Salir del armario en la madurez

¿Qué tienen la madurez que nos hace replantearnos tantas cosas y poner pata arriba nuestra vida? Hace unas semanas leí en un artículo que en las edades maduras muchas mujeres se dan cuenta de que se sienten atraídas por otras mujeres y eso las desconcierta ya que llevan años creyéndose exclusivamente heterosexuales. La verdad es que hay que comprender que, a ciertas alturas de la vida, tener que asumir una tendencia sexual desconocida hasta ahora, como el lesbianismo o la bisexualidad, puede resultar, como poco, un tanto confuso.

En realidad, esta crisis existencial puede resultar hasta beneficiosa ya que le da a la mujer la oportunidad de preguntarse qué es lo que desea realmente para su vida. Si se da cuenta de que se está enamorando de otra mujer le conviene plantearse muchas cuestiones y tratar de buscar las respuestas en vez de ocultar sus recién descubiertos sentimientos.

Sin embargo, ese miedo inicial es comprensible. Más que a estas nuevas pasiones que afloran en su interior, el temor se debe al rechazo que cree que puede provenir de su familia, amistades y sociedad en general, especialmente si está casada y con hijos. Los pensamientos negativos empiezan a surgir y tiende a ver esa nueva relación como algo erróneo. Pero, dejando a un lado todas esas incertidumbres, lo que realmente tiene que plantearse es en si es feliz, si esa nueva relación la llena por completo y si la hace sentir una mujer plena. El resto ahora no importa.

Una vez aclarados sus sentimientos hay que empezar a descartar ese miedo a perder el amor de los hijos, de las amistades o de todas aquellas personas que han sido partícipes de su vida hasta ahora. Salir del armario en edad adulta puede resultar más duro, pero si ella ha ido apreciando esos cambios, seguro que los demás también se habrán percatado de ellos y sentarse a explicarles la nueva situación y lo que se está viviendo y experimentando puede resultar de gran ayuda para todos.

Además, a las personas que la quieren de verdad sólo les importa su felicidad y no van a dejar de quererla por su condición sexual. Ella continua siendo la misma mujer, pero también deberá comprender que tendrán muchas preguntas, quizás las mismas que ella se hizo al principio y que, en muchas ocasiones, no son realizadas con mala intención, sino por el desconocimiento y la novedad que para ellos supone toda esta nueva situación.

En definitiva, si eres una de esas mujeres maduras que acaba de enamorarse de otra mujer y se encuentra perdida ante esos nuevos sentimientos, lo mejor es que te dejes guiar por tu corazón. Sólo se vive una vez y la felicidad no hay que dejarla escapar. Tus hijos te van a querer igual, tal y como eres, más aún si te ven feliz porque esa felicidad se transmite y esos pequeñajos son realmente inteligentes, receptivos y sorprendentes, más de lo que a veces nos figuramos. Tus amigos, los de verdad, no van a notar ningún cambio, excepto la cara de tu pareja, y te apoyarán en tus decisiones si ven que son las adecuadas para ti. Y la familia… ¡Qué decir de ella! Pues que lo más seguro es que te acribillen a preguntas, pero al final te darás cuenta de que siempre estarán ahí para lo que necesites. Estás en la mejor etapa de tu vida y lo que toca ahora es disfrutarla al máximo con quien te haga verdaderamente feliz.

 




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