Susanna Martin, una niña enamorada de las musarañas

Su sonrisa no es de Bombay, pero es igualmente cálida, como la de las niñas y niños que nos describe en su nueva novela.

Hoy traigo a las lectoras de MíraLes a una artista catalana que nació en Barcelona y creció entre las montañas del Pirineo. Se licenció en Historia en la Universidad de Barcelona, estudió Ilustración y Pintura y se movió entre la publicidad, prensa, productoras de cine, estudios de arquitectura…hasta que nació su primera novela, Alicia en un mundo real (Norma Editorial, 2010), que llevó a cabo junto con la autora Isabel Franc.

Pero una definición tan seria y común, nada tiene que ver a priori con Susanna Martín, esa niña enamorada de las musarañas. Soñadora,  reboza creatividad e imaginación. Es la autora de la novela gráfica Sonrisas de Bombay, nos cuenta sobre sí misma y su experiencia.

1.- Cómo fue Susanna Martín de pequeña, qué curiosidades tenía y con qué se entretenía?

Era una niña muy solitaria y siempre estaba pensando en las musarañas -esta frase aparecía en mis informes escolares-. Tenía mucha imaginación y muchos miedos, me encantaba disfrazarme y daba golpes al suelo con los pies pensando que bailaba claqué. Era muy tranquila y me costaba escuchar lo que me decía la gente, la mayoría de las veces mi cabeza estaba en otro lugar. Supongo que me aburría. Y nunca aprobé matemáticas. Me gustaba más jugar con los niños porque me aburrían las niñas y jamás me sentí identificada con ellas. Además hablaban en un idioma que no entendía. No es que me identificara con los niños, pero ellos eran más libres. Las niñas, no. La verdad es que prefería jugar con mis playmobils y mi hermanito. Por ser tan diferente -era la niña rarita- tuve problemas para adaptarme a “la manada”, y se metieron mucho conmigo en el colegio e incluso en el instituto. A veces pienso que me salvó mi fuerza mental -por pasar tanto rato con mis musarañas- y las películas de kung-fú serie B que veía con mi yayo.

Aún sigo siendo esa niña.

2.- Eres una ilustradora maravillosa que lleva el cómic en la sangre. ¿Cómo llegaste al mundo del cómic?

¡Es muy largo de contar! No recuerdo bien qué vino antes, si la lectura o el dibujo, pero el lenguaje del cómic fue el primero que aprendí. Mi padre me compraba los domingos un TBO y además él también era lector de cómics, supongo que me usaba un poco como excusa para leérselos. Recuerdo que en tercero de EGB la “seño” le enseñó a mi madre un dibujo que yo había hecho bastante horroroso, un papá noel flacucho con un traje amarillo, pero al que le había dibujado un “bocadillo” con alguna palabra y unas rayitas en las manos para representar el movimiento. Fui creciendo y descubriendo nuevos cómics y nunca dejé de dibujar historietas encerrada en mi habitación. También dibujaba en mi propia mesa del instituto y la mujer de la limpieza nunca me borró lo que hacía. Hasta que llegó Dragon Ball y el manga a nuestro país. Para mí supuso una apertura de temáticas, dibujo y estructura narrativa. Y con mi paga empecé a comprarme mangas -por correo porque vivía en un pueblito-, a grabar series en VHS y a copiar de dibujantes. Recuerdo el año en que por primera vez visité el salón del cómic de Barcelona. Yo era preadolescente. Fue uno de los días más increíbles de mi vida. Mi adolescencia fue rarísima, como la de todxs, pero como era una niña muy introvertida y con algunos problemillas en el cole y en el instituto, el dibujo se convirtió en mi refugio. Nunca creí en dedicarme a eso y tampoco tomé clases de dibujo. Intenté dos veces entrar en Bellas Artes y las dos veces cateé la prueba de acceso. Ahí me di cuenta de que ser artista no era lo mío. Estudié la carrera de Historia en vez de optar por Ilustración en la Escuela de Artes y Oficios porque decían en esa época que una carrera universitaria tenía más futuro… Y mi relación con el cómic seguía siendo la misma, dibujaba mis historietas en la cafetería de la facultad en vez de ir a clase. En el último año de carrera tuve que decidir si seguir con el doctorado, dar clases, hacer oposiciones, etc. o armarme de valor, hacer caso a mi chica de entonces y matricularme en Ilustración en la escuela Llotja. Y eso hice. Y después seguí con Pintura mural. Tuve muchos trabajos basura mientras aceptaba trabajitos como ilustradora, muchos gratis -“es currículum”, dicen siempre-, y hasta gané el premio Lambda de cómic dos veces. Eso fue guay. Hasta que en el 2008 abrí dos blogs, uno con ilustraciones -mi lado serio y al que presuntamente quería dedicarme-, y el blog de cómic, en el que colgaba mis historietas tontas de siempre. Y de repente un día una exprofesora mía de la escuela de pintura, Elina Norandi, me comentó que tenía una amiga escritora bastante conocida que buscaba dibujante para su novela gráfica. Era Isabel Franc y el proyecto, Alicia en un mundo real. Isabel vio mi blog de cómic y me escribió. Y el resto ya es otra historia. O historieta.

