fondo. ¡Dios mío! El hecho de imaginarlas juntas me revuelve el estómago; no sé si son celos, rabia, asco de mí mismo. ¿Y ella? ¿Qué es lo que mi mujer ha visto en ella? Esto no tiene sentido, no lo tiene, ¡joder! Me he quedado en un fuera de juego sin ni siquiera perseguir la pelota.
……
Llamé inmediatamente a Raquel. Su marido lo sabía, ¿y ahora qué? Ninguna de las dos supo dar respuesta a la pregunta. Raquel tan sólo me dijo: “No sé qué va a hacer él, pero quiero que tú vengas a casa. Haremos lo que sea”.

Cuando llegué Raquel abrió la puerta antes de que yo presionara el timbre. Me dejó pasar y caminar unos centímetros. Súbitamente me agarró fuerte por la espalda y dejó que su pelo me acariciara.
—Dímelo ahora, ¿me quieres? —me preguntaba.
Capítulos anteriores
Ocho: El mar de las Tempestades
Ilustraciones por Freckles.
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¿Dónde se denuncian los robos de cosas intangibles? En abril llegó una nueva colaboradora a MíraLES. También es víctima de robo. A ella le robaron diez años de su vida. ¿Cómo sucedieron los hechos? Comenzaron cuando tenía 20 años y acudió a su madre para decirle que, al parecer, le gustaban las chicas. Su madre acudió al sicólogo. El sicólogo acudió a sus juicios: “No te preocupes, eres normal (entendiendo normal como heterosexual). Lo único que sucede es que te obsesionas con chicas, pero eso no quiere decir nada, todo el mundo tiene obsesiones. Cuando te vuelva a pasar, vienes a verme”.
Ella vivió una década repitiéndose esas palabras cada vez que se enamoraba de una mujer. Ella vivió una década manteniendo relaciones breves y fallidas con chicos. Diez años le costó empoderarse y que sus sentimientos gritaran más algo que su sicólogo y su madre.