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The kids are all right

The kids are all right. De Lisa Cholodenko, con Annette Bening, Julianne Moore, Mark Rufallo, Mia Wasikowska y Josh Hutcherson. EE. UU, 2010, 104 min.

Imagínate que después de casi dos décadas al lado de tu chica, con quien has tenido una pareja de hijos, tu vida perfecta empieza a desmoronarse. Es lo que teme Nic (Annette Bening) que suceda cuando el hijo más nuevo de su matrimonio con Jules (Julianne Moore) trae a casa a su padre biológico.

Hasta entonces Nic parecía tenerlo todo bajo control. Logró construir un bello hogar al lado de la mujer a la que ama, la insegura pero adorable Jules, que no termina de hallarse en el terreno laboral. Tampoco parecía importarle demasiado: al final había dejado todo para dedicarse a los niños. ¿Te suena familiar? Historias como la de Nic y Jules ya las hemos visto un centenar de veces en el cine. La industria cultural estadounidense se ha empeñado en llevar a la pantalla grande repetidas veces la representación del sueño americano: una casa con jardín, un coche en el garaje, una vida cómoda en un bello vecindario, hijos, un buen trabajo y tranquilidad. Pero al igual que en cualquier familia, por más que las sonrisas traten de ocultarlos, allí están los problemas y conflictos que surgen del desgaste, de los roces de convivencia y de las crisis. El sueño lésbico americano, tal como el hetero, no es lo que parece.

Nic es una médica algo autoritaria: asume el rol del jefe de familia. Jules, una arquitecta que no ejerce su profesión, necesita llenar un cierto vacío, sentirse apreciada. Nic y Jules, para todos los efectos, no dejan de repetir los roles de género. La dinámica familiar de las dos se asemeja mucho a la tradicional estructura patriarcal, nuclear. Como denuncia y discurso puede que funcione. Al final no somos tan diferentes. Pero no deja de resultar molesto el que no consigamos librarnos de ciertas estructuras indeseables que heredamos. Una pena que en algunas cuantas cosas no seamos diferentes.

Quizá el gran mérito de la película de Lisa Cholodenko, una experta en temática lésbica (también dirigió High art, cuya crítica la podéis leer aquí, además de Laurel canyon), es acompañar la rutina de Nic y Jules y convertir los dilemas vividos por ambas en una crónica familiar. Curiosamente esto conlleva una trampa: si no fuera por la sexualidad de las protagonistas, ésta historia tendría poco de original. Incluso porque el guión gira alrededor de la tensión que surge a partir de la incorporación de un nuevo elemento, Paul (Mark Rufallo), el padre biológico de Joni (Mia Wasikowska, la bella Alicia de Tim Burton) y Laser (Josh Hutcherson).

La llegada de este nuevo elemento evidenciará lo inestable que es el equilibrio de un hogar que parecía perfecto; la existencia de Paul en sí ya perturba la paz de Nic, que reconoce en él una amenaza antes de conocerlo. El simple hecho de que a Laser le dé por buscar a su padre biológico ya la llena de dudas. Su tensión afecta a todos, sobre todo a Jules, que cede a los encantos de Paul. Si a la doctora, dura y herida, no le hace ninguna gracia el hecho de tener que convivir con la curiosidad del hijo, recordar que ellas tuvieron que recurrir a un banco de esperma para poder realizar el sueño de ser madre y “aumentar la familia”, desvela su sentimiento de impotencia ante lo ocurrido. Siente que su familia se le escapa de las manos. Tal sensación llegará al límite cuando, después de una cena en la casa de Paul, en la que Nic se esfuerza por ser amable con “el rival”, descubre que Jules ha hecho algo más que trabajar en el jardín de Paul, quien, además de ofrecerle una oportunidad de apaciguarse con su desilusión en el terreno laboral, la seduce. Y se deja seducir, especialmente por la idea de tener una familia. Una familia que ya tenía “dueña”.

La conclusión de la trama es simpática. Pero rápida y fácil, aunque no llegue a comprometer el resultado final. Se trata de una comedia dramática agradable y con diálogos bien edificados, y merecen destacarse algunas frases sueltas proferidas por los niños, que como indica el título, están bien. Mia Wasikowska y Josh Hutcherson defienden sus personajes sin exagerar en el tono ni caer en el drama fácil. Hutcherson, más introspectivo, hace de Laser un adolescente tierno y curioso. Influenciable pero no tanto. Wasikowska, hipnotiza. Pues sí: el gran atractivo de esa puesta en escena es su reparto. Mark Rufallo también se muestra muy a gusto con su personaje, un tipo sencillo y desastroso que optó por apostar por su propio negocio en lugar de estudiar una carrera. Julianne Moore, como siempre, brilla. Aquí emociona y cautiva como una especie de Lady Di del tercer milenio. Pero la que se luce es Annette Bening, perfecta como el pilar de su familia y de esa película. No por casualidad, la intérprete de Nic, después de conquistar muchos aplausos en los festivales de Sundance y Berlín, ya despunta como favorita a los Oscars. Merecidísimo. Annette is all right.

 

Trailer en youtube:

 

Más información:
Pagina web oficial de “The kids are all right”




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