3.- Escribiste junto con Isabel Franc la novela gráfica Alicia en un mundo real. Cuéntanos cómo fue esta experiencia y qué supuso.

Alicia en un mundo real fue la gran puerta que se me abrió de repente. Pero eso no significa que fuera todo fácil, aunque se te abran puertas tienes que ir a muerte por lo que tú quieres. Yo jamás había hecho una novela gráfica, solo historietas de cuatro páginas como mucho, y todavía no tenía un estilo definido. Tuve que trabajar mucho para que la editorial me aceptara, el guión era muy bueno, pero el dibujo no lo tenían nada claro, yo salía de la nada y no tenía experiencia. Aunque Isabel me apoyase y quisiese que yo lo dibujara. Hice varias pruebas previas y mis editores “vieron no sé qué” en mi dibujo y apostaron por mí. Trabajé muy duro durante el año y medio de “Alicia…” y por eso aprendí tantísimo. Mi editor me ayudó mucho, me guiaba y me enseñaba ejemplos de autores profesionales que también publicaban. Y cuando terminamos el libro vino la recompensa. Me di cuenta de lo que había logrado -no había tenido tiempo aún de asimilarlo-. Y el reconocimiento de toda la gente que leísteis “Alicia…”. En ese momento me di cuenta de que había abierto las puertas de mi refugio y que me estaba viendo todo el mundo. Y mis dibujos/yo os gustabámos.

4.- Sonrisas de Bombay está recién salida del horno. Se trata de la novela gráfica de la novela de Jaume Sanllorente, Sonrisas de Bombay. El viaje que cambió mi vida. Sabemos que para llevarla a cabo realizaste un viaje a la India con el fin de vivir en primera persona el ambiente que Jaume recrea y acercarte a la realidad de su novela.¿Qué te ha aportado este viaje a la India? ¿De qué modo ha cambiado Susanna Martin tras la aventura de esta nueva novela gráfica?

Sonrisas de Bombay es un proyecto grande y bonito con el que he aprendido muchísimo sobre otra realidad. A nivel profesional significó la oportunidad de llevar a cabo un trabajo increíble como autora, intentar superar mi anterior cómic y además realizar un sueño que tenía desde niña, ser reportera gráfica. Me apasionan los cuadernos de viaje.

Viajé a Bombay para intentar sentir algo de lo que el protagonista (Jaume Sanllorente) experimentó, así que lo que visité fue la pobreza de esa ciudad. Recorrí los sitios por los que anduvo él e hicieron que lo dejara todo para irse a vivir a la India. Yo pienso que viajar y conocer otras culturas te abre la mente y te quita prejuicios. Aunque suene muy pedante, yo he ganado en conocimiento, no solo por el viaje sino por todo el trabajo de documentación que consulté para el cómic y por la forma de pensar de Jaume. En el cómic está todo mi respeto hacia esa cultura y esas personas.

Yo no he cambiado, estoy igual que siempre, pero sí que me he llevado esa experiencia y la he metido en mi mochila y se me han aclarado ideas. Cuando viajas a un país de economía subdesarrollada, sin derechos humanos básicos y bajo algún tipo de dictadura -religiosa, política, económica-, te afecta y te retuerce el corazón y las entrañas. Te das cuenta de la enorme suerte que has tenido de nacer donde has nacido. Creo que eso que has aprendido debes aplicarlo a tu cotidianidad y a tu entorno. El tipo de sociedad en la que estamos metidxs no nos enseña a apreciar ni lo pequeño, ni lo cercano, ni una sonrisa. Y cuando viajamos a un país en que la única riqueza de esas personas es lo poco que tienen -a veces solo la sonrisa-, nos dan ganas de quedarnos porque queremos recuperar eso mismo -de ahí la frase “encontrarse a unx mismx”-.

5.- El martes de la semana pasada tuvo lugar en Casa Asia (Barcelona) la presentación de Sonrisas de Bombay. A mí y a las lectoras de MíraLes nos gustaría saber, no solo cómo te fue en la presentación, sino también cómo está recibiendo el público este nuevo trabajo. Por otro lado, ¿cómo definirías a la lectora o lector de Sonrisas de Bombay?

De momento, las críticas por parte de la prensa son buenas y algunas muy emocionantes. Parece que gusta mucho cómo he planteado la historia de Jaume. Y la presentación fue increíble. Muy bonita y con mucha gente, y en un sitio que imponía bastante, la Casa Asia de Barcelona. Sobre todo me sentí muy acompañada, y con Jaume fue genial porque tenemos mucho feeling.

Una de las intenciones de llevar al cómic la novela de Sanllorente era ampliar el tipo de lectorx. Jaume ya tiene un público que viene de su novela, personas a las que les gustan los relatos de viajes, o los viajes iniciáticos, o los antropológicos, etc. Ampliando al mundo del cómic esperamos que lo lea gente que le gusta el cómic social, los cuadernos de viaje… Y espero también llevar parte de mi público de Alicia en un mundo real.

6.- Me consta que en este nuevo libro has procurado el uso de un lenguaje no sexista en cada momento. ¿Tuviste que negociarlo en algún momento? ¿Has encontrado dificultades a la hora de aplicar un lenguaje no sexista?

Sí, lo he procurado porque me di cuenta al adaptar el libro de Jaume Sanllorente a guión del uso -inconsciente- del masculino universal. Advertí que siempre eran “niños” a quienes prostituían las mafias cuando precisamente el mayor número son niñas, o “los pobres”, la gente que malvive en los slums (chabolas), cuando la pobreza afecta en mayor cantidad a mujeres. No tuve que negociarlo, yo planteé el guión a mi editor y tras tener el ok de este lo mandamos a Jaume, y en todo momento lo vieron correcto. De hecho, ¡el sufrimiento fue mío y de la persona que rotuló porque las frases eran más largas para meter en los bocadillos! Nunca he tenido ninguna dificultad en aplicar mi lenguaje. Al contrario.

7.- El cambio de línea ha sido evidente. De Alicia, una protagonista mujer y lesbiana, pasas a Jaume, un protagonista hombre y presuntamente heterosexual. En el mundo lésbico parece que existe una cierta tendencia a no salirse de la temática lésbica. Y pareciera en ocasiones como si “desviarse” supusiera una traición. ¿Me equivoco? ¿Has recibido alguna crítica al respecto directa o indirectamente? ¿Te han cerrado puertas por ello?

A veces sí he tenido esa sensación, de que existe esa tendencia. Y de que hay un ghetto lésbico y de que tienes que seguir unas coordenadas y un activismo concreto las 24h del día. Habrá a quien le vaya bien, a mí no. También tengo la sensación de que, dentro de este guetto, cualquier cosa que hagas por ser lesbiana y llevar la banderita del arcoiris ya es lo más. Y eso lleva a una falta de autocrítica, a una endogamia y a un empobrecimiento de la cultura lésbica. Si no estás en el circuito, no existes. Y al revés, un mujer que provenga del “exterior” de la que no se sepa de qué va, si le van las mujeres o los hombres o qué, que incluso sea madre,  también se la cuestionará en todo lo que haga hasta que demuestre que es una más de la manada.

De momento, no he oído nada acerca del hecho de que haya dibujado un cómic sobre un hombre y presuntamente heterosexual. Y un par de medios lésbicos os habéis interesado por mi obra, como MíraLes o InOut Radio. Sí es verdad que algunas mujeres que me siguieron tras publicar Alicia en un mundo real han desaparecido porque no me dedico al “activismo” en todo lo que hago. Entristece que la gente sea así y no valoren tu propia lucha en otro tipo de obras y actos. Sin embargo, la gran mayoría de mi público sigue ahí acompañándome lealmente.

8.- ¿Por qué cuando hablamos de literatura la novela gráfica es la eterna ignorada? Hablamos de prosa y de poesía, pero el cómic cae con facilidad en el olvido. ¿Qué sucede? En tu opinión, ¿qué podríamos hacer para rescatar este género y darle el lugar que se merece?

Actualmente vivimos un boom de la novela gráfica. Yo siempre digo que esta etiqueta ha ayudado mucho a darle el lugar que le correspondía al cómic. Desde hace unos años el cómic se valora por su peso intelectual, y parece que está “de moda”. Aunque sigamos pasando penurias para llegar a fin de mes, pero como cualquier otra profesión creativa.

Para mí el cómic es un lenguaje, una forma de escritura gráfica, y está más cerca de cualquier género literario que de cualquier disciplina artística. A lo mejor por haberse movido en circuitos diferentes al resto de géneros literarios no se le ha identificado con la literatura.

Por eso no creo que haya que rescatar el cómic, pero sí se pueden organizar charlas o talleres contando cómo es la profesión o cómo es su lectura.

9.- ¿Podrías hablarnos de tus autoras preferidas en el mundo del cómic y de sus obras? El ambiente del cómic, ¿sigue siendo predominantemente masculino? Y en el mundo lésbico, ¿qué lugar ocupa el cómic o la novela gráfica?

Os diré solo mis más favoritas de todas. Mi autora más súper favorita es Alison Bechdel. Para mí es un referente muy grande en el mundo del cómic actual. Siempre digo que tendrían que haberle dado el Pullitzer por Fun home. Te puede gustar o no su dibujo -para mí, en el cómic el dibujo es lo de menos-, pero es una genial narradora gráfica con un enorme contenido intelectual. Otra de mis autiras favoritas y muy influyente en mi obra es Aude Picault. Sobre todo recomiendo sus cómics Travesía y Charanga.

Hay un montón de autoras que me gustan. Actualmente estamos publicando varias chicas a nivel nacional, como Mireia Pérez, Carla Berrocal, Lola Lorente, Clara Tanit, María Llovet… Pero lo interesante de esta nueva generación de comiqueras es que muchas hemos salido de la blogosfera y los fanzines. Gracias a estos dos mundos alternativos hemos podido publicar nuestras historietas, hemos dibujado sobre lo que nos ha dado la gana. Aunque pasemos hambre. Y del blog o del fanzine algunas hemos saltado al libro gordo. Recomiendo el blog Caniculadas. En América Latina también están apareciendo autoras muy interesantes como Maco, Alejandra Lunik…

El mundo del cómic todavía es muy masculino, pero yo no lo considero para nada cerrado, lo único es que no hay una genealogía clara y la mayoría de autorxs son hombres. Creo que el prejuicio lo tiene la gente que no lee mucho cómic. Cada vez somos más autoras y más lectoras. Se tiende a etiquetar tu trabajo como “cómic femenino” -aunque hagas una historieta sobre calamares- y el ambiente en los salones de cómic o charlas es masculino, hay quien te confunde con la novia perdida de algún comiquero, muchas entrevistas o charlas las hacen resaltando el “femenino” y tienden a compararte con autoras solamente, pero ya está.

En la cultura lésbica hay varias obras. La primera, como ya he comentado, es un referente muy potente en el mundo del cómic actual, Alison Bechdel y Fun Home o su reciente ¿Eres mi madre?. Muchas de las obras con protagonistas lesbianas se publican en editoriales de cómic generalistas. Aunque para mí eso es algo muy positivo. Como pasó con Alicia en un mundo real. El cómic, al haberse movido en terrenos underground o desde los márgenes, ha acogido historietas de temática LGTB. Creo que está más abierto a cualquier temática.

10.- Susanna Martín es una mujer  polifacética, llena de intereses e inquietudes. ¿Qué se está cocinando en el horno de su casa? ¿Nos adelantas la primicia de algún nuevo proyecto?

Pues la verdad que siempre estoy tramando cosas, tengo un montón de ideas de proyectos de cómics, de fanzines, de colaboraciones, de talleres… Mientras busco trabajo que me dé de comer.

Actualmente ya estoy trabajando en la siguiente novela gráfica. La hago con la autora María Castrejón y la publicaremos con Norma Editorial, esperamos que en el 2014. Está basada en la vida de Annemarie Schwarzenbach. Para nosotras es como un sueño hecho realidad porque es un proyecto personal muy importante y especial, ¡y vamos a publicarlo! Con María también llevo el blog de cómic dadaísta El blog de cachaca y piluca en el que vamos colgando historietas y otras atrocidades múltiples.

 

Si quieren seguir más de cerca a Susanna, les recomiendo que visiten su blog de creaciones o el otro “más serio”, como ella lo llama. Y si quieren conocer cómo fue el proceso de creación de Sonrisas de Bombay o qué técnicas utiliza nuestra artista a la hora de trabajar, no duden en visitar la entrevista que le hace Norma Editorial.




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